La ciudad de Córdoba y Río Cuarto aparecen entre los municipios argentinos que ofrecen mejores condiciones para el desarrollo de niños de hasta cinco años, de acuerdo con el nuevo Índice NIDO, una herramienta desarrollada por especialistas de la Fundación Bunge y Born que mide las oportunidades para la primera infancia a partir de datos oficiales.
El estudio, presentado junto a referentes de organizaciones como CIPPEC, UNICEF y el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, elaboró un ranking entre las ciudades y municipios de más de 100.000 habitantes del país. La lista es encabezada por la Ciudad de Buenos Aires, seguida por Vicente López, Rafaela, Olavarría, Mendoza, Junín, Paraná, Godoy Cruz y Rosario. En ese grupo también se destacan las ciudades cordobesas de Córdoba y Río Cuarto, ubicadas entre las principales del país para la crianza de los hijos.

A diferencia de otros indicadores, el Índice NIDO no se limita a medir la situación económica de las familias. También incorpora variables vinculadas con el acceso a la salud y la educación, la disponibilidad de espacios verdes y el contexto socioeconómico, asignando un peso específico a cada dimensión de acuerdo con la evidencia científica disponible. Además, toda la información se presenta a nivel de radio censal, una unidad estadística que en muchas ciudades equivale a una manzana.
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"Los indicadores suelen presentarse a nivel provincial, pero dentro de una misma provincia hay realidades muy distintas. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, no hay una sola realidad, sino muchísimas. Esta herramienta permite hacer zoom sobre un recorte territorial específico y ver qué ocurre en una zona puntual. Ahí aparece una riqueza muy grande para el análisis", explicó a Clarín Julio Ichazo, coordinador del proyecto NIDO.

La plataforma interactiva, disponible de manera abierta en Internet, fue pensada principalmente para organismos públicos e investigadores, aunque también puede ser utilizada por docentes, organizaciones sociales y familias interesadas en conocer las condiciones de desarrollo infantil de cada barrio. Según Ichazo, uno de los usos posibles es identificar déficits de infraestructura educativa o sanitaria y orientar políticas públicas más precisas.
"Partimos de una premisa: los primeros 5 años de vida son decisivos para el desarrollo de las personas. Hay un dato que lo ilustra: hacia los 5 años, el cerebro alcanza cerca del 90% del tamaño del cerebro adulto. La importancia de intervenir temprano, porque todo lo que se pueda trabajar en esa etapa impacta en el resto de la vida", señaló el coordinador del proyecto.

Durante la presentación también se planteó la necesidad de fortalecer la producción de estadísticas públicas. "Quienes estamos en el mundo de la política pública sabemos que la base de nuestro trabajo son los datos. Y hoy tenemos un problema gravísimo de datos. En la Argentina, empezando por el Indec, hubo pérdida de peso institucional, migración de capital humano hacia otros organismos o hacia otros ámbitos, y un atraso importante en indicadores y estadísticas", afirmó Luciano Laspina, director ejecutivo de CIPPEC. En la misma línea, Ianina Tuñón, coordinadora e investigadora del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la UCA, propuso "armar alianzas virtuosas para que empoderen a los ciudadanos" y advirtió que "muchas veces los dirigentes se interesan por estos diagnósticos cuando están en la oposición, pero cuando llegan al poder desaparecen de las primeras filas".