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Milei y la balcanización política

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Peronismo. Debe explicar las razones del fracaso anterior, y qué tuvo que ver Cristina. | cedoc

Aun hoy, luego del triunfo electoral de Milei, muchos realizan  análisis políticos sobre la base de categorías previas al proceso de atomización partidario pos-2023. Habría un peronismo muy fuerte en el Conurbano y en las provincias del interior, acechando  al poder central con capacidad para obstaculizarlo, ya sea vía mayorías legislativas, y a través de su poder movilizador. Habría que avisar que hoy, cuando se anuncia que los gobernadores se reunirán en la sede del CFI (Consejo federal de Inversiones), no son los peronistas quienes se reúnen, sino   quienes en su mayoría eran parte del disuelto Juntos por el Cambio. Con origen en el PRO y el radicalismo, son gobernadores que  gobiernan diez territorios.

Así como en el Poder Ejecutivo hoy se sienta un outsider de la política, provincias que eran gobernadas por el peronismo o aliados cambiaron de manos. El peronismo  gobierna solo seis provincias, y salvo PBA, el resto son pequeñas en términos poblacionales. Excluimos del listado a Córdoba, porque históricamente sus dirigentes han tenido posiciones alejadas del resto. En el caso de Santiago del Estero, Misiones, Río Negro, sus gobernadores pertenecen a partidos locales y se mueven de acuerdo con sus conveniencias. A ello debemos sumar la situación de Tucumán, donde el gobernador decidió romper con el bloque de Unión  por la Patria y aliarse al pichettismo.

La ciudadanía no entiende demasiado qué se discute en el Parlamento

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En síntesis, el peronismo ha perdido territorios enteros e identidad simbólica. Si bien aparece como principal fuerza opositora por la cantidad de diputados y senadores que tiene, para hacer una propuesta de futuro, aún debe explicarse a sí mismo las razones del fracaso del gobierno de Alberto Fernández, y qué tuvo que ver Cristina en ello.

La pérdida es tan clara que en la mayoría de las provincias que cambiaron de signo político, a pesar de que los comicios se realizaron separados de la elección general, la  estrategia no tuvo éxito, porque también los gobernadores estaban cuestionados. No vemos entonces el fantasma de 2001.

A su vez, que los ex de Cambiemos se reúnan en el CFI no significa que de allí salgan posiciones unificadas. Más allá de acordar facilitarle la gobernabilidad al Presidente, hay quienes están dispuestos a acompañar sin condicionamientos, y hay quienes no lo están. Tenemos entonces un peronismo debilitado y un resto de fuerzas políticas dispersas, lo cual se expresa en los distintos bloques dentro del Congreso Nacional.

La dispersión opositora es una ventaja para el presidente Milei. A la que en conjunto llama casta. Pero es el propio gobierno, con sus actitudes, el que corre el riesgo de que con el tiempo parte de la oposición se reconstituya con un nuevo formato. Cuando todos se sienten amenazados, los que piensan parecido se pueden juntar.

Discutir hacia dónde vamos

Esta columna se está escribiendo antes de la votación de la ley Bases, pero la decisión del Presidente de preferir sacar capítulos enteros de la discusión antes que llegar a acuerdos condicionados marca que el Ejecutivo tiene la decisión de avanzar con su plan por encima de acuerdos estratégicos. Aunque ceda en algunos artículos, le queda el DNU. Remes Lenicov, en su libro 115 días para desarmar la bomba, explica con total claridad que sin acuerdos políticos de largo plazo es imposible tener éxito; justamente  la baja de la inflación en Israel se logró  por ese camino. El Gobierno no cree en ello y asume estar apoyado por la opinión pública.  

Lo cierto es que hoy la ciudadanía se divide entre esperanzados y desesperanzados sin entender demasiado qué discute el Parlamento, si la ley ómnibus, el DNU o ambos.

Solo un importante nivel de paciencia  ciudadana que dé tiempo a que baje la inflación le permitirá a Milei seguir mirando las encuestas con señales verdes, a pesar de que hoy comienzan a mostrar alarmas  amarillas.

El apuro del Gobierno es entendible;  precisa concretar hechos que aún no ha conseguido en relación con sus promesas electorales.  

* Consultor y analista político.