El economista Martín Simonetta analizó en Canal E el rumbo productivo de la Argentina y lo comparó con el modelo exportador de Chile, un país que, con menos de la mitad de la población argentina, logra vender más al mundo. El punto de partida de su análisis fue una pregunta de fondo: si Argentina avanzará hacia una economía centrada principalmente en la exportación de materias primas o si logrará dar el salto hacia productos con mayor valor agregado.
Para Simonetta, el país tiene una oportunidad relevante en energía, agro y minería, pero el desafío será construir condiciones institucionales para que esas ventajas se conviertan en desarrollo sostenido.
El caso chileno aparece como espejo y advertencia al mismo tiempo. Simonetta recordó que Chile exporta más que Argentina y que su perfil externo está fuertemente concentrado en recursos naturales, especialmente cobre y minerales. “Si uno hace zoom en el perfil de las exportaciones, vemos que el cobre es más de la mitad y los minerales entre el 70 y el 80%”, explicó.
La comparación abre un debate estratégico sobre el futuro argentino. El economista sostuvo que, al mirar la estructura actual del país, surge la pregunta de si Argentina va hacia “un modelo de exportación y de producción de materias primas”. Ese giro, agregó, también podría implicar discusiones sobre el Mercosur, su eventual transformación y el tipo de inserción internacional que el país buscará en los próximos años.
El espejo chileno y la pregunta por el valor agregado
Simonetta planteó que el gran desafío argentino no es solo exportar más, sino exportar mejor. Según su mirada, la clave está en lograr que las inversiones no se limiten a la extracción o producción primaria, sino que avancen hacia procesos que incorporen valor. “El gran desafío es lograr que las inversiones vayan más allá de las materias primas”, afirmó.
Para graficarlo, usó una imagen simple y efectiva. “Como decimos a veces, transformar la uva en vino”, señaló, al explicar la diferencia entre vender un recurso básico y convertirlo en un producto con identidad, industria, trabajo y mayor precio internacional. Ese tipo de transformación es, para Simonetta, lo que distingue a las economías con instituciones sólidas y capacidad de sostener estrategias de mediano y largo plazo.
El economista remarcó que agregar valor requiere algo más que recursos naturales. Hace falta un marco institucional que incentive inversiones de largo plazo, estabilidad normativa y un sistema impositivo que no expulse a los sectores que intentan producir con mayor complejidad. En su visión, los países desarrollados no se diferencian solo por lo que tienen bajo tierra o en el campo, sino por su capacidad de convertir esos recursos en bienes y servicios de mayor sofisticación.
Esa discusión impacta directamente sobre el empleo. Simonetta explicó que producir con mayor valor agregado también genera más demanda de mano de obra y permite pasar de una economía básica a una más desarrollada. Por eso, el debate no es meramente exportador: define qué tipo de trabajo, salarios y estructura productiva puede construir la Argentina hacia adelante.
Vaca Muerta, vaca viva y minería: los motores de una Argentina que crece en sectores primarios
Simonetta identificó dos grandes motores actuales de la economía argentina. “Hoy hablamos y tenemos que definir los motores de la economía argentina, se dice habitualmente que son Vaca Muerta y vaca viva”, sostuvo. Con “Vaca Muerta” se refirió al petróleo y el gas, mientras que con “vaca viva” aludió al sector agropecuario, al que sumó una minería todavía incipiente pero con potencial de crecimiento.
El economista describió una economía partida en dos. Por un lado, una Argentina que crece con fuerza, vinculada a energía, agro y recursos naturales. Por otro, una Argentina industrial que enfrenta mayores dificultades para reconvertirse, competir con el mundo, afrontar un tipo de cambio relativamente barato y soportar una presión impositiva elevada.
En esa línea, señaló que los sectores naturalmente más competitivos del país son aquellos ligados a recursos naturales. Pero advirtió que eso no debería implicar abandonar al resto del aparato productivo. “Sería importante generar instituciones y una situación impositiva que permita también la supervivencia de otros sectores”, afirmó.
El punto es central para evitar una economía demasiado concentrada. Si el país se apoya exclusivamente en sectores primarios, puede mejorar su saldo externo, pero corre el riesgo de dejar rezagadas actividades industriales, pymes y empleos urbanos. Para Simonetta, la salida no está en negar las ventajas naturales, sino en usarlas como plataforma para ampliar la estructura productiva.
Energía y geopolítica: Argentina como exportador neto y la oportunidad regional
Uno de los cambios más relevantes señalados por Simonetta es el giro energético argentino. El economista recordó que Argentina era importador neto de hidrocarburos y que ahora empieza a convertirse en exportador neto. Ese cambio modifica la posición del país en la región y le abre una oportunidad especialmente importante con Brasil y Bolivia.
La reversión de flujos energéticos es un dato clave. Simonetta explicó que se cambió el sentido de bienes que iban por gasoductos: antes Argentina importaba desde Bolivia, pero ahora exporta a Bolivia y Brasil. Esto permite mejorar saldos comerciales en materia energética y reposicionar al país dentro de Sudamérica.
El contexto internacional refuerza esa oportunidad. El economista mencionó la incertidumbre generada por la guerra en Medio Oriente, Irán y el conflicto entre Rusia y Ucrania como factores que vuelven central la cuestión energética. En ese escenario, Argentina aparece mejor posicionada por el crecimiento de Vaca Muerta y por su capacidad de ofrecer hidrocarburos en un mundo con tensiones de abastecimiento.
Simonetta aportó un número para dimensionar el fenómeno. Según explicó, las exportaciones de hidrocarburos de Vaca Muerta alcanzan los USD 11.000 millones, cerca del 15% de las exportaciones totales del país. “Sería interesante que pueda mantenerse este tipo de políticas más allá de los gobiernos que vengan”, señaló, al remarcar la necesidad de continuidad.
Mercosur, shock externo y el futuro del modelo argentino
La comparación con Chile también lleva a discutir el Mercosur. Simonetta sostuvo que, si Argentina avanzara hacia un modelo más orientado a exportar materias primas y recursos naturales, habría que preguntarse si eso implicará salir del Mercosur, reformarlo o redefinir su funcionamiento. El bloque sigue siendo una pieza central de la estrategia comercial argentina, pero enfrenta tensiones entre apertura, integración regional y competitividad global.
El economista no planteó una respuesta cerrada, sino un dilema estratégico. Argentina debe decidir cómo combinar sus ventajas naturales con una política comercial que le permita insertarse mejor en el mundo sin destruir sectores productivos que todavía necesitan adaptación. Ese equilibrio será clave para definir si el país puede exportar más sin resignar diversificación.
Frente a los shocks externos, Simonetta consideró que Argentina está mejor posicionada que en otros momentos gracias a Vaca Muerta. “Ha sacado una carta de la galera, un conejo de la galera”, dijo, al referirse al aporte inesperado de los hidrocarburos en la coyuntura actual. Según su mirada, la producción energética mejora la posición del país en un contexto global desfavorable.
Aun así, recordó que la ventaja histórica argentina sigue estando en los alimentos. “Nuestra ventaja competitiva natural siempre han sido los alimentos”, sostuvo. La novedad es que los hidrocarburos se suman como una nueva carta económica, capaz de mejorar el frente externo y darle al país mayor margen en momentos de tensión internacional.