“Esos dos juegan a otra cosa”. La observación afloró en la platea del Estadio Julio César Villagra apenas Belgrano y Banfield pusieron en marcha, en la noche del sábado pasado, un juego de parecidos. Al menos desde lo táctico: calcados 4-4-1-1, aunque con más ambición y mayor fluidez del lado de los celestes.
Más que un Taladro, el equipo bonaerense resultó una pared, un bloque de hormigón difícil de perforar. “Jugamos a lo que podemos”, reconoció Pedro Troglio, su entrenador, en la conferencia de prensa posterior al partido. Adentro de la cancha, los que hablaron y terminaron haciendo la diferencia fueron los integrantes del dúo de la referencia inicial, aquella que el propio hincha completó poniéndole nombre y apellido: “Vázquez y Zelarayan son futbolistas distintos”. Hasta el DT rival terminó rendido ante la evidencia: “Cuando tenés a jugadores como ellos, la cosa funciona”.
Hasta hace un par de semanas, Franco Vázquez, 14 años después y con 496 partidos más en el lomo, era una incógnita para el mundo celeste. Más allá de la alegría que su regreso provocó en los parciales de la ‘B’. “¿De qué lo pondrán al ‘Mudo’?, era la pregunta frecuente en los días en que se resolvía la mudanza de Cremonese a Alberdi.

La primera respuesta de Ricardo Zielinski sorprendió, y gratamente: un doble cinco ‘a lo Riquelme’, paradito al lado del volante central, para darle al mediocampo esa segunda marcha que al Pirata tanto le cuesta poner cuando se planta con dos ‘tapones’ o con jugadores que lateralizan el juego en exceso. Todo un tema la mitad de la cancha, donde ‘El Ruso’ armó cuatro propuestas iniciales distintas en igual cantidad de presentaciones. En ese contexto, Adrián Sánchez luce cada vez más sólido y asoman interesantes las alternativas que ofrecen el paraguayo Alcídes Benítez y el juvenil Ramiro Hernandes.
Hasta hace un par de semanas, Franco Vázquez, 14 años después y con 496 partidos más en el lomo, era una incógnita para el mundo celeste. Más allá de la alegría que su regreso provocó en los parciales de la ‘B’.
En su regreso, Vázquez también sumó minutos como enganche y mediapunta. Ahí pudo interactuar más con Lucas Zelarayan, armando un tándem que ilusiona. Aunque el fútbol no es una ciencia exacta, más por más siempre tendría que ser igual a más.
‘El Chino’, este año más cerca del arco contrario, todavía debe recuperar su mejor versión. En el césped se lo nota fastidioso, impaciente, como si debiera refrendar su liderazgo minuto a minuto. Así y todo, ni en el peor de sus días Belgrano podría darse el lujo de prescindir de sus atributos. El talento y la categoría no son materia abundante en el fútbol de estos tiempos, donde la rigidez y la intensidad se declaman como verdades absolutas y amagan con convertirse en valores universales. Ante Banfield, de hecho, Zelarayan terminó definiendo el pleito con ‘un gol de otro partido’, con la impronta única de los que saben. Como él.

Segundas partes…
Las remakes de ‘El Mudo’ y ‘El Chino’ (por ahora, con Emiliano Rigoni como tercero en discordia) le dan lustre al juego de Belgrano, invicto en cuatro juegos y hasta ahora único cordobés en el corte de clasificación a playoffs. También un poco de brillo a una opaca Liga Profesional, donde prevalecen las luminarias de los fuegos de artificio que preceden a los pitazos iniciales.
Los ilustres embarques al bergantín celeste se suman a los destellos que provocaron los retornos de los campeones del mundo Ángel Di María y Leandro Paredes, respectivos referentes y figuras de Rosario Central y Boca Juniors, y también la vuelta de Eduardo ‘Toto’ Salvio en Lanús, aunque en menor medida. Con ellos en cancha, alguna lucecita siempre se podrá encender.
‘El Chino’ Zelarayan, este año más cerca del arco contrario, todavía debe recuperar su mejor versión. En el césped se lo nota fastidioso, impaciente, como si debiera refrendar su liderazgo minuto a minuto.
En Gimnasia y Esgrima La Plata confían en que la historia se repita con Ignacio Fernández, más allá de que ‘Nacho’ viene de otro segundo tiempo que no resultó bueno, en River Plate, donde terminó integrando el lote de bajas (junto a Enzo Pérez, Milton Casco y ‘Pity’ Martínez) que intentó direccionar hacia una suerte de ‘sobredosis de experiencia’ las responsabilidades sobre un pobre 2025 para ‘El Millonario’.

Vázquez y Zelarayan también son nombres que marcan un cambio de rumbo en el fútbol de Córdoba respecto a la política de ‘repatriaciones’ de futbolistas identificados con los clubes. ¿Hombres de la casa como auténticos refuerzos o caras conocidas como golpes de efecto? En Belgrano no resultó buena la última experiencia con Matías Suárez, y en Instituto falló la apuesta con ‘El Chino’ Silvio Romero. Con Julio Buffarini, Nahuel Bustos y Emanuel ‘Bebelo’ Reynoso, Talleres suma una seguidilla de regresos sin gloria. ¿Será Diego Valoyes el nombre que logre romper el hechizo?
En Alta Córdoba se especuló hasta último momento con la vuelta de Ramón Ábila, otro hijo pródigo de ‘La Gloria’. Finalmente, ‘Wanchope’ terminó enfilando hacia Río Cuarto, para sumarse a la primera experiencia de Estudiantes como integrante del cuerpo estable de la Primera División del fútbol argentino. El año pasado, en la Primera Nacional, el retorno de Alejandro ‘Colo’ Cabrera fue determinante para el ascenso del León del Imperio del Sur.