La NASA desplegó un cronograma científico de alta precisión para la misión Artemis II, centrada en recolectar datos sobre el comportamiento del polvo lunar y la exposición a la radiación fuera del campo magnético terrestre. El programa busca confirmar la presencia de recursos utilizables antes del envío de los módulos de descenso en 2028. Los especialistas técnicos diseñaron protocolos de observación directa para que los tripulantes identifiquen sitios de aterrizaje prioritarios en regiones de sombra perpetua del polo sur.
Según el documento de planificación científica de la misión publicado por The Telegraph, los astronautas realizarán el primer relevamiento visual humano del lado oculto de la Luna en más de cinco décadas. El objetivo principal radica en documentar la geología de la cuenca South Pole-Aitken, una de las estructuras de impacto más antiguas y grandes del sistema solar. Esta información permitirá a los geólogos de la agencia validar modelos sobre la formación planetaria que hasta ahora solo contaban con datos de sondas robóticas.
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Christina Koch, especialista de misión, explicó que la observación humana aporta una flexibilidad que las cámaras automáticas no poseen para detectar variaciones sutiles de color y textura. "Vamos a mirar donde nadie miró antes para entender cómo los impactos de meteoritos moldearon la superficie que pisaremos pronto", afirmó la astronauta durante una conferencia en el Centro Espacial Johnson. La tripulación utilizará cámaras de alta resolución y sistemas de comunicación láser de banda ancha para enviar imágenes en tiempo real.
Reid Wiseman y su equipo buscarán evidencias del llamado "resplandor del horizonte lunar", un fenómeno causado por partículas de polvo que levitan mediante fuerzas electrostáticas. La NASA necesita comprender este comportamiento para proteger los futuros trajes espaciales y la maquinaria del regolito abrasivo que dañó los equipos de las misiones Apolo. Los astronautas también vigilarán destellos de impactos de meteoritos en la cara nocturna del satélite para calcular la frecuencia actual de colisiones.
¿Cómo afectará el experimento AVATAR a la futura salud de los astronautas en Marte?
La investigación AVATAR utiliza dispositivos de "órgano en un chip" para monitorear cómo la microgravedad y la radiación extrema afectan el tejido humano en tiempo real. Estos chips contienen células de médula ósea de los propios tripulantes que actúan como dobles biológicos expuestos al espacio profundo. Los científicos esperan encontrar marcadores específicos de degradación inmunológica que permitan desarrollar fármacos protectores para los viajes de larga duración hacia el planeta rojo.

El estudio de biomarcadores inmunitarios analizará cómo el estrés del viaje espacial reactiva virus latentes como el herpes o el de la varicela. Los tripulantes recolectarán muestras mediante papeles tratados para identificar cambios en la respuesta defensiva del organismo ante la radiación ionizante. La agencia espacial determinó que estos datos son críticos para ajustar los blindajes de la nave Orion y los regímenes de descanso de la tripulación en misiones que superen los 30 días.
El comandante Victor Glover operará el sistema de navegación óptica que utiliza las estrellas y los accidentes geográficos lunares para posicionar la nave sin ayuda de la Tierra. Este sistema de autonomía resulta vital para situaciones donde las comunicaciones fallen o presenten latencias significativas durante el trayecto de 380.000 kilómetros. La precisión de estas maniobras definirá si la arquitectura de la misión es capaz de sostener una estación orbital conocida como Gateway en los próximos años.
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"Los datos que obtengamos sobre la distribución de la radiación dentro de la cabina serán el estándar de oro para la industria espacial", señaló Jeremy Hansen, astronauta de la Agencia Espacial Canadiense. La cápsula transportará cuatro dosímetros activos que registrarán el impacto de los iones pesados, las partículas más peligrosas para el ADN humano. La misión atravesará los cinturones de Van Allen dos veces, proporcionando una lectura detallada del entorno radiactivo que los futuros colonos deberán enfrentar diariamente.
Cómo se medirán los efectos de la radiación en los tejidos humanos sin descender a la superficie
Los sensores de radiación instalados en los asientos y en los bolsillos de los trajes registrarán la dosis absorbida en diferentes partes del cuerpo. La NASA utilizará estos resultados para perfeccionar el diseño del Orion Crew Survival System, el traje de presión que protege a los astronautas durante el lanzamiento y la reentrada. La meta es reducir el riesgo de desarrollo de tumores a largo plazo causado por los rayos cósmicos galácticos que bombardean la nave constantemente.
La misión finalizará con un reingreso a la atmósfera a velocidades de Mach 32, donde el escudo térmico enfrentará temperaturas de 2.800 grados Celsius. Los datos recogidos por los sensores internos de la estructura confirmarán si las modificaciones realizadas tras la misión no tripulada de 2022 fueron efectivas. Esta validación final es el último requisito que la NASA impuso para autorizar el regreso físico del hombre y la llegada de la primera mujer a la superficie de la Luna.
¿Por qué la observación del polo sur lunar es la prioridad científica de esta órbita?
El polo sur lunar contiene cráteres que nunca recibieron luz solar y albergan grandes cantidades de hielo de agua. La NASA espera que los astronautas de Artemis II identifiquen patrones de reflexión lumínica que confirmen la densidad de estos depósitos desde una altura de 7.500 kilómetros. La confirmación visual de estas reservas es el paso previo para la extracción de hidrógeno y oxígeno, componentes que se transformarán en combustible para cohetes y aire respirable.

La misión también desplegará una serie de satélites miniatura conocidos como CubeSats para mapear la composición química de la corteza lunar. Estos dispositivos medirán la presencia de minerales raros y helio-3, un isótopo que podría ser clave para la fusión nuclear en la Tierra. La combinación de observaciones humanas y sensores automatizados busca crear el mapa de recursos más completo de la historia, facilitando la transición de la exploración a la explotación económica del satélite.
Las pruebas de proximidad que realizará la cápsula con el cohete SLS
La tripulación ejecutará maniobras de acercamiento manual utilizando la etapa superior del cohete Space Launch System como blanco de práctica. Esta prueba técnica es fundamental para asegurar que los astronautas puedan acoplarse manualmente a un lander o a una estación espacial en caso de fallas en los sistemas automáticos. Los pilotos evaluarán la respuesta de los motores de maniobra en el vacío y la precisión de los sensores de corto alcance durante el primer día de vuelo.
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El éxito de estas investigaciones biológicas y geológicas sentará las bases para el establecimiento del Artemis Base Camp. La agencia nacional de aeronáutica proyecta que para 2030 ya existan hábitats presurizados capaces de albergar científicos por periodos de seis meses. La información recolectada por la Artemis II sobre el comportamiento del sueño y la dinámica de grupo en confinamiento extremo aportará los protocolos psicológicos para la selección de las futuras tripulaciones colonizadoras.
BGD/ML