Cada vez que juega la Selección, el Mundial altera la rutina de las empresas, las casas y los comercios. En las oficinas, vuelve la discusión sobre permisos, pantallas encendidas y productividad. En la calle, el impacto aparece en supermercados, comercios de cercanía y aplicaciones de pedidos, donde las compras se aceleran antes del inicio de los partidos.
Según el estudio “Productividad en tiempos de Mundial” de Bumeran, el 95% de las personas trabajadoras de Argentina afirma sentirse igual o más productiva durante el torneo: el 80% dice que mantiene el mismo nivel de productividad, el 15% se siente más productivo y apenas el 5% considera que rinde menos durante este período.
El dato corre del centro de la escena la idea de que el Mundial paraliza necesariamente el trabajo. El desafío para las compañías, en todo caso, pasa por administrar la flexibilidad: qué permitir, cómo ordenar los horarios y de qué manera evitar que la pasión se convierta en conflicto interno.
Ante un partido importante en horario laboral, la mayoría asegura que sigue con su rutina. El 56% de los talentos afirma que continúa trabajando normalmente, el 26% lo sigue “de reojo” mientras realiza sus tareas, el 13% pide autorización para verlo y solo el 5% reconoce que deja de trabajar durante ese momento.
Incluso frente a un escenario de máxima expectativa, como una eventual final de la Selección en día de semana, el 62% de los argentinos dice que trabajaría como siempre, el 35% pediría verla en el trabajo, el 2% fingiría enfermedad y faltaría, y el 1% afirma que renunciaría.
Desde Recursos Humanos, la mirada es más cautelosa. El 49% de los especialistas detecta más ausencias durante partidos importantes, contra un 51% que no observa cambios. Además, el 73% señala que si una persona falta de manera injustificada durante el torneo se le aplica algún tipo de sanción.
El Mundial como prueba de flexibilidad laboral
El relevamiento muestra que la mayoría de las organizaciones no modifica demasiado su funcionamiento. En Argentina, el 65% de los trabajadores afirma que en su empresa no ocurren cambios durante el Mundial, frente a un 35% que sí percibe alguna medida especial.
Entre quienes sí registran cambios, el 65% indica que se permite ver los partidos de la Selección, el 45% menciona que se organizan espacios para verlos en el lugar de trabajo, el 26% señala que hay televisores transmitiendo el Mundial de forma permanente y el 12% dice que se habilita home office los días en que juega la Selección.
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Desde la mirada de los especialistas en Recursos Humanos, el 56% de las organizaciones no implementará políticas o acciones especiales vinculadas al Mundial, mientras que el 44% sí prevé cambios. Entre las empresas que tomarán medidas, el 70% planea ver los partidos de la Selección de manera conjunta, el 30% ofrecerá flexibilidad horaria, el 26% habilitará home office y el 4% aplicará jornadas reducidas o turnos rotativos.
La otra cara: el consumo se adelanta al pitazo inicial
Fuera del ámbito laboral, el Mundial también mueve la aguja del consumo. Según datos de Payway, las transacciones se concentran en las tres horas previas al inicio de los partidos, especialmente en categorías asociadas a las reuniones sociales y las compras de ocasión.
La compañía detectó que el consumo previo al último encuentro del viernes superó en un 30% al mejor registro anterior, que había sido la previa del partido frente a Austria. Los rubros más destacados fueron comercios de cercanía, supermercados y aplicaciones de pedidos, una señal de que los partidos más convocantes empujan compras rápidas para ver el encuentro en grupo.
El aguinaldo y el Mundial impulsaron un leve respiro interanual en las ventas pyme
El dato dialoga con una tendencia que Payway ya había identificado en estudios previos: el 79% de los encuestados afirmó que organizará planes para ver los partidos de Argentina. La casa aparece como el lugar elegido por amplia mayoría, seguida por bares y eventos al aire libre.
Detrás de ese movimiento aparecen tres factores: mayor circulación de personas, más reuniones sociales y un aumento de las compras espontáneas. En otras palabras, la Selección no solo cambia la agenda laboral: también ordena el consumo del día.
Más clima que pérdida de productividad
Para Bumeran, el Mundial aparece más como una oportunidad de clima interno que como una amenaza al rendimiento. El 47% de los trabajadores considera que el torneo mejora el clima laboral, el 36% cree que no produce cambios, el 14% sostiene que depende de los resultados de la Selección y apenas el 3% dice que lo empeora.
“Los datos derriban el mito de que el Mundial impacta negativamente en la productividad. El 56% de las personas dice que trabaja normalmente incluso durante partidos clave. Lo que cambia durante el Mundial no es la productividad, sino la conversación”, señaló Federico Barni, CEO de Bumeran.com.ar en Jobint. Según el ejecutivo, la ilusión compartida puede ser una oportunidad para humanizar los equipos y fortalecer la cultura organizacional.
El informe de Bumeran fue realizado entre 2.791 personas trabajadoras y especialistas en Recursos Humanos de Argentina, Chile, Ecuador, Panamá y Perú, con el objetivo de analizar cómo impacta el Mundial en la productividad, la motivación y el clima laboral.
Así, el Mundial funciona como un termómetro de hábitos laborales y de consumo. En las empresas, obliga a definir reglas de flexibilidad. En los comercios, adelanta compras y acelera transacciones. Y para los trabajadores, más que una distracción, aparece como una pausa compartida que puede mejorar el clima sin necesariamente hacerle perder rendimiento a la jornada.
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