Lucas Belén, el hombre que protagonizó un gravísimo accidente fatal en febrero de este año en el Camino Interfábricas de la ciudad de Córdoba continuará detenido por riesgo procesal e imputado por doble homicidio con dolo eventual.
Así lo confirmó ayer miércoles la Cámara de Acusación en sala unipersonal integrada por la vocal Patricia Farías.
Lucas Emanuel Belén permanece imputado como supuesto autor de homicidio simple con dolo eventual (dos hechos en concurso ideal), rechazándose así el pedido de la defensa para que el caso sea encuadrado como un accidente culposo agravado.

Crónica de un siniestro anunciado
El siniestro vial que terminó con la vida de Erika Casas y Manuel Díaz ocurrió en un contexto de extrema imprudencia, según ponderó la jueza. Belén conducía su vehículo a una velocidad de 150 km/h, superando ampliamente los límites permitidos. Las pericias químicas determinaron que el conductor se encontraba bajo los efectos de cocaína y presentaba un nivel de 1.6 g/l de alcohol en sangre al momento del impacto.

Lo que más conmocionó a los investigadores fue su actitud frente al volante: se filmaba con su teléfono celular, manejando con una sola mano, minutos antes de protagonizar el impacto por alcance contra las víctimas. Según los testimonios, Belén ya había sido advertido por sus familiares y amigos sobre los peligros de conducir en ese estado, pero decidió ignorar dichas alertas.
Incluso tras el violento impacto, la actitud del joven fue valorada negativamente por la justicia. En lugar de socorrer de inmediato a los heridos, continuó grabando las consecuencias de la tragedia que había provocado, mientras era asistido y trasladado al hospital, mostrando lo que la magistrada calificó como un "desprecio absoluto" por la vida de las víctimas.
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No fue un accidente, fue un siniestro
La Cámara desestimó el argumento defensivo que intentaba posicionar el hecho dentro del artículo 84 bis del Código Penal (culpa temeraria). El tribunal sostuvo que Belén contó con una posibilidad calificada de prever el resultado fatal y decidió seguir adelante. Al conducir bajo efectos de drogas, alcohol y distraído con el celular a 150 km/h, cualquier "confianza" en evitar el choque resulta objetivamente irracional; el imputado dejó el resultado librado exclusivamente al azar o la suerte.
Asimismo, se ratificó el riesgo procesal. El tribunal destacó que, inmediatamente después del choque, Belén se sentó en el cordón de la vereda a beber agua de forma compulsiva, en un intento deliberado por acelerar la eliminación de los rastros de alcohol y drogas antes de que se realizaran las extracciones de sangre. Este acto de entorpecimiento, sumado a videos encontrados en su teléfono donde se burlaba de los controles policiales, llevó a la justicia a concluir que no existen garantías de que el imputado se sometería al proceso en caso de recuperar la libertad.
La investigación penal está radicada en la Fiscalía a cargo de Lourdes Quagliatti. Con la calificación legal que pesa sobre él, de confirmarse en un juicio, Belén se enfrenta a una pena que partiría de los ocho años de prisión. Mientras tanto, continuará detenido.