La historia de la última dictadura cívico-militar en Argentina suele narrarse a través de las grandes ausencias, pero a veces son los rastros mínimos, casi imperceptibles, los que mejor definen la magnitud de la resistencia humana.
Bajo la dirección de Luciana Dadone y Andrés Dunayevich (El Camboyano Producciones), el documental “Papeles de la Memoria” llega a 50 años del golpe cívico-militar como un aporte a la memoria colectiva, rescatando la experiencia de un grupo familiar que transformó el cautiverio en expresión.
Alejandro Deutsch, el padre, no era un artista de profesión, sino un empresario cordobés de ascendencia judía cuya familia ya había huido del nazismo.
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Esa memoria genética de la resistencia parece haber aflorado cuando, tras ser secuestrado junto a su esposa y sus tres hijas en el barrio Alberdi, debió adaptarse a la perversión del sistema carcelario para mantener a los suyos unidos.
Dunayevich, realizador del documental, explica que el motor de esta obra fue el hallazgo de un material que permaneció guardado como un tesoro familiar. “Llegué a esta historia a través de Mariano Cognigni, gestor cultural y amigo de la familia. Y me emocionó saber que existían no solo esos papelitos, sino que Alejandro dibujaba; y creo que esto es una prueba irrefutable de cómo el arte te puede salvar. Me puse en el lugar de por qué una persona se pondría a pintar en la cárcel y me da la impresión de que Alejandro encontró en la pintura un lugar para no enloquecer y conectarse", reflexiona el director.
“La Paloma”: el ingenio contra el aislamiento

Bolsos de esperanza. La incógnita de no saber cuándo saldrían en libertad, mantenía los bolsos colgados y listos para la partida.
El sistema, conocido en la jerga como “la paloma”, consistía en mensajes escritos en trozos diminutos de papel de paquetes de cigarrillos, que eran lanzados hacia el pabellón de presos comunes.
Desde allí, la información salía al exterior oculta en lápices labiales transportados por mujeres durante las visitas.
Una vez afuera, Antonio “Cascote” Granero, novio de una de las hijas de Alejandro, se encargaba de distribuir los mensajes a sus destinatarios, arriesgando su propia vida en una red que buscaba romper el silencio impuesto por el terrorismo de Estado.
“Alejandro hizo extensivo este servicio al resto de los presos políticos”, señala el material del film, destacando el espíritu altruista de un hombre que, en medio de las sesiones de tortura —agravadas por el ensañamiento antisemita de sus captores—, seguía pintando en sedas de cigarrillos para dejar registro de lo que sucedía.
Para Dunayevich, estos dibujos no eran meros ejercicios estéticos: “No pintaba árboles, pintaba lo que sucedía en la cárcel. Pienso que habría dicho: 'voy a pintar para que quede registro de lo que está sucediendo'. Esas cosas fueron muy fuertes”.
De la presión internacional a la libertad

Jabones de colores. Los que estaban en el exterior enviaban jabones de distintos colores que representaban los distintos grados de peligro que se vivían en aquel contexto político social.
La red de resistencia no se detuvo en los muros de la prisión. Gracias a la intervención del periodista Robert Cox (Buenos Aires Herald) y las gestiones internacionales que llegaron hasta el entonces presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, la presión diplomática obligó al dictador Jorge Rafael Videla a liberar a la familia.
Sin embargo, la liberación fue un proceso lento. Pero Alejandro, actuando como el “capitán del barco”, se negó a abandonar el país hasta que su hija menor, Lily, fuera liberada.
Una muestra para tocar la historia
En diálogo con el estreno cinematográfico, el Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Caraffa inaugurará el jueves 19 de marzo a las 19 una muestra homónima.
Curada por Mariana Schneider, la exhibición presentará por primera vez al público los dibujos y textos originales de Alejandro Deutsch, junto a obras del artista Sebastián Carignano, quien aportó animaciones al documental para representar los momentos más crudos del cautiverio.
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Dunayevich destaca la importancia de este binomio entre cine y museo: “Queríamos que la gente saliera del cine y se encontrara con la historia viva. Es un valor agregado que emociona porque con este binomio se potencia el documental y se potencia la muestra. Es un homenaje a la familia y un cierre de círculo”.
Entre los objetos exhibidos, se destacan los dibujos de unos bolsos que Alejandro mantenía siempre listos. “Representaban la esperanza de que en algún momento te podías ir; representaban la libertad”, concluye el director sobre el legado de un hombre que, incluso en el abismo, pidió a sus hijas que no permitieran que sus almas se llenaran de odio.
El documental tendrá una segunda función el miércoles 25 de marzo en el Centro Cultural Córdoba, mientras que la muestra en el Museo Caraffa podrá visitarse hasta el 14 de junio.

En el Caraffa. El proyecto rescata cartas y dibujos que Alejandro Deutsch realizaba en la cárcel; y dibujos que el artista Sebastián Carigniano realizó para el documental.