martes 27 de septiembre de 2022

"La Justicia debe hacer política institucional, nunca partidaria", escribe Marcelo Gallo Tagle

El 24 y el 25 de noviembre se realizarán las elecciones para renovar las autoridades del Consejo Directivo de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional.

16-11-2021 12:30

En las próximas semanas tendrá lugar la elección destinada a renovar las autoridades del Consejo Directivo de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional.

Esta elección se presenta en el marco de una situación general particular, que obedece a una marcada crisis social, económica y de representación política.

En la Argentina que vivimos, resulta muy difícil captar el interés de cualquier elector prescindiendo de la crítica furibunda hacia quien compite contra uno, perdiéndose de esa manera una de las mejores oportunidades que nos concede la práctica democrática en todos sus niveles: la sumatoria de ideas.

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Por momentos parecería que las campañas electorales, en todos sus estratos, son seducidas con ahínco a probar las mieles -rancias en sustancia- de los beneficios aparentes de un esquema puramente matemático a partir del cual (-) x (-) equivale a MÁS (+).

Con sus matices y la contención propia de encontrarnos insertos en una plataforma profesional que hilvana buena parte de nuestras aspiraciones personales, cualquiera sea nuestra procedencia, y que eso garantiza cierta homogeneidad ante situaciones límite, esta elección de la AMFJN presenta buena parte de la animosidad que reposa en el proceso electoral nacional, dividiéndola en sectores amistosos u hostiles hacia un determinado sector político partidario, desentendiéndose, por momentos, del rol que le cabe a la justicia dentro del proceso político democrático.

Quienes integramos la justicia en sentido amplio, es decir, quienes formamos parte de los Poderes Judiciales y los Ministerios Públicos, debemos entender, a como dé lugar si pretendemos transitar con éxito el periplo profesional que nos resta y poder narrárselo a nuestros descendientes sin sonrojarnos, que nuestro posicionamiento ante el proceso político democrático y la puja de partidos políticos que se produce en su seno nunca puede ser indiferente, pero que conlleva limitaciones y postulados a cumplir.

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Estamos invitados a intervenir en el marco de aquel proceso político como electores individuales, definiendo desde nuestras convicciones a quiénes nos gobernarán; hasta allí nada nuevo. Más cuando esa elección es aplicada desde la función pública, marcando límites a quienes nos gobiernan, imprescindiblemente debemos entender que nuestra intervención sólo puede darse desde un discernimiento y fuerza independiente, que sólo podrá encontrarse legítimamente informado por un valor trascendental que es mantener la vigencia de las instituciones democráticas.

Independencia no es sinónimo de aislamiento, sino de intervención en el proceso político democrático con fuerza independiente.

En ese esquema saludable, que concibe a la justicia en un rol de permanente preservación del orden institucional, de resguardo de las bases a partir de las cuales deben pujar las diferentes fuerzas políticas según las reglas dadas por el constituyente, y de subordinación a las mayorías en la medida que no medie el despojo de las minorías, claramente la justicia debe hacer política; política institucional, nunca partidaria.

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Creo que estas reflexiones, básicas al primer golpe de ojo de un estudiante de derecho, por momentos hacen ruido y entran a contrapelo en la reflexión de muchas personas que tienen a su cargo el ejercicio de altas funciones públicas en el ámbito de la justicia.

Mantener la convicción de un alumno de grado en punto a que la tolerancia, el respeto a las instituciones y la superposición de los intereses colectivos a los sectoriales o personales, resulta la única manera viable de sostener una sociedad que pretende ser justa, es exclusivamente lo que me lleva -y motiva al espacio que represento (Lista Bordó)- a competir con entusiasmo y responsabilidad en el proceso de renovación de autoridades de la AMFJN.

Hago votos porque, con independencia del resultado electoral, esos principios que dan soporte a mi pensamiento y actuación resulten compartidos por todos los sectores que hoy integran la Asociación de Magistrados, Magistradas, Funcionarios y Funcionarias de la Justicia Nacional.

*Candidato a Presidente por la Continuidad Institucional de la AMFJN.