La crisis financiera que arrastraba Manisur S.A. desde hace varios años ingresó en una nueva etapa. La procesadora de maní radicada en Santa Eufemia presentó ante la Justicia de La Carlota un pedido de quiebra propia, al sostener que ya no cuenta con recursos para cumplir el acuerdo preventivo homologado con sus acreedores ni para sostener la actividad productiva.
La compañía se encuentra en concurso preventivo desde fines de 2019 y había logrado cumplir con las cuotas concursales vencidas, incluida la correspondiente a 2025. Sin embargo, la cuarta cuota, cuyo vencimiento está previsto para el 10 de octubre de 2026, ya aparece como imposible de afrontar para la firma. Por eso, la empresa decidió anticiparse al vencimiento y solicitar formalmente la declaración de quiebra.
Un balance con pérdidas millonarias
Los números que acompañan la presentación muestran la magnitud del deterioro. Al cierre del ejercicio del 28 de febrero de 2026, Manisur registró una pérdida de $6.811,8 millones y terminó con un patrimonio neto negativo de aproximadamente $4.865 millones.
El activo total de la compañía alcanzaba los $15.472 millones, mientras que el pasivo ascendía a $20.337 millones. La diferencia refleja una estructura patrimonial que ya no alcanza para cubrir las obligaciones acumuladas.
Las ventas también mostraron una fuerte contracción. Durante el último ejercicio totalizaron $11.413 millones, frente a los $16.152 millones del período anterior, una caída cercana al 30%. Al mismo tiempo, el costo de las mercaderías vendidas llegó a $16.890 millones, generando un resultado bruto negativo de $5.476 millones.
A esto se sumaron gastos de comercialización, administración y resultados financieros, profundizando el rojo. La deuda bancaria, según la documentación presentada por la compañía, alcanza los $12.190 millones, con buena parte de esas obligaciones clasificada por el sistema financiero en categorías de alto riesgo.
El cuadro se completa con un problema central para una industria manisera: la falta de capital de trabajo para comprar materia prima.
El maní que no llegó y el conflicto con un accionista
En su presentación, Manisur ubica uno de los principales puntos de quiebre en un acuerdo de abastecimiento que había alcanzado a comienzos de 2026 con El Socorro SRL, empresa cuyo presidente y director también ocupa ese cargo en Nuttin S.A., accionista de Manisur con el 27,71% del capital.
Según sostiene la compañía en el expediente, el acuerdo contemplaba la entrega de unas 8.000 toneladas de maní destinadas a procesamiento y comercialización. Sobre esa base, Manisur realizó tareas de mantenimiento en la planta, contrató trabajadores temporarios, firmó contratos de exportación y tomó prefinanciaciones por US$350.000.
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Sin embargo, siempre de acuerdo con la versión expuesta por Manisur ante la Justicia, cuando llegó el momento de entregar la materia prima se comunicó que la totalidad del maní sería destinada a compromisos de El Socorro. La empresa sostiene que quedó así sin el volumen necesario para producir y, al mismo tiempo, con compromisos comerciales y financieros asumidos.
La firma también afirma que no pudo reemplazar ese volumen mediante compras a terceros debido a su situación financiera. Según el escrito, la falta de respaldo crediticio obligaba a realizar operaciones al contado o conseguir proveedores dispuestos a asumir un riesgo elevado.
A ese escenario se habría sumado, según Manisur, la pérdida de confianza entre productores de la zona, luego de que una persona vinculada a Nuttin comunicara que esa firma se había desvinculado de la concursada. Se trata de afirmaciones realizadas por la empresa en su presentación judicial y que forman parte de la disputa societaria que deberá analizar la Justicia.
Una planta parada y 65 trabajadores fuera de temporada
El problema financiero terminó trasladándose directamente a la operación industrial. Manisur describe actualmente una empresa sin actividad productiva, sin materia prima y sin financiamiento, con dificultades para afrontar obligaciones con proveedores y empleados.
La campaña de procesamiento, que normalmente puede extenderse durante ocho o nueve meses, este año tuvo una duración de apenas un mes. La compañía decidió finalizar anticipadamente la temporada de 65 trabajadores de prestación discontinua, con reserva de puesto, y reducir la jornada del resto del personal.
El impacto adquiere una dimensión particular en Santa Eufemia, localidad del departamento Juárez Celman de alrededor de 2.500 a 2.700 habitantes, donde la planta constituye una de las principales fuentes de empleo.
La situación ya había generado preocupación sindical durante julio, cuando representantes de UATRE señalaron que alrededor de 70 familias estaban afectadas por la paralización de la actividad.
La presentación judicial agrega otro frente de urgencia: Manisur mantiene facturas de electricidad impagas por montos significativos y advierte sobre la posibilidad de que se interrumpa el suministro. Para la empresa, esto podría dejar sin funcionamiento las cámaras de seguridad y comprometer el resguardo de los bienes existentes en la planta.
Por ese motivo, solicitó la intervención de la sindicatura y pidió que la jueza de Paz de Santa Eufemia constate el estado de las instalaciones mediante documentación fotográfica.
El último intento de salvataje
El pedido de quiebra llegó después de que la compañía intentara encontrar alternativas para evitar ese desenlace.
Según la documentación presentada, durante los últimos meses se realizaron gestiones para incorporar nuevos inversores o accionistas, establecer asociaciones productivas, desarrollar operaciones a fasón, conseguir financiamiento y garantizar el abastecimiento de materia prima.
El intento de recuperación había cobrado fuerza aproximadamente un año atrás, cuando ingresaron nuevos directivos con el objetivo de recomponer la situación de la compañía. Sin embargo, la paralización de la planta por falta de maní terminó frustrando ese proceso.
En la Asamblea General Ordinaria del 8 de septiembre, los accionistas concluyeron que no existía una alternativa que permitiera sostener la continuidad de la empresa bajo el régimen concursal y resolvieron avanzar con la presentación judicial.
De una industria exportadora a una situación de insolvencia
Fundada en 1992 por familias productoras de Santa Eufemia y jóvenes profesionales de la región, Manisur construyó durante más de tres décadas una cadena productiva que abarcaba desde la multiplicación de semillas y la producción agrícola hasta el almacenamiento, acondicionamiento, selección y exportación de maní.
En sus años de expansión, la empresa llegó a contar con alrededor de un centenar de trabajadores y desarrolló operaciones hacia mercados de Europa, Reino Unido, Rusia, Argelia, China y Japón, entre otros destinos.
La industria manisera tiene una fuerte concentración en Córdoba: alrededor del 90% del maní argentino se produce en la provincia, mientras que el complejo exportador genera actividad industrial y empleo en numerosas localidades del interior.
Ese modelo, sin embargo, requiere una provisión constante de materia prima y capital de trabajo. Para una planta que trabaja con contratos de exportación, la interrupción del abastecimiento puede afectar toda la cadena: producción, compromisos comerciales, financiamiento y empleo.
En el caso de Manisur, ese problema se combinó con una estructura financiera deteriorada y un concurso preventivo que llevaba casi siete años.
Ahora, el expediente quedó en manos de la Justicia de La Carlota. El 21 de septiembre, el juzgado corrió la documentación presentada a la Sindicatura. La declaración de quiebra todavía no fue dictada y dependerá de la resolución judicial.
Mientras tanto, una de las industrias que durante más de 30 años formó parte del entramado productivo y exportador de Santa Eufemia quedó frente a un escenario crítico: $20.337 millones de pasivo, un patrimonio neto negativo, una planta sin producción y un acuerdo concursal que la propia empresa considera imposible de sostener.