ECONOMIA
Coloquio de IDEA

Alejandro Díaz, CEO de Amcham: "Argentina necesita sostener la transformación para recuperar su potencial hacia 2040"

El titular de la cámara que agrupa a las empresas estadounidenses en el país avaló el rumbo económico pero advirtió que el desembarco sostenido de inversiones está atado al factor político de cara a los próximos años.

Alejandro Díaz, CEO de Amcham
Alejandro Díaz, CEO de Amcham | Amcham

Las empresas de Estados Unidos en Argentina creen que el camino de la estabilidad es el correcto y en ese sentido, asumen el impacto de la recesión en sus balances y validan la desregulación. Pero, a la hora de las inversiones, condicionan el desembarco sostenido de dólares a un único factor: la viabilidad política del modelo a largo plazo. Para Alejandro Díaz, CEO de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (Amcham), el interrogante del círculo rojo ya no pasa por la dureza de la política fiscal, sino por la certeza de que el país no revertirá su matriz económica en el próximo recambio presidencial. Si el camino sigue el rumbo, advirtió, llegará la recuperación, pero en 2040.

"La mayor duda es el factor político electoral. Si este modelo económico se mantiene cuatro años más, las empresas saben que deben transformarse. Pero si en 2027 volvemos al modelo del pasado, muchos se preguntan qué apuro tienen en invertir ahora", planteó el ejecutivo durante un encuentro con periodistas en el marco del Coloquio de IDEA.

Para el representante de las multinacionales estadounidenses, el desafío no radica únicamente en los balances trimestrales de las compañías, sino en la consolidación de un esquema macroeconómico que abandone la volatilidad crónica. En ese sentido, Díaz dejó una definición sobre el horizonte que proyectan los capitales extranjeros: "Argentina necesita sostener la transformación para recuperar su potencial hacia 2040".

Los empresarios del Coloquio de IDEA apoyaron el modelo, pero ya empezaron a animarse a plantear límites al plan económico

Esa hoja de ruta de largo plazo es la que explica el nivel de tolerancia del sector privado frente al desplome del consumo en términos reales. El ejecutivo consideró que para las empresas de capitales foráneos "la paciencia”, como la que pidió el presidente Javier Milei en el marco del evento corporativo, “es un atributo que está sobre la mesa" porque, bajo su perspectiva, la Casa Rosada avanza en la dirección correcta para desarmar los desequilibrios fiscales y monetarios.

"Es un proceso de transformación que se demoró 30 o 40 años. Estamos sufriendo las consecuencias sectoriales lógicas de este desarrollo", explicó el CEO de Amcham. Desde esta óptica, los desajustes operativos o los errores de cálculo en las prácticas monetarias y cambiarias experimentadas durante el último año son asimilados como daños colaterales menores frente a la corrección del rumbo general.

Empleo, reforma y crecimiento

El diagnóstico de la cámara empresaria sobre el mercado laboral es que hay una mutación del empleo formal hacia la informalidad y el monotributismo y en ese sentido, Díaz celebró la reciente reforma laboral sancionada en el Congreso. Sin embargo, le restó capacidad a la norma para revertir los índices de desocupación por sí sola. "La reforma laboral puede mejorar la empleabilidad, pero no es determinante. Lo que genera empleo formal es el crecimiento del país o el desarrollo de los negocios a futuro", sentenció.

Para Amcham, el verdadero peso de la nueva legislación no radica en una reducción directa del costo laboral mensual, sino en el blindaje jurídico de los balances corporativos, aportando mayor previsibilidad financiera. "El mayor problema antes no era el costo laboral en sí, sino la contingencia judicial, que multiplicaba los costos y podía implicar la quiebra de una pyme", detalló Díaz, y advirtió que ahora el éxito de la norma requerirá que los tribunales laborales convaliden este cambio de paradigma.

En el Coloquio de IDEA, el empresariado respaldó el modelo, pero se animó a pedir ajustes al plan económico

Al proyectar el escenario hacia 2027, la entidad estadounidense traza una línea divisoria en el tablero económico en la que “hay sectores que van a crecer a doble dígito” como las cuatro actividades estratégicas (minería, energía, agro y tecnología); mientras que la contracara de este crecimiento es la exposición de la industria orientada al mercado interno frente a la desregulación aduanera. El mensaje del ejecutivo para estos sectores es que “van a tener que adecuarse a una Argentina que se está abriendo, lo que implica redefinir su modelo de negocios o desaparecer".

La trampa de la competitividad y la amenaza china

El respaldo a la apertura comercial choca, no obstante, con la falta de competitividad sistémica de la economía argentina. El titular de Amcham admitió que los sectores industriales se encuentran ante un escenario en el que "es muy difícil competir" debido a barreras físicas y fiscales estructurales.

La advertencia corporativa señala que alcanzar estándares internacionales requiere inyecciones de capital en infraestructura logística y un fuerte recorte de la carga tributaria, variables que demandarán entre tres y cinco años para materializarse. Es decir, los obstáculos para el rebote sostenido del PBI son íntegramente de mediano plazo.

A este déficit interno se le suma una paradoja geopolítica. Argentina emprende un proceso de liberalización de sus fronteras comerciales en un momento de repliegue proteccionista global. Díaz señaló que el principal riesgo externo proviene de Asia, definiendo como "el peor error de Occidente" haber permitido el ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) con reglas asimétricas.

"Ellos apostaron con soporte y subsidio sistémico del gobierno. El mundo hoy se está cerrando frente a esto, mientras nosotros nos estamos abriendo", alertó, en referencia a las barreras arancelarias que están levantando Estados Unidos, Europa y México para frenar el flujo de bienes subsidiados chinos.

Riesgo institucional

La necesidad de un horizonte despejado para el ingreso de capitales —especialmente en el sector energético a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI)— choca contra la incertidumbre electoral. "La principal traba sigue siendo la incertidumbre respecto a cuál es el modelo de país que vamos a tener en los próximos cinco años", reiteró el directivo.