El ingreso a la Unicameral de un proyecto para eliminar la paridad de género en las listas electorales abrió un áspero frente de debate en la política cordobesa. El legislador liberal Gregorio Hernández Maqueda impulsa la derogación de la Ley Provincial N° 8.901 —conocida como “Ley Riutort”—, que garantiza el cupo femenino, y sus argumentos provocaron una rápida reacción de dirigentes mujeres de distintos espacios políticos.
La iniciativa, de un solo artículo, propone directamente derogar la norma que establece la paridad de género en las listas. El proyecto es acompañado como coautores por los legisladores Gerardo Grosso (Encuentro Vecinal Córdoba) y Agustín Spaccesi (La Libertad Avanza).
En medio del rechazo que generó la propuesta —amplificado por haberse presentado en el marco de la conmemoración del 8M, Día Internacional de la Mujer— el legislador redobló la apuesta y defendió su postura con duras críticas al sistema de cupos.
“Los electores —y las electoras— no tienen problema en votar mujeres. El cupo es un problema de las mujeres que hacen política. Es el cupo de la casta”, sostuvo. En esa línea, argumentó que los partidos políticos “son maquinarias electorales” y que, si una mujer es la mejor candidata, “la van a poner para ganar”.
Para fundamentar su iniciativa, también apeló a un ejemplo electoral: afirmó que la política de discriminación positiva debería haber terminado “cuando en 2007 una mujer ganó la elección presidencial y otra salió segunda”, en referencia a Cristina Fernández de Kirchner y Elisa Carrió, quienes junto a otras candidatas concentraron la mayor parte de los votos en esa elección.
El liberal mileísta también polemizó sobre el comportamiento del electorado: “Que una electora de izquierda prefiera votar a un varón de izquierda (por caso Juan Grabois) antes que a una mujer de derecha (por ejemplo Patricia Bullrich) sólo muestra la estupidez radical de esta ley”, disparó al responder a las críticas.
Cruce con Prunotto
Las declaraciones de Hernández Maqueda escalaron rápidamente en el plano político y derivaron en un cruce directo con la vicegobernadora Myrian Prunotto, quien cuestionó la oportunidad y el contenido del planteo.
“La política no está para provocaciones, y plantear la derogación de la Ley de Cupo Femenino el Día Internacional de la Mujer es una de ellas”, sostuvo la titular del Poder Legislativo.
Prunotto recordó que Córdoba fue pionera en garantizar la participación política de las mujeres con la sanción de la ley 8.901 y advirtió que retroceder en ese terreno implicaría “invisibilizar el esfuerzo de quienes vienen trabajando para ampliar la representación”.
“Que haya mujeres en los lugares de toma de decisiones no es un capricho, es una necesidad democrática”, afirmó, al remarcar que la igualdad de oportunidades sigue siendo un desafío pendiente. “La brecha de género no es un invento y, como siempre digo, no hay libertad posible sin igualdad de oportunidades”, sentenció.

El legislador libertario respondió con otra crítica que amplió la polémica y apuntó directamente al gobierno provincial. “Si quieren promover a mujeres, pueden empezar nombrando alguna en el Gabinete, porque las limpiaron a todas y no dejaron ni una sola”, lanzó.
El planteo alude a los recientes cambios en la primera línea del Ejecutivo que encabeza el gobernador Martín Llaryora, tras los cuales ninguna mujer quedó al frente de un ministerio. Entre los movimientos más recientes, Laura Jure, Liliana Montero y María Victoria Flores dejaron sus cargos ministeriales para pasar a ocupar secretarías dentro del gabinete.
En su contraofensiva política, Hernández Maqueda defendió su iniciativa con otro argumento: “Con nuestro proyecto aprobado podría haber una Legislatura integrada 100% por mujeres si así lo quisiera el soberano, que es el pueblo. Con la Ley Riutort sólo se permite hasta el 50%”.
Alejandra Ferrero criticó el proyecto libertario que busca eliminar el cupo femenino
Reacciones en la UCR y el PJ
Las críticas también llegaron desde distintos sectores del arco político. La legisladora Brenda Austin (UCR) cuestionó el planteo del mileista y utilizó como ejemplo la propia conformación del Ejecutivo provincial. “Basta mirar lo que pasa en el Gobierno para darse cuenta del error del argumento: no hay norma y no hay ni una mujer ministra”, sostuvo.
Austin defendió la política de cupos al afirmar que permitió “romper la misoginia que todavía existe” en la política. “Si la discusión fuera realmente por mérito, muchos varones no estarían”, acentuó, y recordó que el artículo 37 de la Constitución Nacional establece “la igualdad real de oportunidades” en el acceso a los cargos electivos y partidarios, al contrarrestar el argumento del liberal mileísta.
En la misma línea, la legisladora Airela Szpanin ratificó su respaldo a la paridad de género en el marco de las movilizaciones por el 8M. “Siempre en alto las banderas por la igualdad de derechos, la justicia, la paz y el desarrollo pleno en la sociedad”, destacó, y remarcó: “Paridad es Democracia”.
Desde el oficialismo provincial también hubo un rechazo explícito. La legisladora Julieta Rinaldi, flamante vicepresidenta de la Legislatura, consideró que la propuesta implica un “retroceso” institucional.
“Derogar la ley de paridad de género no es sólo un retroceso político: es ir contra el marco jurídico nacional y los compromisos internacionales asumidos por el Estado”, advirtió. En ese sentido, recordó que la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) obliga a garantizar la participación política de las mujeres.
La iniciativa presentada por el legislador opositor reabrió un debate sensible en la política cordobesa y generó un chispazo interno en el interbloque Juntos por el Cambio con las mujeres de la UCR. El arco femenino de la política catalogó de “retroceso” la propuesta, en medio de una tensión innecesaria sobre el rol de las políticas de paridad en la representación institucional.