Saco oscuro y vestimenta al tono, anteojos de marcos gruesos, raya al medio en el pelo y amable sonrisa dibujada en el rostro. Mauricio Alejandro Trillo pasa inadvertido en las plateas del Estadio Kempes, mientras Talleres completa el calentamiento previo a uno de sus partidos de la Liga Profesional de Fútbol, hasta que alguien, sentado a su lado, devela su condición de exfutbolista del club de barrio Jardín: “¿Lo conocés, no?”.
Los recuerdos de sus tiempos de jugador de la ‘T’ en la temporada 1984, con la conducción de Humberto ‘Bocha’ Maschio y apellidos como Baley, Beccerica, Valencia, Hoyos, Tedini, Bevilacqua, Juárez y Guerini entre sus compañeros, afloran con emoción y nostalgia, y ayudan a ‘romper el hielo’. “Nunca fui de hablar mucho en público, y eso que, en su momento, la ‘prensa rosa’ me ofrecía fortunas para que diera entrevistas”, comenta el exmediocampista, quien desde hace cuatro décadas está radicado en Madrid. Alude a su etapa como ´personaje de la farándula’, cuando oficiaba de mánager de ‘Azúcar Moreno’ y era pareja de Encarnación Salazar, una de las hermanas que integraba el célebre dúo musical español.

“Es más fácil tratar con futbolistas que con artistas”, admite sin titubeos, puesto a comparar los dos ámbitos donde ejerció la representación. Y enseguida vuelve a la época en la que pateaba la pelota en barrio Jardín, donde llegó proveniente de River y llegó a disputar 22 partidos, alternando el puesto de volante central con Miguel Ángel Oviedo y Hugo Edgardo Tevez: “Anduvimos muy bien. Fuimos semifinalistas del Nacional y terminamos novenos en el Metropolitano”.
“Después estuve un año y medio en Racing, donde tuve la suerte de jugar con Gasparini, Bravo, Noriega, Ferreyra y otros grandes futbolistas”, señala Trillo, quien completó 12 encuentros en La Academia entre 1985 y 1986. “De ahí pasé a Atlanta y luego me fui a España”, refiere y hace una pausa, marcando un punto de inflexión.

En el Viejo Mundo, su experiencia como jugador de Rayo Vallecano se frustró más temprano que tarde, a causa de una lesión de rodilla. “Después, como ocupaba cupo de extranjero, me dieron a préstamo al Basel de Suiza y decidí no ir. Ahí empecé como representante”, relata. “Uno de mis primeros negocios fue comprarle el pase de José Luis Pochettino a Talleres, a cambio de 70 mil dólares, y llevar al jugador a México”, rememora. Por entonces, ya había conocido a quien sería la madre de su hija Carolina: “Me la presentó Joaquín Galán, de ‘Los Pimpinela’, durante un evento que compartimos. Ahí empezó mi vínculo con el entertaiment, donde me desarrollé durante 35 años, representando a ‘Azúcar Moreno’ y también manejando las carreras de artistas como Chayanne o Shakira en España”.

Polifuncional
“A partir de aquellos contactos, en la última década me dediqué a abrir nuevos mercados donde aterrizar con negocios concretos, y uno de ellos es el fútbol”, cuenta Trillo respecto a las gestiones que desde hace varios meses lleva adelante en India. “Allá el cricket es el deporte más popular, pero puede haber un nicho importante para otras actividades, ya que se trata de un país con 1.400 millones de habitantes. La idea es potenciar un mercado sin desarrollo”, sostiene. “Tenemos vinculación directa con actores del gobierno, de la cultura, de la religiosidad y del empresariado, y la verdad es que existen muy buenas perspectivas”, puntualiza.
“El primer ministro Narendra Modi está empezando a apoyar al fútbol”, agrega el ex Talleres y Racing sobre las tratativas que realiza para potenciar el desarrollo del llamado ‘deporte rey’. India, cuyo seleccionado de fútbol nunca participó de un Mundial, cuenta con una Superliga que funciona desde 2014 bajo un modelo de franquicias y que hasta el año pasado tuvo una gestión mixta entre la Federación y una empresa privada. El país fue organizador de dos Mundiales Sub-17: el masculino de 2017 que ganó Inglaterra y el femenino de 2022 que quedó en manos de España.

La misión que lidera Trillo incluye gestiones en nombre del Gobierno de Córdoba, de empresas privadas y de instituciones. Entre ellas se destaca la promoción y apertura de mercados para el Club Atlético Talleres, a partir de su relación con el presidente albiazul Andrés Fassi. “Con él tengo un vínculo de muchos años. Yo lo llevé a Cobras de Ciudad Juárez como preparador físico, junto al ‘Chamaco’ Rodríguez, que había sido mi técnico en Racing”, destaca sobre la intermediación que lo tuvo como protagonista en 1990. Aquella experiencia en tierras aztecas fue el primer contacto de Fassi con la familia De la Vega, actual propietaria de Bravos, la franquicia donde el mandamás de la ‘T’ oficia como presidente deportivo.

De cuna ‘millonaria’
El idilio de Trillo con el fútbol arrancó en River, donde jugó durante una década, desde infantiles hasta primera. En el equipo principal del ‘Millonario’ le tocó debutar en 1983, con el mix de las categorías 1963 y 1964 que afrontó siete compromisos del Campeonato Metropolitano, debido al conflicto que el plantel profesional mantenía con la dirigencia.
Fue titular en la derrota 0-3 como local ante Unión de Santa Fe (7° fecha; 10/7/1983; reemplazado por Pedro Troglio) y suplente en el empate 0-0 de visitante con Independiente (12° fecha; 3/8/1983; ingresó por Fabio Nigro), en ambos casos dirigido por José Varacka. “De mi categoría estaban Carlos Karabin, Jorge Tevez, Claudio Cabrera y Alejandro Montenegro, y de los más pibes se sumaron Néstor Gorosito, Mariano Dalla Libera, Néstor De Vicente y Guillermo Nicosia”, recuerda Trillo. “En mis comienzos también compartí planteles con muchachos que llegaron a primera jugando en otros clubes, como Renato Corsi, Darío Siviski o Jorge Burruchaga”, agrega.

“Cuando terminó ese campeonato (River quedó penúltimo, pero mantuvo la categoría porque empezaron a regir los promedios), el presidente Rafael Aragón Cabrera me ofreció irme a préstamo, porque en el plantel profesional estaban Gallego y Merlo, y me recomendó a Talleres”, cuenta. En el Monumental de Núñez jugaría otros dos partidos como profesional, aunque representando a equipos cordobeses. Con Talleres, el 14 de julio de 1984 (derrota 0-1, gol de Enzo Francescoli), ingresando en el segundo tiempo en reemplazo de José Omar Reinaldi. Con Racing, el 26 de febrero de 1986 (0-4, tantos de Francescoli -3- y Alfaro), el año en que ‘El Millonario’ ganaría la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental.