La instalación de portones contra la inseguridad en sectores de Villa Allende comenzó a generar fuerte polémica entre vecinos. Mientras el municipio impulsa la medida como una estrategia preventiva del delito, residentes agrupados en Vecinos Autoconvocados advierten que la iniciativa podría generar más problemas que soluciones.
La preocupación surgió luego de que comenzaran las primeras obras en Lomas Sur, donde ya se construyen las estructuras de cemento que sostendrán los portones. Según explicó Inés León Barreto, integrante de Vecinos Autoconvocados, la reacción de los vecinos se intensificó cuando comenzaron a ver las obras en la vía pública.
“Los vecinos se encontraron con el pozo en la puerta de su casa. Cuando esté rebatido el portón no va a poder sacar el auto. Son cosas que nosotros ya habíamos planteado que iban a generar inconvenientes”, señaló.
Según relató, muchos residentes no creían que la medida se fuera a concretar y recién tomaron dimensión del impacto cuando comenzaron los trabajos. “Cuando lo ven materializado, recién ahí se dan cuenta de que era real. Incluso hay vecinos que dicen que nunca creyeron que esto fuera a pasar”, afirmó.
La iniciativa contempla el cierre de calles entre las 22 y las 6 de la mañana, algo que, según León Barreto, genera preocupación entre quienes trabajan en horarios nocturnos o regresan tarde a sus viviendas. “Hay vecinos que trabajan de noche y cuando regresen van a tener que dar una vuelta muy grande para poder entrar. Lo mismo ocurre con estudiantes universitarios o trabajadores de salud que tienen horarios rotativos”, explicó.
Además, sostuvo que todavía no está definido cómo funcionará el sistema. “No está claro quién abre y quién cierra los portones, ni cómo se resolverán situaciones cotidianas. Son preguntas que los vecinos venimos haciendo desde hace más de un año y que todavía no tienen respuesta”, señaló.
También cuestionaron la efectividad de la medida como herramienta de seguridad. León Barreto consideró que los portones, de aproximadamente dos metros de altura, no impedirían el accionar delictivo y, en cambio, podrían generar una sensación de encierro dentro del propio barrio. “Vamos a quedar encerrados dentro de varias manzanas. Y también nos preguntamos si dentro de ese perímetro no puede haber personas que cometan delitos. Además, si cerrás el acceso, también limitás la salida”, planteó.
Otro de los puntos que genera preocupación es el impacto en el transporte público y en la circulación general. Según explicó, el cierre de calles podría obligar a modificar recorridos o generar complicaciones para quienes utilizan colectivos en horarios tempranos.
“Es una zona de trabajadores, hay gente que toma el colectivo muy temprano o que regresa tarde. Son situaciones cotidianas que no sabemos si fueron contempladas al momento de diseñar el proyecto”, indicó.
León Barreto también cuestionó la decisión de definir sectores específicos como zonas prioritarias de inseguridad. “Se establece que estas áreas son peligrosas y que los delitos los cometen personas que vienen de afuera. Eso también genera debate y preocupación entre los vecinos”, sostuvo.