jueves 16 de septiembre de 2021
COLUMNISTAS opinion
14-08-2021 23:55

Otro 'Nunca más' para el periodismo

14-08-2021 23:55

En la columna de ayer acerca de la foto del cumpleaños de la mujer de Alberto Fernández transgrediendo el confinamiento (https://bit.ly/Elfindelaillusio) me refería a la relación del poder con el tiempo. Sobre la espera que soporta quien no tiene poder para que sean satisfechas sus necesidades versus la satisfacción inmediata de sus deseos de quien cuenta con recursos. “La sala de espera es la antonomasia del poder”, escribió el sociólogo Pierre Bourdieu, quien agregaba: “El poder consiste en manipular las probabilidades subjetivas, las esperanzas subjetivas, o en manipular las probabilidades objetivas”.

Durante los 12 años de los tres kirchnerismos, los medios de Perfil tuvieron cero de publicidad oficial, el gobierno de entonces sabía que perdería un juicio, pero ejercía su poder sabiendo que iba a demorar –literalmente– décadas en obtener un resarcimiento (“manipular las probabilidades objetivas”), por lo que disciplinaba a los medios sabiendo que se dirían a sí mismos la célebre frase de John Maynard Keynes sobre las soluciones que requieren larga espera: “En el largo plazo vamos a estar todos muertos”.

Y así fue literalmente: en los casi veinte años que pasaron desde que Néstor Kirchner asumió la presidencia, ninguna radio, canal de televisión o medio escrito nacional continúa siendo de los mismos accionistas o sus herederos excepto los de Clarín, La Nación y Perfil. En el caso de los dos primeros, atravesaron entre 2009 y 2015 los mismos inconvenientes que desde 2003 tuvo Perfil. O sea, en sentido simbólico, en el largo plazo judicial era cierto que iban a estar todos “muertos”. Así el kirchnerismo logró aplastar toda resistencia en los medios en sus primeros seis años de gobierno; a modo de ejemplo, vale recordar que Lanata estuvo fuera de la televisión durante una década.

La espera como forma de abuso de poder no fue solo patrimonio del kirchnerismo: recién hace pocas semanas pude firmar la donación al CELS del pago ordenado por el Tribunal de San José de Costa Rica al Estado como devolución del dinero que Perfil le tuvo que pagar a Carlos Menem, siendo presidente, por un fallo arbitrario de su Justicia adicta. En este caso, pasaron 25 años hasta que se hizo efectivo el pago.

La actitud dilatoria incluye también al gobierno de Mauricio Macri, aunque cumpliendo con la sentencia de Corte Suprema no hubo discriminación con la publicidad oficial durante su mandato, pero los abogados del Estado hicieron lo mismo que en la época kirchnerista, apelando a todo tipo de maniobras para estirar e impedir que se llegara a una sentencia recurriendo incluso a la prescripción cuando la víctima del paso del tiempo era Perfil.

Pero finalmente, después de 15 años, el miércoles pasado la jueza Cecilia Gilardi de Negre, del Juzgado Contencioso Administrativo Federal Número 8, dictó sentencia en primera instancia condenando al Estado a pagar los perjuicios derivados “de su conducta ilegítima” equivalente a toda la publicidad que Perfil dejó de recibir durante más de una década, sumados los intereses a tasa activa desde cada año. Es un fallo histórico porque, por primera vez, se reconoce el derecho de un medio a ser indemnizado a raíz de la discriminación al no recibir publicidad oficial del mismo modo que lo hacían medios análogos.

Queda aún la apelación que el Estado, otra vez, hizo a la Cámara y eventualmente nuevamente a la Corte Suprema, pero todo el proceso de acumulación de pruebas, peritajes, testigos, impugnaciones de pruebas, etcétera, se produce en la primera instancia y es lo que demanda más tiempo. Los próximos pasos judiciales serían cuestión de meses.

En esta edición se publica un suplemento especial con la sentencia completa más la historia de la causa, en cinco recuadros cronológicos de cómo se fue gestando este juicio. 1) A comienzos de 2005, una misión de la Sociedad Interamericana de Prensa integrada por ochos representes de distintos países viene a investigar las denuncias de discriminación con la publicidad oficial pero no consigue que ningún medio formalice la denuncia judicialmente por temor a represalias. En Perfil, el presidente de la SIP nos dice que tenemos la obligación cívica de enfrentar un juicio aunque dure décadas (página 3 del suplemento).

2) En mayo de 2006 se presenta ante la Justicia el amparo contra el Gobierno y para visibilizar el conflicto se realiza una conferencia de prensa con todos los corresponsales extranjeros y el apoyo de periodistas locales, de todos los medios (página 4 del suplemento).

3) En agosto de 2006 se crea el fideicomiso de los lectores en apoyo a Perfil que, conducido por el ombudsman de entonces, Nelson Castro, juntó fondos para pagar 58 páginas de avisos de instituciones de bien público que ocupaban el espacio que dejaba la falta de publicidad oficial (página 5 del suplemento).

4) En marzo de 2011 la Corte Suprema confirma el amparo a favor de Perfil obligando al Gobierno a cesar con la discriminación. Como continuaba la discriminación, fue necesario un nuevo fallo de la Corte Suprema en abril de 2013 ordenando pagar una indemnización que el Gobierno tampoco cumplió (página 6 del suplemento).

5) Último ardid del Gobierno para no cumplir con el amparo: publica un solo aviso en el formato más pequeño posible y atacando a Perfil en su texto (página 7 del suplemento).

La maratón está por llegar al final, pero es interesante repasar las distintas etapas de este largo recorrido para llegar al fallo final. No hay conquista de derechos sin esfuerzos sostenidos.

Perfil ya sentó jurisprudencia en la devolución del dinero cobrado a los periodistas en los juicios civiles por funcionarios en el mencionado fallo del Tribunal de San José de Costa Rica contra Menem y ahora con este de la publicidad oficial contra los Kirchner. Nos sentimos orgullosos de protagonizar otro “Nunca más” judicial para el periodismo argentino.