domingo 03 de julio de 2022
COLUMNISTAS Promesas y poder

Pato trabaja en una verdulería

06-11-2021 01:39

Las monedas vuelan en el aire y hasta podés imaginar que Mastroiani se divierte pensando que alguna puede caer entre él y Anita Ekberg. La actualización de íconos nos lleva a Francisco Javier Vera y Greta Thungberg, también sueca, pero las monedas caen en la Fontana di Trevi y ellos están en Glasgow, en la calle, en donde, como dijo Greta, están los líderes y no en las salas donde deliberan los que revolearon el euro. También envió, cantando junto a los manifestantes, un mensaje inequívoco a los mandatarios: “se puden meter la crisis climática en el culo” (“You can shove your climate crisis up your arse”).

Son los líderes quienes llevan a Francisco Javier al congreso colombiano y a Greta al estadounidense para que los tomemos en serio, a ellos, los que tiran monedas como niños. Monedas para volver a Roma, monedas que van a parar a Cáritas (un millón y medio de euros al año) y que, durante tres décadas, recolectó un vecino romano que, hasta que lo detuvieron –treinta y cuatro años para detectar el hurto–, barría todas las madrugadas la fuente y acumulaba un salario. Su defensa fue que tomaba lo que otros tiraban; la acusación, es que la propiedad es del Estado, como la basura que en muchas capitales se la disputan entre los ayuntamientos y las mafias desplazando (todavía más) a la mendicidad o a la economía popular.

También se puede interpretar la caída de las monedas en la fuente como parte del programa del derrame a través del cual, se supone, nos adjudican los excedentes de las ganancias acumuladas por los ricos. Donald Trump condecoró a Arthur Laffer, teórico del trickle-down, el goteo que se nos transfiere, o sea, un pago de dividendos como esas monedas en el aire de Roma, ya que, en Estados Unidos, por ejemplo, en los últimos cuarenta años, la compensación salarial de los ejecutivos creció el 940% y la de los trabajadores un 12%. La brecha pone en duda el marco de Laffer y proclama el de Moris: “lo tuyo es mío y lo mío es mío”. 

Después de la foto de grupo con la fuente de fondo y las monedas en el aire, la comitiva se trasladó a Glasgow donde los esperaba Greta. A la cumbre que en 2019 se celebró en Madrid, la ambientalista llegó en tren desde Lisboa y hasta allí había arribado, proveniente de Estados Unidos, en un catamarán. Los titulares –y las mofas– se centraban en las 10 horas del trayecto ferroviario y los 21 días que tardó en cruzar el océano. En sentido contrario no hay modo de justificar los 400 vuelos privados en los que se desplazaron líderes y dirigentes globales a la actual cumbre. La BBC señala, para dar una perspectiva, que un vuelo entre Roma y Glasgow emite 7,1 toneladas de CO2. Es interesante seguir, entonces, los debates sobre cómo gravar y poner límites a las emisiones de dióxido de carbono. En tanto, los gestos (como los deseos con las monedas). Biden se compromete a cambiar la flota de vehículos federales por eléctricos y si bien, no llegó a la cumbre en un avión privado, los coches con los que desplazó su delegación repostaron todos combustible. 

El ministerio de Consumo del gobierno español se vio envuelto hace unas semanas en una gran polémica al recomendar el bajo consumo de productos cárnicos, invocando por un lado razones de salud y, por otro, no menor, cuestiones medioambientales. Según la FAO, el ganado vacuno libera cada año 100 millones de toneladas de metano, lo cual implica 2.500 millones de toneladas de CO2. A pocos pasos del ministerio en Madrid, sobre el Paseo del Prado, acaba de abrir el primer Burger King verde de España. Plantas colgando de las paredes, bancos de madera como en los parques e incluso una zona de picnic para comer una hamburguesa vegetal, sin colorantes ni grasas trans que desarrolló la empresa The Vegetarian Butcher (parece un chiste pero apenas es un oxímoron). El Whopper vegetal cuesta 4,43 euros. Es decir que se necesitan unas cinco monedas de las que tiraron los líderes mundiales a la fuente. Lo dicho, el derrame falla. Como también dijo Moris: “El comunismo resultó complicado”.

*Escritor y periodista.

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