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acuerdo por la deuda

Victoria táctica

Lo logrado esta semana es el primer paso de un largo camino. Los grandes desafíos que vienen.

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‘Vaguette’ Mauricio Macri. | Pablo Temes

Verdad o consecuencia. Evidentemente fue una negociación trabajosa con cantidad de propuestas, todas presentadas como la última, con algunos fondos más poderosos ya apostando por el default. Es claro que la voluntad política decidió mostrar el punto final a la discusión buscando mostrar un camino diferente a los acuerdos realizados por Alfonso Prat Gay como ministro de Economía de Macri de frente a los holdouts en abril de 2016 cuando pudo disponer de 9.300 millones de dólares, pero también disímil a los pagos con el Club de París de dos años antes por una cifra apenas 400 millones mayor, cuando el ministro era Axel Kicillof y la presidenta Cristina Kirchner.

La descripción del momento crítico es autoevidente:

  1. La cuarentena arribando a un punto límite, con contradicciones como el regreso de los entrenamientos de los equipos de fútbol frente a las prohibiciones de reuniones privadas de diez personas, mientras que la relación con el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta tiende a enfriarse mezcla de diferencias de criterio sobre la continuidad de las políticas de aislamiento, pero también porque llegó la hora de diferenciarse y decir adiós.
  2. La economía presentando una de las caídas más bruscas que se recuerde para un trimestre, situación que dio aire a los sectores más polarizados de la política. Los sectores en la izquierda de la coalición de los fernandistas lamentan la marcha atrás en la estatización de Vicentin, y reclaman estatizaciones como la de Edesur y otras empresas de servicios públicos, así como otras medidas extraordinarias como el impuesto a las grandes fortunas o a los bancos, políticas que a las claras no están en la agenda del Presidente (aunque podrían estarlo). A la derecha de su pantalla, los economistas liberales pronostican los mil demonios y llegan a la temeraria conclusión de que se aproxima una hiperinflación en breve.
  3. También en una semana acelerada se pudo apreciar la temprana reacción por parte de la Cámara del Crimen contra la reforma judicial presentada días atrás. La discusión sobre la voluntad de ampliar o no la Corte Suprema, dividiéndola en salas u otro procedimiento está en el sustrato de la discusión, pero se sabe que una innovación de estas características tiene que contar con mayoría agravada en el Congreso y eso parece lejos de lograrse.
  4. Se percibe en algunas encuestas, y en focus groups (ahora en formato virtual) un enojo creciente de la clase media con la cuarentena vinculada tanto por sentirse menos atendidos que otros sectores con el gobierno (a pesar que muchos cobran el ATP) pero con una demanda más ontológica de reclamar por la libertad individual.
  5. También los grupos de WhatsApp empresariales ardieron todo el fin de semana anterior, cuando se apostaba al fracaso de las negociaciones con los fondos que mandan en el planeta.

Adieu Mauricio adieu. Tiene razón Jaime Duran Barba cuando plantea que el gobierno actual no tiene oposición. La situación actual está un poco alineada con la historia política reciente de la ausencia de una fuerza política organizada por fuera de los oficialismos. A esto se agrega que el peronismo suele ocupar todo el ancho de banda y las quejas se suelen ventilar arriba de la mesa, un poco como hoy pasa con el debate Sergio Berni-Sabina Frederic.

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Sin embargo, Cambiemos no se ha roto como armado opositor, por el contrario, se encuentra en una fase de reorganización con tres cabeceras de playa, primero obviamente el alcalde Rodríguez Larreta, luego el actual diputado radical Alfredo Cornejo y finalmente la inoxidable Patricia Bullrich.

El primero, demás estás decirlo, está tensado por el desarrollo de la pandemia en la CABA, su necesidad de acordar políticas con Nación y PBA, y a la vez evitar las críticas que surgen de esa propia concertación.

Cornejo y Bullrich tienen mayor margen de maniobra discursiva y sin duda la seguirán aprovechando. Otro problema para Larreta es que Bullrich y también Martín Lousteau le compiten en el distrito portaviones del PRO, lo cual será todo un desafío para el armado de las listas de 2021, dónde habrá muchos candidatos para pocos puestos, aunque siempre el PRO es banca en el distrito.

Por supuesto que las acciones de Mauricio Macri son miradas con atención al interior de Cambiemos en lo que se parece ver una despedida de su padre fundador. Sin bien nadie puede acertar sobre sus intenciones futuras, su viaje a París cayó muy mal en su propio espacio y entre sus votantes.

Mapa político y electoral.

Como ciudadano puede hacer lo que quiera, pero su liderazgo político se ve dañado por esa imagen de dandy a contramano que proyecta en un país cerrado por cuarentena.  

Lo curioso del caso es que el núcleo duro de votantes de su espacio no se va, sino que reclama nuevos liderazgos y también alguna autocrítica sobre qué falló en los cuatro años de gobierno de Macri que concluyó en la derrota electoral.

¿Hay 2021? El acuerdo con los bonistas le da aire a Alberto Fernández fundamentalmente porque le recuerda al Frente de Todo por qué está ahí. Alberto proyecta un espacio político que va desde un centrismo no necesariamente liberal hacia una centroizquierda muy moderada. Proyecta tanto el legado del socialcristianismo que intentó construir Antonio Cafiero, como con la figura del Papa, y de allí que esas “marcas” estén muy presente en su conformación política.

Este espacio es una construcción compleja porque lleva insertos elementos contradictorios, pero podría volver a hacer ganador al peronismo, pues como se ha visto no alcanza con el kirchnerismo.

El entusiasmo de esta semana (dónde algunos vieron épica) es el primer paso de un largo camino, ahora espera el FMI y sobre todo la sociedad argentina que prende velas por una resurrección de la economía en V, es decir que el año que viene se descuente prácticamente toda la caída del ya olvidable 2020.

La oportunidad requiere una agenda completa y agresiva con, por ejemplo, acuerdos de precios y salarios, metas de inversiones públicas y privadas, facilidades para la contratación para jóvenes en primer empleo (¿se podrá modificar el sistema de indemnizaciones?) y por supuesto una salida amable de la cuarentena.

 

*Sociólogo (@cfdeangelis).