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Monotributo y obra social: la cuenta que OSECAC dice que ya no cierra

El contador Nicolás Boglione analizó el reclamo de la obra social de Comercio por el costo que implica sostener la cobertura de salud de los monotributistas. Puso el foco en la diferencia entre lo que aporta un trabajador independiente y lo que ingresa por un empleado en relación de dependencia, y advirtió que el esquema actual quedó viejo frente al mercado laboral de hoy.

Armando Cavalieri
Armando Cavalieri | NA

En su columna en Es por Acá, Nicolás Boglione volvió sobre un punto que en las últimas horas ganó visibilidad: el planteo de OSECAC por el bajo aporte que recibe por los monotributistas en comparación con el costo real de la cobertura médica.

Según explicó, el monotributo nació como un régimen simplificado para trabajadores independientes, con un pago fijo que incluye componente impositivo, jubilación y obra social. El problema, remarcó, es que ese esquema quedó desactualizado. “Hoy un monotributista aporta casi $22.000 de obra social”, señaló. Y lo contrastó con lo que recibe una cobertura de salud por un trabajador en relación de dependencia: con un salario bruto de $1 millón, entre aporte personal y contribución patronal ingresan alrededor de $90.000.

El valor vigente del componente de obra social del monotributo, desde febrero de 2026, es de $21.990,11 para afiliación individual.

Qué es el PMO y por qué aparece en esta discusión

Para explicar por qué esa diferencia importa, Boglione puso el foco en una obligación básica del sistema: aun con ese aporte mucho menor, la cobertura debe garantizar el Programa Médico Obligatorio, la canasta mínima de prestaciones que obras sociales y prepagas deben cubrir. En el caso de los monotributistas, además, el acceso es progresivo desde el inicio de la actividad: tienen cobertura inmediata para prestaciones ambulatorias, urgencias y emergencias del PMO, mientras que algunas prestaciones de alta complejidad se habilitan después.

Los 22.000 pesos han quedado muy desactualizados respecto al aporte que debería existir para una obra social”, sostuvo.

Para el contador, ahí está el corazón del problema: no se trata solo de una tensión administrativa, sino de un esquema de financiamiento que ya no acompaña el costo real de la prestación médica.

El planteo de OSECAC y la discusión de fondo

Boglione recordó además que durante años muchos monotributistas se encontraron con trabas al momento de afiliarse o sostener la cobertura elegida. En ese marco, el reclamo de OSECAC volvió a instalar una discusión más amplia sobre cómo se financia la salud de los trabajadores independientes y si el diseño actual sigue teniendo sentido.

Según el planteo difundido esta semana por la propia conducción sindical, más de 300.000 monotributistas reciben cobertura a través de OSECAC, mientras el costo promedio del plan médico supera ampliamente el aporte que hoy realiza ese universo.

La salida que plantea Boglione

A partir de ese panorama, Boglione sostuvo que el debate ya no puede agotarse en si una obra social puede o no cobrar un adicional. A su juicio, si ese camino se generaliza, el componente de salud dentro del monotributo pierde sentido.

Estoy en la posición de que se tiene que eliminar la obra social del monotributo”, planteó. En su visión, el régimen debería conservar su parte impositiva y previsional, mientras que la cobertura médica debería discutirse por otra vía.

De todos modos, advirtió que un cambio así trasladaría más presión al sistema público y obligaría a una discusión de fondo sobre cómo financiar la salud en un mercado laboral donde cada vez más personas trabajan por cuenta propia.