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Ajuste con gusto amargo: sin café, sin criollos y con nafta recortada, estalla el malhumor en la Unicameral

El recorte en gastos cotidianos expuso tensiones internas en el oficialismo y unificó quejas con la oposición. Mientras se multiplican las escenas insólitas, el ajuste en viáticos y combustibles encendió la alarma en un cuerpo mayoritariamente del interior. En los pasillos, la pregunta es una sola: “¿en qué se está gastando la plata?”.

Momento de votación en la sesión de la Unicameral
Momento de votación en la sesión de la Unicameral | ceduc

El ajuste parece haber llegado a la Unicameral cordobesa por la puerta más chica, pero no pasó desapercibido. Primero fue el café, y en paralelo, los criollos. Y ahora, el recorte más sensible: los viáticos, con especial foco en los gastos de combustible. En apenas diez días, la decisión administrativa alteró la rutina interna de la Unicameral y desató un malestar que ya no distingue entre oficialismo y oposición.

Por su parte, desde distintos despachos admiten que la poda en los gastos terminó exponiendo un problema mayor. Las escenas de la última semana fueron elocuentes. Un legislador juecista compró café y leche de su propio bolsillo y los llevó a la cocina. Asimismo, un oficialista hizo lo mismo para una reunión de comisión. Sin embargo, en ambos casos los insumos fueron devueltos por orden interna: “No se puede, las máquinas son del proveedor”, fue la explicación que bajó al personal.

A pesar de que las versiones varían —algunos hablan de deudas con proveedores y otros de falta de stock—, lo concreto es que ahora incluso para habilitar provisiones básicas, de acuerdo a la queja que se escuchó en los pasillos, se requiere autorización del Ministerio de Economía. Con lo cual, lo que antes era una rutina automática quedó atado a un circuito burocrático que alimenta el malhumor.

La Legislatura de Córdoba arrancó el año con gastos millonarios en café, viáticos y eventos

De igual modo, hay quienes aseguran que el café volverá cuando se regularicen los pagos, pero que los criollos “ya fueron”. Pero, sobre todo, lo que más inquieta es que el recorte podría ser estructural. Datos oficiales muestran que la Unicameral ejecutó $45,5 millones en la partida de provisiones internascasi el 43% del presupuesto anual previsto para ese rubro— en los primeros meses del año. Frente a este escenario, el ajuste aparece ante una ejecución acelerada.

En los pasillos, el malestar escala. “A la mañana hay desayuno y después nada durante la jornada”, se quejaron empleados. Con este argumento, también se multiplicaron los cuestionamientos por la orden de devolver insumos comprados por los propios legisladores, en al menos dos casos confirmados: uno del juecismo y otro del oficialismo.

Viáticos para moverse

Pero el conflicto no se limita a la cocina. De hecho, el punto más sensible está en los viáticos, particularmente en los gastos de combustible. No obstante, más de la mitad del cuerpo legislativo proviene del interior y debe recorrer largas distancias —algunos hasta 400 kilómetros— para llegar a Córdoba capital. “Nos miden con lógica capitalina”, deslizó en su queja un legislador del interior profundo.

El legislador Flores en su banca durante la sesion

La tensión tuvo su correlato político en la última sesión, la misma que terminó aprobando la ley que prohíbe limpiavidrios y endurece sanciones contra los “naranjitas ilegales”. Pero, también, si se mira la previa, lo que quedó expuesto fue otra cosa: una demora de más de tres horas en el inicio del debate y un recinto vacío del lado oficialista.

En la antesala del plenario, hubo una postal que no pasó inadvertida. El único peronista que se sentó desde el inicio junto a la oposición fue Ramón “Cañito” Flores, quien a comienzos de año estuvo envuelto en una polémica por reintegros de gastos de cortesía y homenaje. El resto de la bancada oficialista tardó más de la cuenta en bajar al recinto. ¿El motivo? Aunque públicamente se relativizó, en privado las fuentes coincidieron: el ajuste en los gastos fue el tema central de una áspera reunión de bloque.

Córdoba aprobó la ley que prohíbe limpiavidrios y habilita arrestos para naranjitas ilegales

En ese marco, en los pasillos se comentó que Flores abandonó la reunión de la bancada oficialista con un portazo, molesto por la situación. Su presencia en el recinto, mientras sus pares demoraban, terminó exponiendo la interna. Sin embargo, desde el PJ buscaron bajarle el tono: admitieron que el tema se discutió, pero lo enmarcaron en el plano del “reordenamiento” ante el recorte de gastos.

Durante la sesión, el ajuste también se hizo visible: un solo café por legislador en un debate que se extendió por más de cinco horas. Un detalle menor, acaso, pero que sintetiza el clima del ajuste.

Pero, también, si hay algo que unificó a oficialistas y opositores es la incomodidad frente al recorte en combustibles. “Así no se puede trabajar”, coincidieron dos legisladores de distintos espacios. La crítica no es solo operativa, sino política.

Según datos del portal de transparencia de la Provincia, el gasto en combustibles y lubricantes también registró un ritmo sostenido en el arranque del año. Entre febrero y marzo, la Unicameral ejecutó $51 millones sobre un presupuesto anual de $341,1 millones, lo que refleja un nivel de uso significativo en apenas los primeros meses.

En el detrás de escena de la última sesión, una pregunta comenzó a repetirse con tono cada vez más ácido de parlamentarios que no tienen a su cargo el manejo general de los recursos: “¿en qué se gasta el presupuesto de la Legislatura?”. La inquietud, que apunta directo a la cúpula de conducción, revela que el problema ya no es el café ni los criollos. Es, en el fondo, la administración de los recursos y la mirada crítica sobre quienes la gestionan.