Diez mujeres fueron víctimas de femicidio en Córdoba durante 2025. El dato surge del Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina (RNFJA), elaborado por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema, y equivale a una mujer asesinada cada 36 días en la provincia.
Sin embargo, el dato más significativo del informe no está en la cantidad de casos, sino en lo que había ocurrido antes de cada uno de ellos: el 44% de las víctimas registraba antecedentes de violencia de género previos al asesinato.

Fueron 101 casos en los que existían antecedentes de violencia de género antes del femicidio. En 36 de ellos, la situación había sido denunciada previamente ante la Justicia. Además, 16 víctimas contaban con medidas de protección vigentes al momento del crimen.
La publicación del relevamiento llegó en medio de la conmoción por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, un caso que derivó en cuestionamientos a la investigación, al accionar estatal y a las respuestas institucionales frente a situaciones de riesgo.
"Hay situaciones que se pueden prevenir"
Para la legisladora Laura Vilches, los números del informe refuerzan una discusión que el movimiento feminista sostiene desde hace años. "Hay muchísimas situaciones que se pueden prevenir y muchísimas situaciones que pueden evitar que tengan un destino crítico con femicidios, asesinatos o violencia extrema", sostuvo en diálogo con Perfil Córdoba.
La dirigente atribuyó parte del trabajo de prevención a las redes comunitarias que se organizan alrededor de cada caso. Mencionó a docentes, trabajadoras sociales, psicólogas, abogadas, organizaciones barriales y familiares que acompañan denuncias, sostienen económicamente a víctimas y articulan respuestas cuando las instituciones no llegan.
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"Muchas veces quienes evitamos eso somos nosotras. Se arma una red de acompañamiento profesional, de respuestas rápidas, de difusión y de colaboración que contiene y sostiene", afirmó.
El círculo más cercano sigue siendo el principal agresor
El informe también ratifica una tendencia histórica de los femicidios en Argentina. El 83% de las víctimas tenía algún vínculo previo con el agresor. Las parejas fueron responsables de 69 casos y las exparejas de otros 40.
Además, en el 36% de los hechos la víctima convivía con quien terminó asesinándola.
A nivel nacional se contabilizaron 200 víctimas directas de femicidio. Córdoba representó el 5% de esos casos y registró una tasa de 0,50 víctimas cada 100.000 mujeres.
Qué hacen los agresores después del crimen
Por otro lado, el relevamiento analizó el comportamiento de los femicidas una vez cometido el asesinato. El 31% intentó escapar y un tercio buscó ocultar su responsabilidad. Entre las maniobras registradas aparecen el descarte de cuerpos, incendios provocados, simulación de suicidios y falsas hipótesis de accidentes.
Además, 35 agresores se suicidaron después de cometer el femicidio, lo que representa casi el 17% del total investigado.
Según el informe, la edad promedio de los femicidas fue de 38,4 años y al menos el 22,4% registraba consumo problemático de sustancias, principalmente alcohol y cocaína.
El caso Agostina
El femicidio de Agostina Vega no sólo provocó conmoción social, sino que también abrió una fuerte discusión sobre las responsabilidades institucionales detrás del caso. Mientras algunos sectores cuestionaron la lectura política que tomó el asesinato de la adolescente, Vilches sostuvo que fueron las propias autoridades quienes instalaron esa discusión desde el primer momento.
"Los primeros en politizar el caso fueron el fiscal y el ministro de Seguridad", afirmó. "Sentando al ministro de Seguridad y diciendo que había hecho todo bien. El propio ministro que después da la orden de reprimir a la familia, al barrio y a esa comunidad que había estado buscando desesperadamente a Agostina", señaló.
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Para Vilches, el relato oficial dejó en segundo plano a quienes impulsaron la búsqueda durante los días más críticos. "Las maestras de Agostina, las vecinas, trabajadoras de casas particulares, mujeres del barrio, estuvieron día y noche repartiendo flyers, pegando carteles y cortando calles para exigir respuestas. Entonces que el fiscal se atribuyera todo el éxito me pareció brutal", sostuvo.
Y agregó: "Además, ¿éxito sobre qué? Lo que encontraron fue a Agostina víctima de un femicidio".
La dirigente también vinculó el crimen con decisiones previas de la Justicia y rechazó que la discusión se concentre únicamente en la investigación posterior a la desaparición. "Es la propia Justicia la que dejó libre a Barrelier", afirmó. "Cuando hablamos de responsabilidades políticas hablamos de eso. No de una conferencia de prensa. Hablamos de cómo funcionan las instituciones antes de que ocurra un femicidio".
"Hace once años que venimos diciendo que faltan recursos económicos y materiales, trabajadoras sociales, psicólogas, abogadas y equipos interdisciplinarios. Si no están esos recursos, no hay chance", sostuvo.