El Pabellón Frers de La Rural sumó el jueves 19 de marzo una nueva propuesta a su agenda cultural con el estreno de “La última fortaleza – Una aventura épica medieval”, una experiencia de realidad virtual que transporta al público a la ciudad de Carcassonne, en el sur de Francia, tal como era en el año 1304.
La iniciativa, impulsada por DG Tech Lab junto a DG Experience, propone un recorrido inmersivo de 45 minutos en el que los visitantes atraviesan distintos escenarios de la vida medieval, combinando reconstrucción histórica, narrativa guiada y tecnología de última generación.
El lanzamiento se inscribe en una línea de experiencias desarrolladas en el mismo espacio, que ya había presentado propuestas como “Art Masters” y “El horizonte de Keops”, orientadas a explorar el cruce entre cultura, entretenimiento y tecnología .

Desde su apertura, el circuito propone una lógica distinta a la de las exhibiciones tradicionales. Antes de ingresar al entorno virtual, el visitante recibe una contextualización que lo ubica en el período histórico. Luego, al colocarse los visores, el espacio físico desaparece y da paso a una reconstrucción digital en 360 grados.
La experiencia sigue a dos personajes centrales, Simon —un joven noble— y Agnès —una habitante rebelde—, que funcionan como guías narrativos en un contexto atravesado por tensiones políticas, el poder monárquico y la presencia de la Inquisición.. A través de ellos, el recorrido avanza por una serie de escenas que combinan acción, relato y exploración.

A lo largo del recorrido, se suceden escenas que reconstruyen la vida cotidiana medieval: mercados, entrenamientos militares, guardias en las murallas y espacios de la nobleza. La propuesta combina estos elementos con recursos propios del lenguaje cinematográfico y del entretenimiento interactivo.
Uno de los aspectos más destacados es la sensación de presencia física dentro del entorno virtual. Los desplazamientos, las alturas y los obstáculos generan respuestas corporales reales, como la necesidad de esquivar objetos o mantener el equilibrio frente a precipicios simulados.
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Este tipo de reacción evidencia uno de los principales objetivos de la experiencia: borrar, o al menos difuminar, la frontera entre lo real y lo virtual. La tecnología no se presenta como un fin en sí mismo, sino como una herramienta para potenciar la inmersión narrativa.
En términos de desarrollo, el proyecto contó con la colaboración del Centre des Monuments Nationaux, lo que permitió trabajar sobre bases históricas y arquitectónicas precisas. La reconstrucción digital de Carcassonne se apoya en investigaciones recientes sobre el patrimonio medieval europeo.

Sin embargo, la propuesta no se limita a la reconstrucción histórica estricta. Elementos del imaginario medieval, como dragones o figuras arquetípicas, se integran al relato, en una combinación que articula divulgación y entretenimiento.
En términos técnicos, la experiencia se apoya en dispositivos de realidad virtual que combinan imagen y sonido envolvente. A medida que avanza el recorrido, el usuario interactúa con el entorno, lo que genera respuestas físicas como esquivar obstáculos o modificar la postura frente a determinadas escenas.
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Esa reacción corporal es uno de los aspectos más destacados del dispositivo inmersivo. La propuesta busca suspender la percepción del entorno real y generar una sensación de presencia dentro del universo virtual.
El recorrido es guiado y lineal, con una narración que acompaña cada escena y facilita la comprensión del contexto histórico. Este formato prioriza la claridad y la accesibilidad, especialmente para públicos amplios.

Al finalizar la experiencia, el regreso al espacio físico se produce de manera abrupta, lo que refuerza la percepción de haber atravesado un entorno distinto durante el recorrido.
Además de su dimensión lúdica, la propuesta tiene un componente educativo. Está pensada para integrarse a visitas escolares y actividades pedagógicas vinculadas a contenidos de historia, cultura y arquitectura medieval.

La apertura también incluyó una función especial con invitados del ámbito artístico, cultural y mediático, en línea con el posicionamiento del espacio como punto de encuentro para propuestas innovadoras.
En cuanto a su funcionamiento, “La última fortaleza” puede visitarse en el Pabellón Frers de La Rural, ubicado en Avenida Santa Fe 4363, en la Ciudad de Buenos Aires. Las funciones se realizan de martes a jueves de 12 a 20, y de viernes a domingos y feriados de 10 a 21. Las entradas se comercializan a través del sistema oficial de La Rural Ticket, con diferentes opciones según el tipo de público.