La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a instalar el clásico escenario de “risk off”: sube el petróleo, el oro actúa como refugio, el dólar se fortalece y las bolsas corrigen. En este contexto, la pregunta que se hacen miles de ahorristas e inversores es directa: ¿conviene salir corriendo, aprovechar las bajas o esperar?
La respuesta, coinciden los analistas, no es emocional sino estratégica. En tiempos de alta volatilidad, el primer activo es la liquidez.
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“Estas cosas sabemos cuándo empiezan, pero no cuándo terminan. Hoy lo primero es valorar la liquidez. No por nada Warren Buffett acumuló antes de retirarse más de US$ 350.000 millones”, sostuvo el Lic. Gastón Lentini. El mensaje es claro: tener caja permite aprovechar oportunidades si el mercado sobre-reacciona.
Liquidez, tasas y riesgo país: el efecto dominó
La tensión geopolítica impacta primero en la energía. Si el petróleo sigue subiendo, puede reactivar la inflación en Estados Unidos y complicar los recortes de tasas de la Reserva Federal. Eso encarece el financiamiento global y afecta especialmente a los mercados emergentes.
“Si sube el precio del petróleo, lo hace la inflación americana, las tasas no bajan, todo el mundo se financia más caro y el mercado corrige. Eso también afecta a nuestro país, que puede tener más difícil el acceso al crédito internacional”, explicó Lentini.

En ese escenario, el riesgo país -la prima que paga Argentina por encima de los bonos del Tesoro de EE.UU.- podría ampliarse si las tasas internacionales suben.
Para Andrés Reschini, de F2 Soluciones, la palabra clave es “cautela”. “La bolsa local tuvo un arranque de año pesado donde la estrategia ganadora fue el carry. Este conflicto agrega más incertidumbre y la duración del mismo es una variable clave que todavía no está clara”, señaló. En este entorno, activos como el dólar, el oro y el petróleo pueden ser preferidos por los inversores, mientras que las monedas emergentes podrían debilitarse.
En tanto, Bautista Aboy, Portfolio Manager de Mills Capital Group, agregó una mirada más estructural. “El mercado ya venía mostrando un sesgo más defensivo antes de la escalada en Medio Oriente. En EE.UU. observábamos rotación hacia consumo básico, utilities y materiales, con mayor volatilidad en tecnología, en un contexto de cuestionamientos sobre la rentabilidad del fuerte CAPEX en inteligencia artificial. El tono defensivo no nació con el conflicto, aunque este aceleró movimientos que ya estaban latentes”, explicó.
Según Aboy, en Wall Street el consenso es que mientras el crudo no se sostenga por encima de los US$ 100, el impacto podría ser acotado e incluso abrir oportunidades tácticas. Pero advierte que el verdadero termómetro son las tasas largas en EE.UU.: “Primero cayeron por ‘flight to quality’, pero si el petróleo sigue alto y presiona la inflación, la Fed podría sostener tasas elevadas por más tiempo. Eso implicaría suba en los rendimientos largos y presión sobre bonos globales”.
Argentina: riesgo y oportunidad
Para los emergentes, el efecto es dual. “En escenarios de mayor aversión al riesgo, los flujos tienden a salir de activos más volátiles y Argentina no queda aislada. Los soberanos son sensibles a la tasa libre de riesgo”, indicó Aboy. Pero también destacó el otro lado de la moneda: una suba sostenida del crudo mejora los fundamentos del sector Oil & Gas, clave en el mercado local, fortaleciendo la generación de dólares de compañías como YPF o Vista.
Mariano Ricciardi, de BDI Consultores, aportó una hoja de ruta para actuar de acuerdo al perfil de cada inversor.
El conservador debería priorizar duration corta y control de riesgo. El moderado puede sumar riesgo argentino gradualmente, sin apostar “all in”. El agresivo puede buscar trades tácticos en energía o en rebotes de mercado, pero con regla clara: tener plan de salida y no enamorarse de la posición.
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En el plano global, Ricciardi recomendó diversificación real y disciplina: defensivos como salud, consumo básico y utilities; algo de energía; y compras escalonadas si hay caídas, sin intentar adivinar el piso.
El reconocido analista también se refirió al frente interno: " El mercado leyó la apertura de sesiones como una señal de continuidad del programa: foco en reformas pro-crecimiento y en sostener el orden fiscal/monetario como ancla de desinflación". En cuanto a cómo posicionarse a nivel local comentó: "el conservador hoy prioriza duration corta y control de riesgo (instrumentos en pesos cortos si el carry sigue positivo y se puede monitorear, y cobertura parcial si la volatilidad del FX reaparece). El moderado puede sumar gradualmente riesgo argentino solo si el flujo lo acompaña (bonos hard dollar/acciones seleccionadas) sin “all in”. El agresivo puede aprovechar compresiones tácticas de tasa y swings de riesgo país, pero con regla clara: si la tasa baja o el dólar se recalienta, el margen del carry se achica rápido y hay que tener plan de salida, no enamorarse de la posición", completó.
Aboy coincidió en que, por ahora, el mercado muestra prudencia y no pánico. “La clave estará en la duración del conflicto y en dos variables concretas: si el petróleo consolida la suba o empieza a moderarse, y cómo reaccionan las tasas largas frente al riesgo inflacionario. De eso dependerá si estamos ante un shock puntual o ante un cambio más estructural”.
En definitiva, en contextos de tensión global la consigna no es adivinar el próximo titular, sino administrar el riesgo. La liquidez, la diversificación y la disciplina pesan más que la intuición.
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