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Crisis en el reciclado

Quién es Santiago Pinsiroli, el titular del Coys que se “autodenunció” por dudas en los pagos a las cooperativas

El funcionario asumió en 2025, en el marco de un reordenamiento del gabinete impulsado por Daniel Passerini, y denunció públicamente a los directivos de las entidades del tercer sector. La incógnita es si existen irregularidades económicas o si detrás del conflicto hay una disputa gremial por el control del reciclado.

Santiago Pinsiroli titular del Coys
Santiago Pinsiroli titular del Coys | Redes

Santiago Pinsiroli quedó en el centro de una controversia que abre más preguntas que respuestas dentro de la Municipalidad de Córdoba. El titular del Ente Córdoba Obras y Servicios (Coys) denunció a los directivos de las cooperativas que trabajan en la higiene urbana y el reciclado, al advertir que el dinero abonado por los servicios no habría llegado a sus asociados. Sin embargo, la información que dio a conocer corresponde a 2025, hace más de un año, y todavía no se conoce que la denuncia haya sido presentada formalmente en Tribunales.

“Si lo que presentó es cierto, ¿por qué continuó con los pagos a las cooperativas que estaban con supuestas irregularidades?”, se preguntan en el Panal. La pregunta apunta directamente a la responsabilidad del funcionario, que lleva más de un año al frente del área y que ahora expone presuntas anomalías en un sistema que depende de su propia gestión.

“No lo entiendo a Santi, me parece que se está autodenunciando”, explica alguien que estuvo dentro de la estructura municipal. Quien firma las planillas para que salgan los cheques o las autorizaciones de los montos en las tarjetas alimentar es el titular del Coys. Si considera que hay un error, es sería el responsable.

La denuncia mediática, según lo publicado por un medio colega, apunta al corazón de las entidades que nuclean a más de 1.000 personas. Pero el episodio también abrió interrogantes sobre el trasfondo político de la decisión. ¿Se trata de una investigación sobre posibles irregularidades en los pagos o de una disputa por el control de una actividad estratégica para la gestión municipal? En el medio aparecen el ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros; la relación entre el intendente Daniel Passerini y su equipo; y los intereses del gremio de los recolectores.

Quién es Santiago Pinsiroli

Pinsiroli ingresó a la Municipalidad de Córdoba durante la gestión anterior. Comenzó su recorrido como subdirector del CPC Mercado y, desde 2025, está al frente del Coys, uno de los organismos con responsabilidades centrales en el mantenimiento de los espacios públicos y la promoción de la economía circular en la ciudad.

Su llegada al cargo se produjo en el marco de un reordenamiento del gabinete impulsado por Daniel Passerini. Fue el propio intendente quien le pidió que continuara en su gestión y no emigrara a la Provincia, pese a los fuertes vínculos del funcionario con hombres clave que rodean al gobernador.

Santiago Pinsiroli titular del Coys

Cuando Gabriel Martín asumió como secretario de Ambiente Sustentable y Economía Circular, Pinsiroli quedó entre las autoridades que conducirían el Coys. Se trató de su primer cargo de relevancia dentro de la estructura municipal y de un paso importante en su currículum político.

Además de su recorrido en la gestión, Pinsiroli tiene un vínculo familiar con el sector empresario: su suegro es uno de los dueños del hotel Windsor. En paralelo, busca hacer carrera dentro de la estructura de gobierno y, según quienes siguen sus movimientos, hasta “juega” con la posibilidad de convertirse en presidente en los próximos años.

La limpieza de la ciudad y el peso de las cooperativas

El desafío que recibió Pinsiroli era concreto: mostrar una ciudad limpia. Para eso debía potenciar los dos brazos que intervienen en la higiene urbana: el Surbacc y las cooperativas. Pero el funcionamiento de ese esquema terminó convertido en un frente de conflicto.

El Coys se ocupa del mantenimiento de los espacios públicos y de promover la economía circular en Córdoba, además de contribuir al desarrollo sustentable de la producción local. En términos concretos, sus responsabilidades incluyen el barrido, la limpieza y el reciclado.

Las constantes publicaciones y los videos de Pinsiroli en TikTok e Instagram lo muestran activo y acompañando a las personas que trabajan en la higiene de la vía pública. Incluso utiliza drones para mostrar y promocionar las tareas que realiza el organismo.

