La reacción de los mercados internacionales frente a la aparente tregua en Medio Oriente muestra señales mixtas: euforia inicial y rápida moderación. Para Emilse Córdoba, el foco debe ponerse en la fragilidad del contexto. “No podemos pensar en que esto es el camino a una solución, sino que es una tregua muy flojita”, sostuvo, al tiempo que remarcó el peso de la geopolítica en las decisiones financieras.
La especialista apuntó además a la influencia discursiva de Donald Trump en la dinámica del conflicto. “Escaló inusitadamente un discurso que después tuvo que desescalar solo”, afirmó, marcando cómo el mercado primero reacciona emocionalmente y luego ajusta posiciones. En ese sentido, también destacó el rol silencioso pero firme de China: “No hizo discursos… apareció solo con actos”.
Euforia inicial y rápida corrección
Según Córdoba, el comportamiento reciente responde a una lógica ya conocida en escenarios de crisis. “Hubo una euforia inicial… y ahora se están empezando a calmar a ver lo que realmente va a quedar”, explicó.
Este fenómeno se replica en distintos activos, con subas en algunos sectores y caídas en otros, especialmente en energía. “Hay una desregulación entre las subas y las bajas”, indicó, señalando que el mercado aún busca un equilibrio tras el impacto inicial.
En el caso argentino, destacó un desacople parcial del contexto global. “Argentina empieza a parecer un buen driver de inversiones para el mundo que está en el medio del conflicto”, aseguró, aunque advirtió que esto podría ser temporal.
A pesar de la baja del riesgo país, Córdoba fue clara: “Yo miraría con muchísima cautela… para mí esto es solo una pausa”, insistiendo en que todavía no hay definiciones estructurales sobre el conflicto.
Estrategias frente a la incertidumbre
La clave, según la analista, está en entender que el escenario sigue siendo altamente volátil. “No ha pasado nada… solamente retrotrajimos esta guerra a dos o tres semanas para atrás”, afirmó, descartando la idea de una resolución cercana.
Además, alertó sobre la complejidad de los intereses en juego. “No hay manera de que los puntos de Estados Unidos e Israel se cumplan al mismo tiempo”, explicó, lo que reduce las probabilidades de un acuerdo sólido.
En este contexto, el comportamiento del inversor resulta determinante. “Las primeras 48 horas el inversor reacciona emocionalmente”, recordó, sugiriendo que las decisiones más racionales llegan con el correr de los días.
Por eso, recomendó estrategias diferenciadas según el perfil. “Un inversor arriesgado puede hacer compras de oportunidad… pero uno conservador debería esperar”, detalló. Para perfiles moderados, sugirió una táctica gradual: “Ir comprando en porciones muy pequeñas… pero no hacer una apuesta fuerte”.
Finalmente, Córdoba resumió el escenario con una advertencia clara: “Es volatilidad extrema”, una definición que sintetiza el momento actual de los mercados y la necesidad de actuar con prudencia.