El 29 de marzo de 1976 asumió José Martínez de Hoz como ministro de Economía, bajo la presidencia de facto de Jorge Rafael Videla. El contexto económico venía signado por el denominado “Rodrigazo” que se produjo en 1975. Ese año cerró con una inflación del 335%, cuya inercia continuó durante 1976, que terminó en 444%.
Todos los años de su gestión marcaron números de tres dígitos en cuanto a inflación, marcando un promedio de 193%, de acuerdo con un documento elaborado por Alberto Müller, con la colaboración de Martín G. Rapetti publicado en el Ministerio de Economía.
Por su parte, el promedio del PBI en los casi seis años de gestión se ubicó en 0,9%. Uno de los números más significativos de la gestión es el crecimiento de la deuda pública, que pasó de 5.189 millones de dólares en 1976 a 20.024 en 1981, multiplicándose casi cuatro veces.
Martínez de Hoz dejó su cargo el 29 de marzo de 1981 y asumió Lorenzo Sigaut, designado por Roberto Viola, quien reemplazó a Videla en la presidencia.
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El trabajo de Müller identifica rasgos comunes y diferenciadores del período de Martínez de Hoz como ministro de Economía, en relación con las políticas llevadas adelante en el período anterior.
Políticas de continuidad
- Las políticas sociales se mantienen en términos generales en línea con las prácticas anteriores. Se destacan provincialización del sector educativo primario en manos del estado nacional y la supresión de los aportes patronales a las cajas previsionales. En salud, el gobierno no innova en lo atinente a las obras sociales, aunque se desplazan las conducciones sindicales de las mismas por la represión de la actividad gremial.
- Mantiene la presión tributaria (en niveles por lo demás moderados).
- Conserva un rol activo del estado en materia de obra pública, aún a costa de un creciente endeudamiento.
- Conserva el núcleo de empresas estatales industriales y de servicios. Sin embargo, se neutralizan proyectos de nuevos emprendimientos (particularmente, en el campo siderúrgico) y se liquida la empresa Flota Fluvial del Estado Argentino. Además, se producen racionalizaciones importantes de personal "en alguna medida, compensando políticas de absorción indiscriminada de empleo del período peronista 1973-76" y subcontrataciones con el sector privado. Se privatizan numerosos empresas de tamaño medio o pequeño en poder del Estado por quiebras o deudas. Por otra parte, se producen dos estatizaciones de empresas privadas (generación y distribución eléctrica, y transporte aéreo) en situación crítica.
Políticas de diferenciación
- Liberaliza el mercado financiero, conservando sin embargo presencia estatal en algunos aspectos (típicamente, por la instrumentación de la cuenta de regulación monetaria, que se traduce en un subsidio de gran magnitud). El resultado es un salto notable en las tasas nominales de interés, lo que convierte a la política monetaria en el principal regulador de facto del nivel de actividad.
- Liberaliza el acceso al mercado de divisas para cualquier propósito (transacción y ahorro) manteniendo la presencia estatal, "principalmente, en el intento frustrado de pre-fijación de la tasa de devaluación".
- Se reducen considerablemente los aranceles de importación (lo que no impide que se registren excepciones) y se suprimen subsidios directos al sector privado. "Sin embargo, al mismo tiempo se instituyen regímenes de promoción industrial regionalmente orientados".
LM