Siete de cada diez adultos en Estados Unidos consideran que Donald Trump no es demasiado religioso o no lo es en absoluto: es el registro más alto desde que el Pew Research Center comenzó a medir esta percepción, en 2020, y equivale a un incremento de ocho puntos porcentuales respecto de la medición anterior, realizada en el otoño de 2024.
El sondeo, que abarcó 3.592 adultos entre el 6 y el 12 de abril de 2026 y tiene un margen de error de 1,9 puntos, se publicó el 16 de abril, días antes de que el presidente criticara al papa León XIV y difundiera en sus redes una imagen generada con inteligencia artificial en la que aparecía caracterizado como una figura similar a Jesucristo.
Qué dice el sondeo sobre cómo perciben los estadounidenses la religiosidad de Trump

El Pew Research Center resume el hallazgo central con una conclusión que atraviesa todas las franjas políticas y religiosas consultadas: según el informe, "relativamente pocas personas dicen que creen que Trump es muy religioso." Solo el 5% de los encuestados lo calificó como muy religioso, el 24% como algo religioso y el 70% como poco o nada religioso.
La brecha partidaria es la más pronunciada del sondeo. El 89% de los demócratas y los independientes afines a ese partido dijo que Trump no es demasiado o no es en absoluto religioso, frente al 49% de los republicanos y los independientes que se inclinan hacia el Partido Republicano.
Aun dentro de la coalición más cercana al presidente, solo el 8% de los republicanos y el 5% de los evangélicos blancos lo consideraron muy religioso.
Entre los grupos religiosos, los contrastes son igualmente marcados. El 87% de los ateos, el 86% de los agnósticos y el 86% de los protestantes negros respondieron que Trump no es demasiado o no es en absoluto religioso. En el extremo opuesto, los evangélicos blancos resultaron el grupo más inclinado a verlo como al menos algo religioso, aunque aun entre ellos el 51% consideró que no es demasiado o no es en absoluto religioso.
Quiénes cambiaron más de opinión desde 2024
Las personas de ambos partidos se volvieron más propensas a decir que Trump no es demasiado o no es en absoluto religioso, en comparación con la última medición del otoño de 2024. Sin embargo, el desplazamiento no fue uniforme.
El cambio más pronunciado se registró entre los católicos hispanos. El 80% de ese grupo afirmó en abril de 2026 que Trump no es demasiado o no es en absoluto religioso, frente al 60% que sostenía esa postura en la medición previa. Veinte puntos en menos de dos años constituyen el mayor salto individual de toda la serie.
La evolución histórica de la pregunta también es reveladora. En febrero de 2020, el 63% de los adultos consideraba que Trump era poco o nada religioso; en marzo de 2021 esa cifra trepó al 67%; bajó al 62% en octubre de 2024, y volvió a escalar hasta el 70% actual. El registro de este mes es el más alto de toda la serie.
Cuánto creen los estadounidenses que Trump defiende sus creencias religiosas

El sondeo incluyó una segunda dimensión: si Trump defiende las creencias de personas con convicciones religiosas similares a las suyas. Solo el 22% de los encuestados respondió que lo hace mucho o bastante, y el 14% dijo que lo hace en alguna medida. El 47% señaló que defiende poco o nada esas creencias, y el 17% no supo responder.
La fractura política se reproduce también aquí. El 66% de los republicanos afirmó que Trump defiende mucho o bastante las creencias de personas como ellos, o en alguna medida; entre los demócratas, el 73% respondió que lo hace poco o nada.
Los evangélicos blancos fueron el grupo religioso más propenso a decir que Trump defiende sus creencias: el 67% respondió que lo hace al menos en alguna medida, y el 49% que lo hace mucho o bastante. En el polo opuesto, el 76% de los ateos, el 70% de los agnósticos y el 60% de los protestantes negros dijeron que el presidente defiende poco o nada las creencias de personas como ellos.
Entre los católicos, el panorama es más dividido. Alrededor de una cuarta parte de los católicos afirmó que Trump defiende sus creencias mucho o bastante, mientras que el 43% dijo que lo hace poco o nada.
Pero la diferencia interna dentro del catolicismo es significativa: los católicos blancos son mucho más proclives que los católicos hispanos a decir que Trump defiende al menos en alguna medida las creencias de personas como ellos. Entre los hispanos, además, la postura negativa creció: el 55% dijo que Trump defiende poco o nada sus creencias religiosas, frente al 40% que sostenía esa posición en la medición de febrero de 2024.
Trump, la religión y un vínculo histórico contradictorio
La encuesta del Pew se publicó en un momento de alta tensión entre el presidente y las instituciones religiosas.
La imagen en redes sociales —que parecía generada con inteligencia artificial y mostraba a Trump con una túnica blanca sanando a un hombre enfermo— se publicó después de que el presidente atacó al papa León XIV por criticar las acciones militares de Estados Unidos contra Irán.
Trump borró la publicación y explicó ante periodistas en la Casa Blanca que creyó que la imagen lo mostraba como un médico: "Pensé que era yo como médico y que tenía que ver con la Cruz Roja", dijo.
No fue un episodio aislado. En mayo de 2025, Trump publicó una imagen en la que aparecía caracterizado como el papa católico, poco después de la muerte del papa Francisco, lo que generó el rechazo de la Conferencia Católica del Estado de Nueva York.
El Papa enfrenta a Trump: "El mundo está siendo devastado por un puñado de tiranos"
La paradoja que pone en evidencia el sondeo del Pew tiene raíces electorales profundas. Los evangélicos blancos votaron por Trump en un 81% en 2016 y en 2020, y repitieron ese nivel de apoyo en 2024.
Ese respaldo sostenido coexistió desde el principio con una percepción ampliamente extendida de que el presidente no es una persona genuinamente religiosa. En 2016, aproximadamente el 80% de los evangélicos blancos apoyó a Trump a pesar de su escasa familiaridad con la Biblia, sus divorcios y su retórica.
En los espacios evangélicos conservadores se popularizó el lenguaje de "el ungido de Dios" para referirse a Trump, una construcción que permite sostener el respaldo político incluso cuando el candidato no encarna la virtud cristiana tradicional.
(ds)