COLUMNISTAS
entre traspiés y errores

Liderazgos vacuos

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Chau, chau, adiós. Cristina se fue a Río Gallegos y no estará en el búnker de Unión por la Patria. | cedoc

Como a un vernissage surrealista se asiste a las elecciones de hoy. Algunas muestras de cierta irracionalidad: 1) La jefa suprema de una de las fracciones, Cristina Fernández de Kirchner, decidió alejarse de su grey, viajar, y no acompañar al candidato que ella designó (Sergio Massa). Ni al acto del final. Casi un disparate de indiferencia como el “Yo me borro” del gremialista Casildo Herreras antes del golpe militar del 76. Una terapia de la sinrazón merece la Vicepresidenta por su capacidad para elegir sucesores: ha terminado repudiándolos, como ya hizo con Alberto Fernández. Y, en el futuro, con otros delfines a los que aguarda un destino semejante: de su hijo, Axel Kicillof o Juan Grabois, de quien opina sorprendida: “Me impresionó la cantidad de votos que obtuvo, a pesar de ciertas declaraciones contradictorias, el desaliño y la suciedad que muestra. Le tengo cariño”. Igual que el papa Francisco en su favoritismo al hombre que vive con 200 mil pesos con cuatro personas más en la casa.

Por este desprecio de Cristina de Massa, al divorciarse, un anuncio de derrota anticipada según su pálpito femenino, al postulante le atribuyen esta confesión: “Debo ser muy bueno para la política, estoy para el ballottage a pesar de los Fernández, ella y Alberto, la inflación, Insaurralde, el yate, la suba del dólar y el riego convencido de que no soy parte de este gobierno al mismo tiempo que lo presido como ministro de Economía”. Del rígido cristinismo ahora Massa se refugia, como buen “menino”, en un núcleo cerrado de consejeros brasileños recomendados por Lula y algún inversor con dinero. Ellos le impusieron el “operativo miedo”, lo persuadieron de que la intimidación pública al adversario produce dividendos.

Milei atiende su juego personal y se desentiende de lo que dicen sus colaboradores

2) Cierta rareza con la candidata del trotskismo de la imprevista izquierda unificada, Myriam Bregman, de origen judío, quien es la única de los cinco candidatos que evitó condenar la masacre de Hamás contra los judíos. Ahora está por condenar a los judíos por masacrar a Hamás en territorio palestino. Le falta hacerle un homenaje al stalinista Ramón Mercader, que utilizó un picahielo para reventarle la cabeza a Trotsky.

3) Javier Milei atiende su juego personal y se desentiende de lo que expresan sus colaboradores. Con la excusa del laissez-fare permite que su mentor Bertie Benegas Lynch predique la ruptura con el Vaticano si llegan los libertarios al gobierno, aunque el Papa y sus curas soldaditos se han excedido en agraviar al “pagliacci” Milei, de acuerdo con los dichos del Santo Padre, al punto de convertir en hereje al economista para ser quemado en la hoguera pública, costumbre habitual de la Santa Sede en tiempos pasados y que, se supone, no pretenden reeditar. El candidato salió a negar ese propósito de Corte con el Vaticano, algo semejante a lo que él mismo dijo y se desdijo sobre una separación con China y Brasil. No le habla al oído su asesora Diana Mondino en esa materia, tampoco debe escuchar a otro colaborador que se imagina al frente de la Cancillería en un futuro: el embajador de Cristina en Arabia Saudita, Guillermo Nielsen. En suma, se supone que a Benegas Lynch no le explicaron lo que tenía enfrente antes de su idealista monserga filosófica y poco diplomática: un estadio lleno con música rockera y serpentinas, gente que igual lo iba a aplaudir si exponía sobre la física cuántica o la persecución de la casta católica a los liberales.

Fuera de lugar el elegido disertante, como la recorrida de una fielísima cosplay de Milei por diversos canales, como si fuera parte de la campaña, para exponer sus cuitas personales, su opinión sobre la responsabilidad masculina o femenina, en torno a la falibilidad de preservativos o la fecha de muerte del general San Martín. Nadie le advirtió, tampoco a Benegas Lynch, que el exceso de figuración y la voluntad por las cámaras tal vez lastimen a su propio líder. A Milei le sobra anarquía y le falta organización.

Abundaron las muestras de irracionalidad a lo largo de la campaña

4) El problema de los asistentes también afecta a Patricia Bullrich, quien después de vencer a Horacio Rodríguez Larreta no solo lo incorporó tardíamente, sino que copió su estrategia electoral: contratar todo lo que circula en el ámbito político y anunciarlos día por medio como ministros. Si son famosos, mejor. También hizo un canje con el jefe de Gobierno como si este valiera millones en el mercado: le prometió varios ministerios y el Consejo de la Magistratura si llega a la Rosada. También tuvo la dama su drama al discutirse la continuidad o no de Carlos Melconian como alter ego de Economía luego de las consecuencias desagradables por unas grabaciones telefónicas del pasado. Ella insistió en respaldar al economista, terca, casi un favor humano, persuadida de que esos momentos grabados fueron obra de un sindicalista que ella odia más que del ejercicio de la inteligencia artificial como sostuvo. Banca todo, aun una mezcla de las dos variantes si es que la voz, como dijo Melconian en un último reportaje, no le pertenece. Por este episodio en suspenso se quiso sondear, como parte de las rencillas internas, en las diferencias públicas que dividen a Melconian de Mauricio Macri. Pero el expresidente cerró los ojos, mantuvo la boca cerrada y, por el bien del objetivo electoral, evitó disensiones. Parece más turbado por otro problemas de jerarquía superior: la guerra en Medio Oriente. O en una ingrata derivación de ese sangriento percance que lo involucra por rebote: en el fragor bélico surgieron imputaciones por el protagonismo económico de Qatar para suministrarle recursos a Hamás. Como se sabe, el príncipe, emir o todopoderoso de ese país según la realeza musulmana, en los últimos años, sea por el efecto del fútbol u otras sociedades en terceros países, se convirtió en amigo y eventual socio en varios emprendimientos con el exmandatario argentino, a quien visitó el pasado verano en el Sur. Hasta el momento, esas acusaciones no tomaron un vuelo peligroso para Qatar y su jeque, aunque prosperan las investigaciones por el aporte de logística económica que le brinda a la organización terrorista Hamás en su conflicto con Israel. Un dilema cuya dimensión no alcanza a esclarecer Macri y mucho menos la Bullrich, tan cercana a la embajada judía.

En estos menesteres se enredan los candidatos, por traspiés personales, decisiones equívocas o, fundamentalmente, por fallas de sus seguidores. Lo que revela liderazgos vacuos. Justo hoy, cuando enfrentan una suerte de empate que tal vez culmine en una definición entre dos, por penales, el 19 de noviembre. Tierra para André Breton, como se escribió al principio.