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El ente también gestiona los Centros Verdes, los Eco Puntos y los Centros de Transferencia distribuidos en distintos sectores de la ciudad. Hasta hace unas semanas, los vecinos podían llevar allí residuos domiciliarios, electrónicos, restos de poda y escombros, entre otros materiales, que luego se clasifican y reciben distintos tratamientos para su recuperación mediante iniciativas de economía circular.

En ese circuito, las cooperativas cumplen un papel fundamental. Por eso, las acusaciones contra sus directivos no solo comprometen a las entidades que nuclean a los trabajadores, sino que también ponen bajo la lupa el esquema de prestación de servicios y los mecanismos de pago que administra el municipio.

Las preguntas detrás de la denuncia

Una de las principales dudas que circulan en la estructura municipal es por qué Pinsiroli expone ahora supuestas irregularidades que, según la información difundida, corresponderían a 2025. “¿El tipo hace casi dos años que está en la gestión y ahora se da cuenta de que está pagando mal? ¿Qué pasó en el medio?”, se preguntan.

Desde las cooperativas, explican, existe una dinámica de rotación de trabajadores que puede complejizar los registros administrativos. “Si hay baile el jueves, el viernes no van todos y hay que buscar reemplazos, es decir, otro CUIT a registrar para pagarle el día”, describen. La explicación apunta a una particularidad del funcionamiento cotidiano de esas organizaciones, aunque por sí sola no confirma ni descarta las posibles irregularidades señaladas.

Para tratar de encontrar una respuesta al momento elegido por el funcionario, dentro de la política cordobesa aparecen dos hipótesis.

La primera apunta al malestar que habría generado la intervención de Juan Pablo Quinteros en un asunto municipal. “Loco, fue el ministro que le propone un convenio al intendente para hacerse cargo de una responsabilidad de la ciudad. Una cosa de loco”, destaca un funcionario. Las constantes intenciones de representar al oficialismo capitalino en las próximas elecciones para la intendencia no caen bien en muchos ámbitos.

La referencia abre otro interrogante sobre los límites entre las responsabilidades municipales y provinciales, así como sobre la posibilidad de que el episodio forme parte de una disputa política entre ambas estructuras de gobierno.

La segunda hipótesis remite a la “desgestión de Passerini”. En ese escenario, la controversia podría profundizar el desgaste de la administración municipal y, al mismo tiempo, abrir una oportunidad para otros actores que buscan ampliar su influencia sobre los servicios urbanos.

El Surbacc, las cooperativas y el control del reciclado

En esa disputa aparece el gremio y su propio partido. Sumar desprestigio a las cooperativas puede convertirse en un arma de doble filo: además de debilitar a las entidades que participan del sistema, podría alimentar las intenciones del Surbacc de tomar el control de otra área que no está incluida en su convenio.

El reciclado es el punto de tensión. Meter las manos en la basura, en términos de la actividad, no forma parte de las tareas contempladas en el convenio del gremio, pero podría llegar a estarlo. Por eso, la discusión sobre los pagos a las cooperativas también despierta sospechas acerca de quién podría beneficiarse de una eventual reconfiguración del sistema.

Las fuentes consultadas ponen el foco en dos cuestiones que generan asperezas. Por un lado, los vínculos que históricamente rodean a los funcionarios del área con el Surbacc y los Saillén. Por otro, las dudas que genera la decisión del actual titular del Coys de enfrentarse con las cooperativas que forman parte del esquema de higiene urbana.

Desde otro sector, sin embargo, piden poner el foco también en la situación personal del funcionario. Describen a Pinsiroli como un “buen tipo” y sostienen que habría recibido amenazas durante las últimas semanas. En esa interpretación, su exposición pública podría responder a la búsqueda de seguridad o a la necesidad de dejar en claro que, si existe una “caja negra”, él no forma parte del problema.

Por ahora, las preguntas siguen abiertas. No se conoce que la denuncia haya sido presentada formalmente ante la Justicia, las presuntas irregularidades no están acreditadas en esta información y tampoco hay elementos suficientes para confirmar que detrás del episodio exista una maniobra para modificar el control del reciclado. Lo que sí está en discusión es la decisión de Pinsiroli de señalar a las cooperativas que dependen del esquema que administra, el momento en que lo hizo y los intereses políticos y gremiales que se mueven alrededor de un servicio clave para la ciudad.