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Cogobierno vs oposición: la nueva grieta de JxC

Juntos por el Cambio sigue intentando dar muestras públicas de unidad, mientras internamente la ex coalición está desgajada en una suerte de federaciones autónomas de intereses contrapuestos.

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Gobernadores electos de Juntos por el Cambio durante la reunión que antuvieron este mediodía en Palermo. | NA

Hay que reconocerles voluntad. Por estos días y horas, Juntos por el Cambio sigue intentando dar muestras públicas de unidad, mientras internamente la ex coalición está desgajada en una suerte de federaciones autónomas de intereses contrapuestos.

Una serie continua de paradojas alimentan las particiones. La derrota electoral de octubre, la obtención de un número récord de gobernaciones, las posturas ante el balotaje, el triunfo de Javier Milei y el Pacto de Acassuso le han planteado a JxC desafíos laberínticos. Y no encuentra la salida.

El más reciente se expresó crudamente en la cumbre de gobernadores y legisladores del martes. Como corresponde, un comunicado final expuso por enésima vez la supuesta unidad por encima de todo.

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Los gobernadores de Juntos por el Cambio.

Pero resultó inevitable, hasta en ese texto acordado con serias dificultades, dar a entender la nueva grieta que los divide. “Nosotros no cogobernamos, pero es bueno que algunos dirigentes que quieran ayudar lo hagan, porque es mejor un gobierno sólido con buenos dirigentes que un gobierno débil. Eso no nos compromete ni nos obliga como garantes”.

Llega el momento de la traducción. La mayoría de los gobernadores de JxC se opone al entendimiento de Mauricio Macri y Patricia Bullrich con Milei, que en este tiempo incluye sumar a dirigentes de la fuerza a la futura administración. Los nombres ya se saben, empezando por el de la propia ex candidata presidencial.

Los mandatarios provinciales (y muchos de sus legisladores electos o en funciones) pretenden tener ellos la llave de la negociación con el Gobierno nacional, en especial ante la presunción de cómo afectará en esos y en todos los distritos el duro ajuste estatal que prepara Milei. “Mauricio y Patricia no tienen que pagar aguinaldos ni sueldos”, explica en off uno de ellos. El presidente electo pareció responderles ayer: “Corten otros gastos y paguen los salarios. No hay plata”.

Dolores de parto

Del otro lado, se contrapone la intención de darle sustento y gobernabilidad a una nueva gestión plagada inicialmente de gente sin experiencia política ni en el manejo de lo público. “¿O queremos que en cuatro años, o menos, otra vez vuelva el kirchnerismo?”, argumenta un diputado de peso.

En ese tren hay que entender la alta presión que está ejerciendo un sector del PRO para que Cristian Ritondo sea el aprobado por Milei para presidir la Cámara de Diputados. Se lanzó incluso la versión, desde JxC, de que Bullrich avisó que desistiría de ser ministra de Seguridad si Ritondo no era bendecido. La mayor parte de los gobernadores preferiría evitar tanto involucramiento: que sea a título personal, reza la frase de moda.

Más allá de cualquier noble propósito, lo que está en juego es la disputa por quién tendrá el acceso privilegiado hacia la interlocución con las autoridades entrantes. La magnitud de los problemas a encarar obliga a acuerdos tan básicos como amplios, sobre todo cuando se preanuncian medidas de shock. Negociar cada iniciativa, una por una, sería el gradualismo que Milei denuesta.

Milei con Macri y Bullrich
Milei con Macri y Bullrich.

Esta diversidad de posturas en JxC complica además a Guillermo Francos. El futuro ministro del Interior es el hombre de mayor experiencia política en LLA y un armador central de entendimientos. Y se le dificulta al máximo la atomización de sus aliados.

A las internas libertarias, a la conformación de la nueva administración y a las dificultades de la transición, Francos debió también tomar nota de la ausencia de interlocutores válidos en JxC. Habló y se reunió en privado con gobernadores y legisladores. “Tienen casi más quilombos que nosotros”, dicen que comenta al respecto con una sonrisa.

Por eso abrió el paraguas e insiste con que Florencio Randazzo sería el indicado para estar al frente de Diputados, como señal de amplitud para el peronismo no kirchnerista y ante la presunta falta de garantías de que Juntos se encolumne en el Congreso.

La nueva alianza exhibe tensiones ya vividas. Lo que puede servir para ganar una elección no necesariamente permite luego gobernar. Esas experiencias fueron, son, traumáticas.