domingo 05 de diciembre de 2021
COLUMNISTAS opinion
17-10-2021 03:13
17-10-2021 03:13

Un mundo desequilibrado

17-10-2021 03:13

Es bastante común referirse a los desequilibrios como algo negativo. Su utilización repetitiva suele acompañar instancias de crítica a situaciones o procesos que se encontrarían en condiciones de mal funcionamiento y desarticuladas, y que de activarse los ajustes necesarios, un supuesto equilibrio sería alcanzado. De este modo, parte importante de la comunicación global de expertos y expertas, inclusive para justificar los financiamientos de sus exposiciones y trabajos, sería orientada a recomendar las condiciones necesarias para dejar de sufrir en la situación de inestabilidad constante y prometer que sobre ciertas reglas, el desequilibrio podría desaparecer. El problema de esto, es que esta promesa ilusoria, no tiene nada que ver con el real funcionamiento de los procesos sociales.

El debate de estas cuestiones puede ser fácilmente encontrado en relación a la política económica, y en esto el Coloquio de IDEA es un ejemplo interesante. Una vez por año, empresarios y empresarias se reúnen para decir exactamente lo mismo, demandando al sistema político lo que denominan como “reglas claras”, al mismo tiempo que debatir el por qué de tantos pobres, conocer casos de éxito y escuchar recomendaciones de expertos para lograr una Argentina sostenible en relación a impuestos, generación de empleo, la vida después de la pandemia y una larga lista de lamentos desgraciados que expresan su total desprecio y lejanía con el peronismo. Justamente en estos eventos se hace un uso extensivo de la crítica a los desequilibrios de los otros, pero sin lograr concentrarse en los desequilibrios propios. Así, el balance o la nivelación podría ser un camino hacia el futuro, si la clase política pudiera establecer las condiciones justas para que eso pueda lograrse, gracias el universo empresario.

En la base toda operación social hay desequilibrio, diferencias y modificaciones, y no hay otra forma de desarrollo y reproducción social que bajo esas condiciones. Se puede pensar en la misma circunstancia básica de la comunicación entre dos personas, en donde necesariamente, para que esa comunicación pueda extenderse en el tiempo, ninguna debe quedarse repitiendo lo que la otra dice, ya que eso frenaría el desarrollo de cualquier diálogo. Esto significa que toda comunicación, para poder desplegarse, debe recurrir al cambio ya que sin desequilibrio en cada respuesta, nada sería posible. Con algo de atención, se puede detectar que las diferencias e inestabilidades nos rodean en variedad y hasta en niveles interesantes de especialización.

La economía puede ser descripta sobre la base de sus propias inestabilidades, y no nos referimos con esto a la desigual distribución del ingreso, sino al propio mercado. Como un espacio de competencia, quienes allí se presentan deben decidir si introducen o no una diferencia, algo que para la economía debe indicarse como una compra. Quien posee el dinero debe determinar si hace o no uso del mismo, si compra o no compra en un determinado sitio, y quien ofrece el producto en el mercado construye sus esfuerzos en lograr que eso sea efectivo y que ocurra consigo mismo, y no con otros. Las reglas claras empresarias se solicitan en función de poder lanzarse, con expectativas medianamente conocidas, a generar nuevos desequilibrios basados en el despliegue de sus negocios, y no hay negocios sin la introducción de una diferencia en la economía, sin la compra en un lugar, implicando la no compra en otro; con el agravante de que no se sabe si habrá o no otra nueva compra en el futuro. Diferencia e indeterminación son las tragedias del mundo moderno.

La economía puede ser descrita sobre la base de sus propias inestabilidades

En otros ámbitos especializados de la sociedad nuevos desequilibrios son requeridos. Se exige al sistema político que introduzca modificaciones a la ley laboral, a los límites a las exportaciones, a los horarios de salida en la era del covid, a los contenidos pedagógicos, a la cantidad de vuelos que pueden ingresar o salir del país y así con un listado siempre con agregados de alta intensidad. Sin embargo, estos reclamos no tienen en cuenta problemas equivalentes con los que la misma política debe tratar en relación a diferencias e inestabilidades que son generadas en otros ámbitos fuera de su control, y de los cuales debe también hacerse cargo. La foto de la fiesta de Fabiola en los medios, los reclamos por los aumentos de precios, las cartas de Cristina, los cambios en el valor del dólar y hasta el resultado electoral, construyen un menú simultáneo de diversidades que deberán ser tratadas con la lógica interna del mismo sistema político: cuidando la opinión pública, el no aprovechamiento de la oposición y resguardando, si es posible, que no tenga impacto nuevo futuro en la elección. Como una comunicación equivalente a una simple charla entre dos personas, debe encontrar la manera de a una diferencia, responder con otra.

La revisión de estos ejemplos exponen los condicionantes que estructuralmente tiene el mundo moderno. La búsqueda de equilibrios, inclusive sus fórmulas de solución, deberán enfrentarse, de forma paradójica, a la generación de una nueva diferencia en la sociedad cuyos impactos simultáneos en otros ámbitos serán imposibles de conocer con anterioridad. Para los expositores de soluciones en el Coloquio de IDEA habrá siempre un punto ciego del que no habrá nunca claridad hasta su propia ejecución; para quienes ocupan un rol en la oposición podrán criticar al gobierno con la propuesta de nuevas medidas, que en caso de llegar al gobierno tendrán impactos a conocer en un futuro posible. Los secretos no están en la unidad, sino justamente en las diferencias que no pueden sino más que multiplicarse, incluso para ser tratadas.

Las periodistas que cubrían el Coloquio introducían comentarios sobre el clima de opinión, sobre las discusiones allí ocurridas y sobre rumores en relación a las expectativas. Es decir, que no se trataba ya solo de lo dicho por los expositores, sino de lo comentado ahora en formato de noticias, por los medios de comunicación, que también incorporan sus propias diferencias para lograr atención. Diferencias y diferencias interminables, como las de Alberto, como las del mercado, como las de las noticias y como la de la próxima frase que se dirá, cada vez que toque hablar a alguien, con intención de escuchar algo diferente, aunque parezca lo mismo.

*Sociólogo.