El equipo económico trabaja contrarreloj para sumar unos US$ 2.000 millones que le estarían faltando para completar los US$ 4.255 millones del primer pago de deuda fuerte de este 2026 que se hará efectivo el 9 de enero y muchos hablan de que Luis Caputo está acelerando el paso para conseguir un repo con bancos privados. El año también empieza con un nuevo recorte a los subsidios energéticos, con lo cual se estima que unos 7 millones de familias verán cambios sustanciales en la tarifas de luz y gas. El objetivo oficial es seguir achicando la cuenta del fisco, al tiempo que buscan "equilibrar" las tarifas con precios actualizados.
Además de estos cambios sustanciales, mañana martes 2 también debuta un nuevo esquema de bandas cambiarias entre las que "flota" el dólar, ajustadas ahora por inflación. Todo un cúmulo de definiciones económicas que le imparten una nueva dinámica a la política económica oficial.
Javier Milei pide "ajustarse los cinturones", pero los argentinos siguen golpeados en el consumo. Los últimos datos de la Cámara Argentina de Comercio mostraron un retroceso de casi 3% en noviembre interanual, y de 1,3% intermensual. Y los datos proyectados de diciembre no hablan de un mes con cambios sustanciales en consumo, sino más bien "ajustarse y esperar". Por el lado de la actividad económica, los indicadores siguen mostrando fuertes disparidades en función de los sectores, con "ganadores y perdedores".
En este 2026, la discusión ya no gira en torno a si la economía argentina crecerá en 2026, sino cuánto y cómo lo hará. Las proyecciones más conservadoras ubican la expansión entre 2,5% y 3%, mientras que los escenarios optimistas hablan de un rebote cercano al 5%, apalancado en la estabilización macro y la baja de la inflación. Sin embargo, el consenso pareciera ser otro: el crecimiento será desigual y con una marcada forma de “K”: algunos sectores crecerán con fuerza, mientras otros seguirán estancados o en retroceso.
Nuevo esquema de actualización de bandas cambiarias
Mañana martes debuta el nuevo esquema de bandas cambiarias ajustadas por inflación, una modificación clave en la política cambiaria del Gobierno orientada a evitar una mayor apreciación real del peso y a desactivar el uso del dólar como ancla nominal de precios.
El nuevo mecanismo reemplaza el ajuste fijo del 1% mensual por una actualización de las bandas en función de la inflación oficial con dos meses de rezago, medida por el INDEC. De este modo, en enero se aplicará el IPC de noviembre, que fue del 2,5%.

Actualmente, el esquema establece un techo de $1.526 y un piso de $916. Con la aplicación del nuevo ajuste, el límite superior podría ubicarse cerca de $1.564 hacia fines de enero, según estimaciones privadas.
Por qué el Gobierno busca acelerar la acumulación de reservas en 2026
Para febrero, el mercado descuenta un nuevo incremento de las bandas en torno al 2,1%, en línea con la inflación proyectada para diciembre de 2025 por el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), elaborado por el Banco Central de la República Argentina entre unos 40 analistas y consultoras.
En el mercado cambiario ya se empieza a internalizar este nuevo marco. El dólar mayorista operó en las últmas horas en torno a los $1.455, mientras que en el mercado de futuros se pactaron valores de $1.522 para fines de febrero y $1.555 para fines de marzo, lo que implica subas mensuales cercanas al 2%.
Pago de deuda con un fuerte desafío antes del 10 de enero de 2026
El 9 de enero, el gobierno tendrá que hacer frente al pago de US$ 4.225 millones, de los cuales aún resta cubrir una parte relevante según los analistas del mercado.
El Gobierno evalúa alternativas de financiamiento sin recurrir, por ahora, al mercado internacional, según consigna un reporte elaborado por el Comité de Inversiones de Criteria, sin ser la única fuente que se refiere al tema.
En efecto, Emilio Botto, Jefe de Estrategia de Mills Capital Group señaló a PERFIL: “Para afrontar los vencimientos de enero, las alternativas más probables siguen siendo un nuevo repo con bancos internacionales o la emisión de un bono bajo ley local. No vemos necesidad de explorar mecanismos más disruptivos en este contexto"; mencionó.
También habrá desafíos por el lado de los vencimientos en pesos que enfrenta Economía. Ignacio Morales, de Wise Capital señaló que, "entre enero y abril, los vencimientos acumulados rondarían los $87 billones, producto de colocaciones de bonos y letras realizadas durante 2025 con plazos mayormente cortos, en un contexto marcado por la incertidumbre electoral. Ese escenario llevó a que el Tesoro privilegiara instrumentos con horizontes de no más de seis meses, lo que terminó concentrando los compromisos financieros en el arranque del próximo año", explicó.

En ese sentido Morales agregó que, como resultado, el calendario de pagos se volvió más apretado, especialmente en el primer cuatrimestre. "En las licitaciones más recientes, sin embargo, el Palacio de Hacienda intentó revertir parcialmente esa dinámica, estirando vencimientos hacia después de abril e incluso hasta los primeros meses de 2027. El objetivo es claro: reducir la presión mensual de pesos que podría complicar la estrategia oficial de acumulación de reservas", dijo.
De este modo, para Morales, el Gobierno busca evitar que la necesidad de afrontar pagos en moneda local coincida con la emisión requerida para comprar dólares. "De ocurrir, podría verse forzado a convalidar tasas de interés más altas para absorber liquidez y evitar un traslado a inflación o una mayor presión sobre el tipo de cambio", aseguró.
En cuanto al cronograma previsto, los vencimientos de deuda en pesos se distribuyen de la siguiente manera: $31 billones en enero, $24,8 billones en febrero, $12,6 billones en marzo y $19,2 billones en abril, según datos de Wise Capital
Subsidios focalizados para la luz y el gas
A partir del 1° de enero de 2026 comenzará a regir un nuevo esquema de subsidios energéticos que modificará de manera sustancial la forma en que el Estado asiste a los hogares en el pago de la luz y el gas. El modelo, denominado Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), reemplazará la actual segmentación tarifaria por niveles (N1, N2 y N3) y unificará en un único régimen la ayuda para electricidad, gas natural por redes y gas envasado.
El nuevo esquema elimina el sistema de tres niveles y lo reemplaza por una división más simple: hogares con subsidio y hogares sin subsidio. El acceso al beneficio estará determinado principalmente por el ingreso familiar, con un umbral fijado en torno a tres Canastas Básicas Totales, además de criterios patrimoniales que funcionarán como factor de exclusión.
En electricidad, los hogares que califiquen para recibir subsidios tendrán una cobertura del 50% del costo de la energía hasta un determinado bloque de consumo. Ese límite será más amplio en los meses de mayor demanda —verano e invierno— y más acotado durante los meses templados. Todo consumo que supere esos topes se abonará sin asistencia estatal.
En el caso del gas natural por redes, el esquema será estacional. El subsidio del 50% se aplicará únicamente durante los meses de mayor consumo, entre abril y septiembre. En el período estival, cuando la demanda es menor, los usuarios subsidiados pagarán el precio pleno del servicio.
De todos modos, para evitar saltos bruscos en las boletas, el Gobierno dispuso una bonificación extraordinaria durante 2026, que se irá reduciendo gradualmente hasta desaparecer en diciembre. En enero, en electricidad, el subsidio total será del 75% y en gas, se aplicará una bonificación del 25%, ya que no hay subsidio base en verano.
lr