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Córdoba en off: Ningunos angelitos

Una foto con aroma a proyecto entre Natalia de la Sota y Leandro Santoro, la UCR cordobesa que sale a marcar la cancha frente a Rodrigo de Loredo y sus tensiones internas, y la juventud radical que intenta bajar decibeles en medio del ruido político.

Natalia De La Sota junto a Santoro
Natalia De La Sota junto a Santoro | Cedoc

La política, como el café, siempre deja sobremesa para charlar. Y esta vez, la imagen de Natalia de la Sota junto a Leandro Santoro no pasó desapercibida. Ningunos "Angelitos".

Fue antes de la sesión en Diputados por la Ley de Glaciares en el Café de los Angelitos en CABA, pero el verdadero debate pareció servirse en taza chica: diálogo, puentes y una posible alquimia política que todavía nadie se anima a nombrar en voz alta.

La escena tiene condimentos clásicos: ella, negando durante la campaña cualquier etiqueta K; él, con discurso de amplitud y tono nacional. En el medio, una foto que incomoda a propios y entusiasma a curiosos. “Argentina necesita diálogo”, dijo Santoro, y la frase empezó a circular más que el azúcar en la mesa.

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¿Hay proyecto común? Por ahora, la respuesta es más prudente que el café descafeinado: intercambio de miradas en un contexto donde la palabra “coherencia” busca volver al diccionario político. Pero en tiempos de reconfiguración, hasta un café puede ser leído como borrador de algo más grande.

Radicales en modo limpieza: interna con olor a vendetta

En paralelo, la Unión Cívica Radical cordobesa decidió dejar de mirar para otro lado y empezó a mover fichas frente a quienes coquetean con La Libertad Avanza. El detonante no fue menor: el pase de los concejales riocuartenses Gabriel Abrile —jefe del bloque Primero Río Cuarto— y Ana Laura Vasqueto al espacio libertario sacudió el tablero y obligó a una reacción inmediata del partido.

El espacio que responde a Rodrigo de Loredo y conduce Marcos Ferrer impulsa desafiliaciones para marcar límites internos. Traducción: el que cruza de vereda, queda en la mira. Pero la jugada no salió limpia y rápidamente aparecieron las críticas por “destituciones selectivas”, un eufemismo bastante transparente en la jerga política.

Desde adentro del radicalismo apuntan a una vara desigual: dirigentes de menor peso quedan expuestos mientras otros nombres con mayor volumen político esquivan el radar. Las preguntas ya circulan sin anestesia: ¿por qué no avanzaron contra Luis Picat? ¿Qué pasa con Soledad Carrizo? En los pasillos, la lectura es menos institucional y más terrenal: contener la fuga sin dinamitar del todo los puentes con el universo libertario.

Mientras tanto, en un intento por bajar la espuma —porque la política también tiene momentos de bar— la Juventud Radical prepara un encuentro provincial. La cita será en la Casa Radical, con agenda de formación política y una consigna implícita: discutir poder sin que explote la interna en la cara.