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Un fracaso de Cristina

El Presidente suma y la vice se “corre” de la gestión, pero Alberto F es un invento de ella.

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¡Campana! Alberto Fernández. | Pablo Temes

Fue un viernes de pesadilla para Alberto Fernández del cual tal vez no tenga registro, algo que se ha transformado en habitual en sus conductas. Comenzó temprano, con la entrevista radial que le concedió a Ernesto Tenembaum. Las falencias que exhibió el Presidente bien podrían servir como material de estudio para explicar con lujo de detalles que la comunicación política debe estar en manos de profesionales y que no se debe subestimar a los medios.

En un momento, el jefe de Estado habló de las retenciones a las exportaciones agrícolas a las que calificó como “el instrumento con el que más fácilmente se desacoplan los precios internos de los internacionales”. Fernández luego dijo: “Ahora, las retenciones son un tema legislativo y necesito que el Congreso entienda el problema y llegado el caso acompañe una decisión de esa naturaleza”. Diferentes actores del Gobierno –funcionarios cercanos al Presidente– venían batallando para alejar cualquier tipo de conflictividad con el campo y han descartado, en más de una oportunidad, aquel instrumento de “desacople”.

Retenciones ¿sí o no? Luego de las declaraciones del Presidente sonaron todas las alarmas y revivieron viejas rencillas. El secretario de Comercio Interior Roberto Feletti –ahora bajo la órbita de Economía– promovía las retenciones y empujaba todo tipo de inquinas contra el campo para cumplir con los deseos de Cristina Fernández de Kirchner. Anida en ella y los suyos la sed de revancha desde los tiempos de la 125. Del otro lado de la grieta del Frente de Todos Contra Todos, el ministro de Economía, Martín Guzmán, las rechaza. Tanto fue el revuelo que generaron las declaraciones del primer mandatario, que el propio ministro de Agricultura, Julián Domínguez, tuvo que salir a desmentir  al Presidente y descartó también el envío de un proyecto de ley al Congreso destinado a la suba de ese instrumento distorsivo. ¿Qué le pasa a Alberto Fernández? Quienes lo conocen manifiestan estar “hartos” de que se corte solo en los diálogos con la prensa. “No es que la entrevista no haya estado pautada, pero no hay manera de hacerle entender que, con todos los temas que tiene en su cabeza, es necesario repasar y consensuar ciertos aspectos con su equipo de comunicación”. Otra voz fue mucho más tajante: “Cree que se maneja bien, que puede sostener el vínculo con los periodistas de memoria, pero una cosa es la repercusión de lo que puedas decir como opositor, y otra muy distinta la dimensión que toman sus palabras al ser el Presidente”.

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CFK es la mejor posicionada en el peronismo, pero los votos no le alcanzarían

Con todo, no fue éste el único traspié que sufrió AF en la aciaga jornada del viernes. El otro lo padeció en el acto de apoyo a su gestión que organizó la Unión Obrera de la Construcción. La escasez de la concurrencia, la ausencia de la mayoría de los gobernadores peronistas –el único que asistió fue el gobernador de San Juan, Sergio Uñac– el faltazo de varios ministros y secretarios de Estado, el discurso crítico del secretario general de la Uocra, Gerardo Martínez y los silbidos del final terminaron de exponer la falta de apoyo al Presidente y su gestión. Supuestamente, la convocatoria de marras tuvo como objetivo el relanzamiento del Gobierno. Lo que ocurrió quedó a años luz de tal propósito. “Ese acto nunca debió hacerse”, expresaba a modo de amarga queja una voz que habita un despacho de importancia en la Casa Rosada.   

Asoma la fecha del 25 de mayo como símbolo para encarar la revitalización del Gobierno, algo que nadie cree posible. Una de las acciones que el Presidente está llevando adelante es la de convocar a distintos personajes del ámbito político para invitarlos a incorporarse a su gobierno. Uno de los últimos fue Florencio Randazzo, cuya respuesta fue negativa. Nadie quiere subirse a este Titanic.

Lo que está sucediendo en este presente aciago es algo que nunca se había vivido en nuestro país desde la recuperación de la democracia: al peronismo en el poder nunca le había estallado la bomba que el mismo peronismo contribuyó a configurar con un presidente carente de liderazgo. Las consecuencias de esto son fatales. La más evidente es la emergencia a la superficie de una interna feroz. “Cristina se corrió de la gestión” dijo con todas las letras Aníbal Fernández. Es la descripción de su conducta frente a lo que está pasando. CFK nunca se hace responsable de sus fracasos. Porque AF es un fracaso suyo. Y lo que sucede en cada una de las áreas en la que gestiona su gente –PAMI, Anses, YPF– también. La vicepresidenta da por perdida la posibilidad de alcanzar logros de aquí a agosto del año que viene, mes en el que se harán las PASO. Su preocupación es la elección del próximo año ante la posibilidad cierta de una derrota. Por lo tanto, su mente está puesta en torcer ese destino. La búsqueda de candidatos es decepcionante para ella. Ninguno despunta la posibilidad de alcanzar una victoria. Jorge Capitanich, uno de los señalados como alternativa, es humo.

El espejo de la realidad le devuelve una imagen preocupante: al día de hoy, la mejor posicionada dentro del peronismo para la elección presidencial es ella, pero con los votos que obtiene queda lejos de cualquier chance de triunfo.

La adversidad y la evidencia de un horizonte de derrota genera una situación de zafarrancho en la que cada cual atiende su juego.

A este mundo de internas tampoco le escapa la oposición. Mauricio Macri le da a entender a cada una de las personas con las que habla que su voluntad es la de ser candidato a la presidencia en 2023. Está esperando el segundo tiempo. Quienes lo han visto últimamente lo han escuchado decir cosas críticas y despreciativas de Horacio Rodríguez Larreta. También de Elisa Carrió y del radicalismo. Su nivel de autocrítica es mínimo, casi nulo. En las encuestas que se han conocido esta semana referidas a la interna de No Tan Juntos por el Cambio los candidatos del PRO superan a los del radicalismo. “La política es el arte de disfrazar de interés general el interés particular”, reza una frase del escritor y filósofo francés Edmond Thiaudière. Es la Argentina del presente.