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Una escuela en construcción hace cinco años: otra vez pararon la obra

El Ministerio de Educación del Gobierno de Córdoba suspendió la construcción del nuevo edificio del IPEM 190 Dr. Pedro Carande Carro de Carlos Paz porque la empresa a cargo de la obra no avanzó en tiempo y forma con las tareas.

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Obra en construcción frenada en la escuela de Carlos Paz. | CEDOC

Desde 2016 se vienen ejecutando diferentes obras para que los más de 500 estudiantes que asisten a la escuela Carande Carro puedan tener clases con normalidad. Luego de cinco años, la construcción del nuevo edificio avanzó hasta un 30%. La Provincia decidió rescindirle el contrato a la empresa Construcciones Espacio-Servicio SRL y buscar una nueva para que termine las tareas.

La obra está suspendida”, confirmó a PERFIL CÓRDOBA el subdirector de Infraestructura del Ministerio de Educación provincial, José Peralta, quien este miércoles estuvo en la institución educativa para conformar, junto a docentes, padres y alumnos, la nueva Comisión de Seguimiento de obra que ejecutará otra empresa.

“Hemos rescindido de común acuerdo el contrato con la contratista por el no avance de la obra. El 24 de julio, con la nueva empresa contratada, traeremos el plan para finalizar el 70% que resta del edificio, que lleva un 35% ejecutado. Para fin de este año tiene que estar la escuela terminada”, precisó.

Obra paralizada.

En la reunión con la directora del IPEM, Laura Frini, a la que también asistieron madres, docentes y estudiantes, Peralta reconoció que la obra debió culminarse en marzo de este año: “No podemos desconocer que los plazos están todos vencidos por distintas variables, como la pandemia, la crisis económica, o tal vez por una empresa sin respaldo económico”.

En la última sesión de 2022, en la Legislatura de Córdoba se declaró la “emergencia de la infraestructura de los establecimientos educativos de gestión estatal de la provincia, hasta el 31 de diciembre de 2023” y la creación de un fondo especial para afrontar los gastos de obras.

Este instrumento también le permite a la Provincia realizar una contratación directa de la empresa que asumirá a finales de julio la ejecución de lo que resta de la obra del nuevo edificio.

Más de la mitad de los estudiantes tiene clases en un galpón

“Desde marzo de este año, los nueve cursos del ciclo orientado de 4°, 5° y 6° año del turno mañana, de las orientaciones de Naturales y Economía y Administración, cursan en esta parte nueva”, contó la directora Frini.

Los demás alumnos y alumnas, que son más de la mitad del estudiantado, siguen teniendo clases en un galpón alquilado a 200 metros del predio del colegio. Pero todos tienen Educación Física en el Centro Vecinal Las Rosas, a más de un kilómetro del terreno de la institución.

La autoridad explicó que ese galpón es una “escuela de campaña” confeccionada en 2020 con paredes de durlock y baños en containers. “Son espacios reducidos y tenemos hasta 30 estudiantes en las aulas”, relató.

Las clases de la escuela Carande Carro se dictan en un galpón.

Historial de promesas incumplidas

En 2015, en el año del 30° aniversario del IPEM 190, comenzaron a ser más fuertes los reclamos de la comunidad educativa por las graves deficiencias de la infraestructura y se solicitó formalmente un terreno para un nuevo edificio escolar.

Al año siguiente se realizaron una serie de refacciones y el Ministerio de Educación se comprometió a diseñar y planificar una nueva estructura. Pero todo quedó estancado.

Allí comenzaron las sentadas y las manifestaciones de los chicos y las chicas, y las intervenciones de las autoridades de Educación de la Municipalidad de Carlos Paz y de los concejales para exigir a la Provincia que acelere los tiempos.

Hubo idas y vueltas con varias promesas no cumplidas, hasta que en junio de 2019 comenzó a ejecutarse la primera parte de la obra del nuevo edificio en el terreno histórico de la escuela. Mientras se realizaba la obra, los estudiantes tenían clases en las viejas aulas en condiciones muy precarias.

En noviembre de 2019, los alumnos y alumnas decidieron tomar el colegio y no se dictaron clases porque la obra se había paralizado. Intervino nuevamente el ministerio, la escuela se cerró completamente y se demolió la antigua estructura.

Escuela Carande Carro.

Esa vez la promesa fue que en 14 meses estaría terminado el nuevo edificio. O sea, para el inicio del ciclo lectivo 2021. Sin embargo, la pandemia de coronavirus cambió todos los planes.

En febrero y marzo de 2020, previo a la emergencia sanitaria, los estudiantes comenzaron las clases en galpones alquilados sobre calle Atenas al 60. Solo había que aguantar un año más. Pero todo se postergó por el Covid-19, incluso la tan ansiada nueva estructura.

Pasó 2021 y pasó 2022, pero la obra avanzó un cuarto de lo prometido. Mientras tanto, los 550 estudiantes tenían clases en la “escuela de campaña” que Educación dispuso en dos galpones.

Llegó 2023 y el apuro de la empresa Construcciones Espacio-Servicio SRL, de Héctor Penna, por concluir un ala del nuevo edificio para trasladar a varios cursos, ante la decisión del propietario de uno de los galpones de no renovar el contrato de alquiler.

Por algún motivo, la constructora no pudo seguir y el ministerio tuvo que hacerse cargo -con intervención de una escribana pública- de la ejecución de la obra para que algunos cursos pudieran iniciar el ciclo lectivo en un ala del edificio, incluso con varias deficiencias aún por resolver. Ahora la Provincia promete la obra finalizada para finales de 2023.

La etapa más linda en un secundario anormal

Los estudiantes que entre 2015 y 2019 ingresaron a la secundaria del IPEM 190 Carande Carro culminarán sus estudios de nivel medio luego de atravesar seis años en lucha por mejores condiciones de infraestructura.

Todos ellos habrán tenido la experiencia de participar en sentadas, cortes, manifestaciones, tomas y otro tipo de reclamos ante las autoridades de la escuela, personal de Infraestructura del Ministerio de Educación y de la empresa a cargo de la obra.

“Es muy triste vivir esta realidad. Veo a mis amigos en otros colegios que tienen edificios en condiciones y toman clases normalmente. Mi normalidad durante estos años fue ver cómo se caía a pedazos mi escuela, tener clases en un galpón y luego moverme en medio de la obra”, contó Azul, una alumna de sexto año, a PERFIL CÓRDOBA.

Azul pasó toda la secundaria en condiciones anormales.

La “escuela de campaña” era una instancia provisoria por un año, pero ya van cuatro: “Se fue viniendo abajo, actualmente las paredes están rotas, los techos se caen y hay pérdidas en los baños de los containers”.

Consultada por la calidad educativa que pudo tener en estos años, la adolescente aseguró que todas las promesas incumplidas “afectaron el nivel formativo que hubiéramos podido tener”.

Y agregó: “En un lugar fijo y digno se puede tener clases de calidad, sin la preocupación de que una contingencia pueda ocurrir. En los galpones no se escucha al profesor porque, como las paredes son de durlock, se oye el ruido de las aulas de al lado. Así todo es muy difícil”.

Una de las tantas deficiencias.

Clases en un galpón.