CIENCIA
Frenar el envejecimiento

Un científico hizo un experimento de longevidad sobre sí mismo y asegura que redujo 15 años su edad biológica: cómo lo logró

Dean Ho, investigador de la Universidad Nacional de Singapur, modificó durante meses su alimentación, sus períodos de ayuno, el ejercicio y el descanso para analizar cómo respondía su organismo.

Dean Ho y su experimento de longevidad
Dean Ho y su experimento de longevidad | Universidad Nacional de Singapur

Un científico de 47 años realizó un experimento de longevidad sobre su propio cuerpo y obtuvo un resultado que llamó la atención de la comunidad científica. Dean Ho, director del Instituto de Medicina Digital de la Facultad de Medicina Yong Loo Lin de la Universidad Nacional de Singapur, siguió un protocolo de ayuno, ejercicio, dieta y monitoreo digital que terminó con una estimación de edad biológica cercana a los 32 años.

La investigación se denomina DELTA y fue publicada el 12 de agosto de 2026 en la revista científica PLOS One. Ho decidió convertirse en el único participante del estudio para observar de manera continua cómo cambiaban distintos indicadores fisiológicos frente a modificaciones sostenidas en su estilo de vida.

El objetivo del trabajo no fue simplemente comprobar si un conjunto de hábitos podía hacer que una persona pareciera biológicamente más joven. La investigación buscó desarrollar una forma diferente de medir la salud y el envejecimiento, con seguimiento permanente de la capacidad del organismo para responder y recuperarse frente a distintos estímulos.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

El biohacker Bryan Johnson reveló que sufre una grave enfermedad autoinmune incurable

Los resultados mostraron cambios en la edad biológica estimada, la frecuencia cardíaca en reposo, el sueño y la adaptación metabólica. Sin embargo, los propios investigadores advirtieron que el estudio tuvo un único participante, por lo cual sus resultados no permiten concluir que otras personas puedan obtener los mismos efectos al seguir el mismo protocolo.

Qué hizo Dean Ho durante nueve meses para seguir los cambios de su organismo

DELTA surgió a partir de una limitación de los controles médicos convencionales. Un chequeo anual permite conocer determinados valores en un momento específico, pero no muestra necesariamente qué sucede entre una evaluación y otra ni cómo responde el cuerpo ante el estrés, el descanso, la actividad física o los cambios en la alimentación.

El planteo del equipo fue que cada persona tiene una referencia biológica propia, influida por la edad, las enfermedades, el sueño, la nutrición, el ejercicio y otros factores. Esa referencia tampoco permanece fija, sino que cambia con el tiempo, por lo que la investigación intentó registrar esa evolución de forma continua.

Para poner a prueba el sistema, Ho se sometió durante aproximadamente nueve meses a una rutina exigente. Realizaba cerca de 20 horas de ayuno por día y concentraba la ingesta de alimentos entre las 11 de la mañana y las 15. También incorporó varios períodos de ayuno de 48 horas.

Dean Ho y su experimento de longevidad
Dean Ho siguió un modelo inspirado en la dieta mediterránea.

El protocolo incluía 90 minutos diarios de actividad física, con sesiones de entrenamiento de fuerza o ejercicio cardiovascular. Al mismo tiempo, modificó su rutina de descanso y pasó de dormir unas cinco horas por noche a acercarse a las ocho, con un horario que comenzaba alrededor de las 21.15.

Su alimentación siguió un modelo inspirado en la dieta mediterránea, con verduras de hoja verde, semillas, aceite de oliva y proteínas magras. Durante el experimento también incorporó un batido elaborado con arándanos, col lombarda, brócoli y jengibre, además de una preparación de chía y cacao.

Las bebidas quedaron limitadas a agua, electrolitos, café solo y té negro, sin azúcar ni leche. El objetivo no era evaluar por separado cada alimento o cada ejercicio, sino analizar la respuesta del organismo frente a la combinación de intervenciones aplicada durante el seguimiento.

Ho explicó la lógica del proyecto con estas palabras: “Comenzamos este estudio para comprender mejor qué sucede entre los exámenes médicos anuales, en los que la mayoría de las personas confían como indicador de su salud; para ir más allá de los marcadores estáticos y centrarnos en cómo funciona y cambia el cuerpo en tiempo real. Sabemos que las personas son diferentes entre sí, pero también cambiamos con el tiempo”.

La dieta de los 2 millones de dólares: el plan de Bryan Johnson para vivir 120 años

Cómo cambió su edad biológica y qué otras mejoras registró el estudio DELTA

Durante los nueve meses, Ho utilizó en simultáneo tres dispositivos inteligentes, Whoop, Garmin y Apple Watch. El seguimiento de esos datos se combinó con evaluaciones del sueño, biomarcadores, microbiota intestinal y otras mediciones realizadas a lo largo del experimento.

El equipo desarrolló además un copiloto personalizado de inteligencia artificial para analizar las respuestas moleculares y fisiológicas frente al estrés. A partir de esos datos, el sistema estimó que la edad biológica de Ho era cercana a los 32 años, casi 15 años por debajo de su edad cronológica de 47.

La diferencia con otros métodos de estimación de edad biológica estuvo en el tipo de información utilizada. En lugar de basarse únicamente en una medición aislada de marcadores, el sistema intentó evaluar la resiliencia biológica y registrar la rapidez con la que el organismo se adaptaba y se recuperaba.

También se observaron cambios en la frecuencia cardíaca en reposo, que descendió de 65 a 46 latidos por minuto. El estudio señaló que ese resultado puede estar asociado con una mayor eficiencia de la función cardíaca y una mejor recuperación, aunque el diseño individual no permite establecer conclusiones aplicables al conjunto de la población.

Dean Ho y su experimento de longevidad
Según el estudio publicado por la revista PLOS One y la Universidad Nacional de Singapur, Dean Ho redujo 15 años su edad biológica.

Otro de los indicadores analizados fue la adaptación metabólica, es decir, la velocidad con la que el organismo pasa de utilizar principalmente glucosa a utilizar grasas como fuente de energía. Ho logró registros de hasta 16,5 horas, después de haber necesitado más de 24 horas en etapas anteriores del experimento.

Según los datos incorporados en la investigación, en personas de su edad ese proceso puede requerir entre 36 y 72 horas o incluso más. El estudio también registró una mejora en la calidad del sueño, con más tiempo de descanso profundo y menos períodos despierto durante la noche, además de cambios en el microbioma intestinal y la ausencia de Fusobacterium en las mediciones realizadas.

Los investigadores remarcaron, de todos modos, que el resultado más llamativo no debe confundirse con una demostración de rejuvenecimiento aplicable a cualquier persona. DELTA tuvo un solo participante y no contó con un grupo de control, por lo que no es posible determinar cuánto de los cambios se debe al protocolo y cuánto responde a las características particulares de Ho.

El propio investigador reconoció que mantener la rutina tuvo dificultades fuera del laboratorio. “A veces tenía compromisos sociales por la noche en los que no probaba ni un bocado, y la gente bromeaba conmigo al respecto”, contó sobre las restricciones del experimento.

RV/ff