“El reggaetón no tiene límites”, lanzó Yandel ante un Movistar Arena colmado el miércoles 11 de febrero de 2026. La frase sintetizó el espíritu de una noche en la que el artista puertorriqueño presentó en Buenos Aires su espectáculo "Yandel Sinfónico", un concierto que combinó la potencia del género urbano con la elegancia de una orquesta en vivo y que volvió a demostrar el fuerte vínculo del músico con el público argentino.
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Tras su presentación en Córdoba el 10 de febrero, el referente del reggaetón desembarcó en Villa Crespo con entradas agotadas y una producción de gran escala. El show formó parte de una gira que propone relecturas orquestales de sus clásicos y que le valió recientemente una nominación al Grammy en la categoría Mejor Álbum de Música Urbana por su proyecto sinfónico en vivo.

Desde el inicio, la propuesta dejó en claro que no se trataba de un recital convencional. La apertura con “Puño de Tito”, seguida por “Permítame” y “Como antes”, marcó el tono de una velada que fusionó bases urbanas con arreglos de cuerdas y vientos. El resultado fue un sonido más amplio y cinematográfico, que transformó canciones nacidas para la pista en piezas de mayor densidad musical.
El repertorio avanzó con “Reggaetón en lo oscuro”, “Nunca me olvides”, “Abusadora” y “Te siento”, generando uno de los primeros picos de la noche. Lejos de perder intensidad, los temas adquirieron una nueva profundidad gracias a la orquesta, que aportó dramatismo y matices sin alterar la esencia rítmica que caracteriza al artista.
Yandel Sinfónico en Buenos Aires: un reggaetón con arreglos de gala
Uno de los momentos centrales llegó con una seguidilla de himnos que definieron la era dorada del género: “Noche de sexo”, “Teléfono”, “Mírala bien”, “Rakata” y “Ahora es”. En versión sinfónica, las canciones fueron coreadas por miles de personas y confirmaron la vigencia de un repertorio que marcó a más de una generación.

El espectáculo mantuvo un equilibrio entre nostalgia y actualidad. “Pam Pam”, “Encantadora”, “Ay mi Dios” y “Báilame” reforzaron el clima festivo, mientras que “My Space”, “Nadie como tú” y “Sexo seguro” trasladaron al público a los primeros años del 2000, cuando el reggaetón comenzaba a consolidarse como fenómeno global.
La puesta en escena acompañó la ambición musical. Un diseño de luces sobrio y elegante, combinado con la presencia permanente de la orquesta, reforzó la idea de que el género urbano puede dialogar con formatos tradicionales sin perder identidad. El artista optó por un look total black, acorde a la estética de gala que atravesó la noche.
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Setlist completo: más de 40 canciones en una noche histórica
El concierto incluyó más de 40 temas, entre ellos “La pared”, “Plakito”, “Mayor que yo”, “Noche de entierro”, “Lloro por ti”, “Dime qué te pasó”, “Desperté sin ti”, “Estoy enamorado”, “En la disco bailoteo” y “Mami no me dejes solo”. La amplitud del repertorio permitió recorrer distintas etapas de su carrera, tanto en solitario como en la recordada dupla con Wisin.

En el tramo final, el despliegue continuó con “Te suelto el pelo”, “Dembow”, “Explícale”, “Fronteamos”, “Sácala”, “Scarface”, “Háblame claro”, “Brickell”, “Me estás tentando”, “Moviendo caderas” y “Algo me gusta de ti”, antes de cerrar con “Yandel 150”, uno de sus lanzamientos más recientes.
La duración del show y la diversidad del setlist evidenciaron la intención de ofrecer una experiencia integral, que abarcara tanto los grandes éxitos radiales como las canciones más celebradas por sus seguidores históricos.
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El momento más emotivo: Yandel presentó a su hijo en el escenario
Uno de los pasajes más comentados de la noche fue la aparición de su hijo, Sour Beat, quien subió al escenario para interpretar “Everyday”. El gesto, celebrado por el público, funcionó como una señal de continuidad generacional dentro del género urbano y aportó una dimensión familiar a la velada.
La reacción del público fue constante a lo largo del concierto. El Movistar Arena se convirtió en un coro multitudinario que acompañó cada estribillo y respondió con ovaciones en los momentos más emblemáticos.

El contexto también refuerza el momento artístico que atraviesa Yandel. Días atrás lanzó su nuevo álbum "Infinito", un trabajo que profundiza su búsqueda sonora y que consolida su rol como una de las figuras que ayudaron a moldear el reggaetón desde sus orígenes hasta su expansión global.
Lejos de limitarse a la nostalgia, el espectáculo evidenció una intención de evolución. La incorporación de arreglos sinfónicos no implicó un abandono del pulso urbano, sino una ampliación de sus posibilidades expresivas.
En una escena donde el reggaetón domina rankings y festivales internacionales, la apuesta por un formato sinfónico aparece como un gesto de madurez artística. El concierto del 11 de febrero en Buenos Aires dejó en claro que el género puede adaptarse a nuevos escenarios sin perder su esencia bailable.
Con entradas agotadas y una respuesta entusiasta, la presentación confirmó que la relación entre Yandel y el público argentino continúa vigente y en crecimiento.
La noche concluyó con una lluvia de papelitos y un cierre de alto impacto, síntesis de un espectáculo que combinó precisión musical, producción de gran escala y una narrativa que repasó más de dos décadas de trayectoria.
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