viernes 16 de abril del 2021
CóRDOBA La cuarentena del deporte
12-04-2020 00:31

Extraña sensación

El periodista y sociólogo Sergio Levinsky analiza el impacto cultural, social, político y económico que provoca la inactividad deportiva.

12-04-2020 00:31

“Es una sensación extraña, como si el mundo se hubiese detenido”, afirma Sergio Levinsky, sociólogo y periodista especializado en deportes, al hablar sobre la ausencia de partidos, eventos y otras actividades que caracterizan a estos tiempos de pandemia. En diálogo con PERFIL CÓRDOBA analiza el impacto cultural, social, político y económico del parate deportivo. 

-En el caso de Argentina, donde la práctica y el consumo del deporte están tan arraigados en la sociedad y son parte de nuestra cultura e identidad, ¿qué representa esta inactividad?

-Muchísimo. Primero, porque especialmente el fútbol, que como suele decir Jorge Valdano, "es lo más importante de lo menos importante", cumple un rol que va mucho más allá de un deporte y opera como símbolo de cosas que trascienden a un juego. Una sociedad acostumbrada a perder por goleada cada día de su vida desde hace años, viene depositando en el fútbol una esperanza exagerada de tapar frustraciones con un resultado y ahora se queda vacía también de eso. Otros deportes, cada uno a su medida, también ocupan un espacio importante que ahora se pierde. Además está lo económico: sólo el fútbol argentino pierde en estos tiempos de coronavirus 10 mil millones de pesos, una fortuna. Y está el impacto de la pérdida de la fiesta popular, con estadios o gimnasios vacíos, sin actividad, sin público. Es una sensación extraña, como si el mundo se hubiese detenido. 

-También está el impacto de lo que significa el deporte como contención social fuera de los circuitos de mayor visibilidad.

-Por supuesto. Y que es enorme. Más allá de la gran industria del espectáculo, están los clubes de barrio, de zonas alejadas, los que ayudan a quienes practican deportes a tener no sólo estado físico sino una visión más solidaria, humana y social de la vida, y que contienen desde la alimentación o la posibilidad de compartir momentos en tiempos en los que cada vez se exacerba más el individualismo desde la maquinaria económica y laboral.
 
-Se habla de pérdidas multimillonarias por cancelación o postergación de eventos. ¿El deporte argentino, que padeció un desfinanciamiento en los últimos años, tiene espaldas para soportar la inactividad?

-Creo que el mundo del deporte, con esto del coronavirus, se argentinizó en el sentido de que el caos y la imprevisibilidad, a los que acá estamos tan acostumbrados, se generalizaron. Para nosotros es más llevadero desde esta filosofía y aun así las pérdidas son enormes, pero hay países que no saben convivir con la incertidumbre. A nivel global se calcula un perjuicio de 10 mil millones de dólares porque todos los mega-eventos se desplazaron para el año que viene (JJ.OO., Eurocopa, Copa América, Fórmula Uno, etc.) lo cual provocará un calendario apretadísimo en 2021 y un desbarajuste en la preparación de los atletas, que miden tiempos muy precisos. 

-Alberto Fernández dijo que "el fútbol puede esperar", aunque el gobierno también necesita del deporte. ¿Es la disyuntiva a resolver? 

-Es posible. De hecho, el Presidente volvió a sugerir que se reanude en mayo sin público y la AFA y los clubes, que necesitan desesperadamente fondos para vivir, llamativamente miraron para un costado. Creo que en la sugerencia de Fernández hay dos motivos básicos: la presión de la TV, que sigue pagando derechos aunque no se juegue, y el rol que cumple el fútbol como distractor social. Por otra parte, sospecho que la AFA hará un pedido extra de ayuda y tratará de que el Estado derogue las modificaciones a aquel decreto 1212 de Duhalde que los eximía de pagar ciertos impuestos. 

-Los medios, habitualmente abocados a una discusión de coyuntura y recostados en la cobertura de eventos, ¿han estado a la altura de satisfacer de modo creativo la avidez de consumo de deportes?

-Rotundamente no, aunque debo aclarar que mis expectativas son demasiadas bajas desde hace mucho tiempo. En Argentina no se investiga y muchas veces se pone como excusa la falta de espacio o de tiempo; ahora hay exagerado tiempo y muchísimo espacio libre, especialmente en la web, que es un sitio de "no-espacio", si se pudiera definir así, en el sentido de que ningún editor te corre con la cantidad de palabras, y tampoco se investiga. Días atrás la Conmebol dio a conocer cifras de superávit que todos repitieron sin mirar los números y un sitio paraguayo, "Sin Falta", encontró un desfasaje y lo publicó. Pero no suele haber mucho periodismo crítico, que mira con lupa, que desconfía de lo que le dicen.

-Mucho se habla de que "seguramente el mundo saldrá mejor" de esta pandemia. ¿Cómo crees que saldrá el deporte? 

-Creo que el deporte saldrá parecido a lo que era, aunque con más recaudos, y lamentablemente costará mucho tiempo recuperar aquella idea de fiesta de los espectáculos públicos. La gran pregunta es si naturalmente se nos irá yendo el miedo de compartir las tribunas, de abrazarnos en un gol, o los deportistas, de rozar sus cuerpos al competir y cosas por el estilo. Pero más allá de eso, será una gran oportunidad para celebrar la vida. Tal vez lo nuevo sea que todos tomaremos una dimensión diferente del otro, aunque sea nuestro adversario. Por mucho tiempo, tal vez, podamos imaginar al “otro” como alguien que estará allí, como nosotros, volviendo de algo muy difícil y de lo que nadie se salvó. Pero si tomamos en cuenta las guerras, el deporte se siguió constituyendo en industria en el aspecto más competitivo. Tal vez en el deporte social encontremos más cambios en cuanto a consideración y solidaridad. El otro tiene atrás una maquinaria demasiado exigente, que demanda resultados de una manera exagerada.

Sergio Levinsky. Es periodista especializado en deportes y sociólogo. Trabajó en los diarios Popular, Clarín, El Cronista, Ámbito Financiero e Infobae, en las revistas Humor, Orsai, El Gráfico y Goles, en la agencia de noticias DyN y en las radios Mitre, Palermo Sports, Cooperativa y Villa María. También registra experiencias en medios de España, Alemania, México, Holanda, Inglaterra, Dinamarca, Suecia y Japón. Es autor de los libros “El negocio del fútbol” (1995), “Maradona, rebelde con causa” (1996), “El deporte de informar (2002) y “AFA: el fútbol pasa, los negocios quedan” (2016).


 

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