La crisis de la industria del calzado sumó un nuevo golpe en la ciudad bonaerense de Las Flores, donde Coopershoes, la empresa productora de calzado deportivo que fabricaba zapatillas Converse, despidió a la totalidad de sus operarios de línea. En la planta ubicada en el Parque Industrial local solo permanecen cinco personas cumpliendo tareas administrativas y todo indica que el cierre definitivo de la fábrica es inminente.
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La situación se agravó en pocas semanas. A principios de agosto, la compañía ya había avanzado con una serie de despidos que redujeron el plantel a apenas 30 operarios. En ese momento, el titular de la firma, Markus Heyden, había rechazado públicamente las versiones sobre el posible cierre y asegurado: “No nos vamos a ningún lado”. Sin embargo, posteriormente la empresa terminó desvinculando a los trabajadores que todavía permanecían en las líneas de producción.
De acuerdo con un comunicado de la Unión de Trabajadores del Calzado de la República Argentina (UTICRA) emitido el 31 de agosto pasado, el cierre definitivo “se da por un hecho”, pese a algunas desmentidas extraoficiales. La medida afectaría a los últimos integrantes de un establecimiento que llegó a emplear cerca de 150 personas durante su etapa de mayor producción.

Coopershoes, sigla de Cooperativa de Calçados e Componentes Joanetense Ltda., nació en 1998 en Picada Café, en el estado brasileño de Rio Grande do Sul, y una década después abrió en Las Flores su primera planta fuera de Brasil. La compañía se instaló en una localidad donde anteriormente había funcionado una fábrica de GATIC, de la familia Bakchellian, y con el crecimiento de la producción terminó trasladándose al Parque Industrial y realizando inversiones para ampliar sus instalaciones. Además de fabricar zapatillas Converse All Star, produjo calzado para marcas como Grimoldi y Pony, entre otras.
El gremio responsabilizó al rumbo económico por la crisis
En la misiva, la organización sindical vinculó la situación de Coopershoes con el actual escenario económico y cuestionó las políticas aplicadas por el Gobierno. Según planteó, el caso representa “otra muestra lamentable del resultado que genera el actual plan económico del gobierno libertario”, al que responsabilizó por afectar a la industria nacional y por favorecer un aumento de la desocupación y la precarización laboral.
El gremio también apuntó contra la política comercial y sostuvo que la apertura a las importaciones impactó sobre el sector. En ese sentido, mencionó la liberación de aranceles para el ingreso de productos desde el exterior como uno de los factores que, a su entender, profundizaron las dificultades que atraviesa la producción local de calzado.
A ese escenario sumó la debilidad del mercado interno. Según el comunicado, la caída del consumo y del poder adquisitivo de los salarios está provocando un retroceso continuo de la actividad económica, con consecuencias directas sobre el empleo. La posible clausura de la planta de Las Flores aparece, para el gremio, como una expresión concreta de esa combinación entre menor demanda, mayor presión importadora y pérdida de puestos de trabajo.
El gremio advirtió por la pérdida de puestos de trabajo en toda la industria
Daniel Coronel, delegado de calzado de UTICRA, aseguró en una entrevista radial que la situación de Coopershoes es parte de una crisis que comenzó a profundizarse desde fines de 2023 y que golpeó con fuerza al empleo del sector. Según explicó, en diciembre de ese año había 322 trabajadores en las fábricas de calzado de Las Flores, mientras otra planta empleaba a unas 50 personas. Desde entonces, sostuvo, la cantidad de puestos de trabajo comenzó a reducirse de manera sostenida, con un deterioro que se hizo más evidente a partir de junio de 2024.
El dirigente gremial atribuyó la caída a una combinación entre la apertura de las importaciones y la pérdida de poder adquisitivo de las familias. “El que hoy tiene un peso lo usa para poder alimentarse”, afirmó Coronel, quien señaló que, ante el aumento de gastos como los servicios y los alquileres, la compra de zapatillas y de indumentaria pasó a ocupar un lugar secundario entre las prioridades de los hogares. En el caso de Coopershoes, aseguró que la empresa ya no tiene pedidos de Converse y, por lo tanto, tampoco cuenta con trabajo para sostener la producción.

Pese al cierre, Coronel diferenció la situación de la compañía de otros casos registrados en el sector y señaló que Coopershoes está pagando las indemnizaciones correspondientes a los trabajadores. También aseguró que el sindicato y la empresa realizaron gestiones conjuntas ante organismos provinciales para intentar encontrar una salida. “Estuvimos en contacto permanente hasta el último día con el presidente de la empresa”, explicó, aunque sostuvo que las gestiones no obtuvieron respuestas que permitieran revertir la situación.
La preocupación del gremio, sin embargo, excede lo ocurrido en Las Flores. Coronel aseguró que la crisis alcanza a fábricas de distintos puntos del país y afirmó que el sector perdió el 80% de sus trabajadores a nivel nacional, aunque no precisó en qué período se produjo esa caída.
“Estamos tremendamente preocupados, no solo por ellos, por todos los trabajadores del calzado del país”, sostuvo el delegado, quien además agregó que la menor capacidad de compra de los consumidores y el ingreso de productos importados más baratos están profundizando una crisis que amenaza con seguir reduciendo el empleo y la producción de la industria nacional.
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Días antes de los despidos, la empresa ya advertía por un escenario crítico
Apenas unos días antes de que la situación se precipitara, Markus Heyden, titular y apoderado de Coopershoes, había descartado que la compañía fuera a cerrar o trasladarse de Las Flores, aunque reconocía las dificultades que atravesaba el sector. El 18 de agosto, frente a las versiones que circulaban sobre una posible salida de la ciudad, respondió de manera categórica: “No”, y sostuvo que la situación de la firma era “la misma que la mayoría de la industria nacional, y principalmente del sector textil y calzados. Complicada”.
Dos días después, Heyden profundizó sobre los problemas que enfrentaba la fábrica y apuntó a la caída del consumo y la apertura de las importaciones. “Hoy existen dos problemas, uno es la caída del consumo de la gente, y además de la baja en la demanda es la apertura de importaciones”, explicó. El empresario comparó el escenario con el período 2015-2019 y señaló que entonces existían límites para las empresas importadoras, mientras que ahora, según planteó, el ingreso de productos se encontraba totalmente liberado. “En teoría el escenario sería peor”, advirtió.
En esa misma entrevista a Play Radios de Las Flores, el responsable de Coopershoes reconoció que no encontraba señales de una recuperación cercana. “No vemos la luz al final del túnel, y si la vemos no sabemos si es un tren de frente”, graficó Heyden, quien además cuestionó la falta de definiciones sobre políticas para impulsar al sector.
“No hay nada claro de cuáles serán las políticas industriales del Gobierno, si es que va a existir alguna política que fomente la producción”, sostuvo el empresario. Según explicó entonces, el futuro de la producción local dependería en buena medida de lo que ocurriera en los meses siguientes con la llegada de productos importados, principalmente desde Oriente.
GZ/ff