La feria Arte Pequeño Formato anunció su quinta edición y confirmó su consolidación dentro de la agenda cultural de Buenos Aires, con una propuesta que se desarrollará del 10 al 14 de junio y que volverá a reunir a artistas, galeristas y público en torno a obras de escala reducida. La presentación se realizó el miércoles 18 de marzo, en un encuentro que permitió adelantar las principales novedades del evento y delinear su proyección para este año.
Organizada por VERBO junto a Victoria Baeza, Mariana Gallegos del Santo y Santiago Arce, la feria se posiciona como un espacio de intercambio que articula distintas capas del ecosistema artístico contemporáneo. Desde sus inicios en 2022, en el taller Fino630, el proyecto creció de manera sostenida hasta transformarse en una cita recurrente para el circuito local.

La edición 2026 marcará un hito en su desarrollo: por primera vez, Arte Pequeño Formato se presenta como marca registrada, un paso que refuerza su identidad y su proyección a largo plazo dentro del campo cultural. Este avance institucional acompaña una expansión en contenidos y formatos, que busca ampliar el alcance del evento.
Durante la presentación, los organizadores destacaron que la feria no solo funciona como un espacio expositivo, sino también como un punto de encuentro entre distintos perfiles de público. En ese sentido, el evento apunta tanto a coleccionistas consolidados como a quienes se acercan por primera vez al arte contemporáneo.
Uno de los ejes centrales de la propuesta es la escala de las obras: piezas que no superan los 50 x 50 centímetros, incluyendo marco o soporte. Este límite, lejos de ser una restricción, se plantea como un lenguaje en sí mismo, que invita a explorar nuevas formas de producción y lectura dentro del arte actual.
La edición de este año volverá a incluir el ciclo de charlas desarrollado junto a Oficina de Proyectos, que propone espacios de diálogo entre artistas, curadores, arquitectos y otros referentes del sector. Estas instancias buscan ampliar la experiencia del público y fomentar el intercambio de ideas en torno a las prácticas contemporáneas.

Entre los anuncios más destacados figura la participación de Marcos López como artista invitado. Reconocido por su estética marcada por el color y el cruce entre lo popular y lo conceptual, su presencia refuerza el perfil de la feria y suma un nombre de peso dentro del arte latinoamericano.
La obra de López, que abarca fotografía, cine, pintura y dibujo, forma parte de colecciones internacionales de relevancia, lo que subraya el carácter global que la feria busca proyectar. Su inclusión en esta edición dialoga con la intención de vincular el circuito local con referencias de alcance internacional.
En paralelo, se confirmó la apertura de una convocatoria destinada a artistas y galerías, que se llevará a cabo en febrero. La selección estará a cargo del equipo organizador junto a la arquitecta y gestora cultural Florencia Kaplan, quien participará como integrante invitada del comité.
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Los criterios de evaluación contemplarán la coherencia conceptual de los proyectos, la calidad de las obras, la trayectoria de los participantes y la presentación general de las propuestas. Este proceso apunta a garantizar un nivel curatorial que acompañe el crecimiento de la feria.
Otro de los aspectos que se subrayaron durante el lanzamiento es la intención de visibilizar nuevas voces dentro del arte contemporáneo. En ese sentido, el evento se presenta como una plataforma de acceso para artistas emergentes que desarrollan su trabajo en el lenguaje del pequeño formato.
La feria también busca fortalecer el vínculo con el público, proponiendo una experiencia accesible y dinámica. En un contexto en el que el acceso al arte suele percibirse como limitado, este tipo de iniciativas amplía las posibilidades de participación y consumo cultural.
En sus ediciones anteriores, Arte Pequeño Formato contó con la participación de artistas como Andy Cherniavsky, Benito Laren, Kuki Benski, Andrés Videla y Renata Schussheim, entre otros. Esa trayectoria respalda el crecimiento del evento y su posicionamiento dentro del circuito.
El desarrollo de ferias de este tipo se inscribe en una tendencia más amplia del arte contemporáneo, que busca diversificar formatos y públicos. En Buenos Aires, una ciudad con fuerte tradición cultural, estas propuestas encuentran un terreno fértil para su expansión.