4th de March de 2021
INTERNACIONAL Pandemia de coronavirus
15-05-2020 03:00

Aislados del mundo, estos son los rincones a los que el coronavirus aún no llegó

Mientras los contagios se expanden sin control, solo un continente todavía no fue afectado. Nadie sabe si los regímenes de Corea del Norte y Turkmenistán dicen la verdad.

Cuatro meses después de que surgiera un misterioso brote de una “neumonía desconocida” en la cuidad china de Wuhan, Covid-19 ya mató a más de 300.000 personas y la cifra de contagios amenaza con alcanzar pronto a los 2 millones de seres humanos. Por esto, solo 30 de los 215 países, áreas o territorios existentes no confirmaron, hasta ahora, infecciones de coronavirus. Al menos de forma oficial.

Algunos de esos países o territorios son pequeños y muchos inaccesibles, por su geografía o por su situación política. Se trata de algunos archipiélagos de Oceanía, entre ellos Vanuatu o las Islas Cook; el territorio de Svalbard en el Polo Norte y Jan Mayen en Europa, ambos propiedad de Noruega; la Isla Bouvet de Noruega y las Islas Georgias del Sur y Sandwich; la lista se completa con territorios de ultramar en África como el Territorio Británico del Océano Índico, las Tierras Australes y Antárticas Francesas, y el Territorio Británico de Ultramar de Santa Elena, Ascensión y Tristán de Acuña.

En el continente asiático, donde en diciembre de 2019 surgió la pandemia, las dos dictaduras más herméticas del mundo siguen negando tener contagios: se trata de Turkmenistán y Corea del Norte. Entre tanto, desde principios de mayo el coronavirus ya afectó a todos los países africanos, después de que el minúsculo y empobrecido reino de Lesotho, rodeado íntegramente por Sudáfrica, confirmara su primer caso positivo.

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"Acostumbrados a un gran aislamiento"

Tristán de Acuña, un archipiélago perteneciente al territorio de británico de ultramar de Santa Elena, Ascensión y Tristán de Acuña, es el sitio más remoto del mundo al que el coronavirus no llegó. "Estamos acostumbrados a un gran aislamiento", dijo Stephen Townsend, administrador de Tristán de Acuña. "Sin embargo, seguimos las noticias en la televisión, y estamos muy preocupados por el riesgo de que la enfermedad llegue. Seguimos estando libres de coronavirus, y nos interesa que siga así. La isla no tiene aeropuerto y los visitantes sólo pueden llegar en barco", explica.

Townsend explica que el coronavirus podría causar estragos en la isla porque solo tienen instalaciones médicas básicas, pero debido a las restricciones los únicos barcos que pueden llegar son los buques que trasladan insumos médicos. Entre tanto, los habitantes del lugar ya cumplieron con el aislamiento social y pudieron ya salir a realizar una vida normal, siempre con tapaboca. Por ahora, "la vida cotidiana en Tristán continúa con normalidad" y sin restricciones de movimiento.

Los analistas dudan que Corea del Norte tenga cero casos y los servicios de inteligencia internacionales tienen fuertes sospechas de que allí hay miles de muertos silenciados por el régimen comunista, liderado por Kim Jong-un. "Corea del Norte se ha aferrado a la postura de que no hay infecciones en su territorio, pero dado que hubo numerosos intercambios humanos con China antes del cierre de su frontera en enero, no podemos excluir la posibilidad de un brote de coronavirus en el Norte", dijo un representante de la inteligencia surcoreana.

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Tristan da Cunha, el rincón más remoto del planeta

El Comité Central no Permanente de Orientación en Salud Pública dijo que examina "desviaciones en la labor antiepidémica de emergencia del Estado" mediante "teleconferencias periódicas" y, en consecuencia, adopta "a tiempo las medidas necesarias". Además, "la sede de emergencia antiepidémica intensifica el control y la orientación sobre la cuarentena, el cierre, la inspección y la esterilización para comprobar a fondo los avances de la Covid-19", al tiempo que "exige la prevención de cualquier factor que pueda lugar a otras enfermedades infecciosas".

Mientras el feudo de los Kim sigue sin reportar contagios a la Organización Mundial de la Salud (OMS), el ejército de Estados Unidos aseguró estar "prácticamente seguro" de que Corea del Norte ocultó al mundo la epidemia de coronavirus en el país y constató que los militares norcoreanos reanudaron las maniobras después de un mes de cuarentena. Por su parte, Radio Free Asia informó, citando fuentes del interior del país, de que el régimen llevaría comunicando a sus ciudadanos la existencia de contagios por coronavirus desde el pasado mes de marzo.

En otra dictadura asiática, la de la antigua república soviética Turkmenistán, el gobierno no solo celebra tener cero infectados por Covid-19, sino que hasta decretó la prohibión de la mención de la enfermedad, y aquellos vecinos que salgan a la calle con barbijos o mencionen al coronavirus, son directamente arrestados. Los medios de comunicación tampoco hablan de ello.

De esta forma, la palabra "coronavirus" no solo dejó de aparecer en la prensa escrita sino que también desapareció de los folletos estatales sobre prevención de enfermedades. Así, en vez de folletos que instruyen a los ciudadanos sobre las formas de prevenir la propagación del virus, las nuevas publicaciones reemplazan la palabra "coronavirus" por palabras como "enfermedad" y "enfermedades respiratorias agudas".

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Corea del Norte asegura tener cero casos de Covid-19

La organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) lamentó esa decisión y aseguró que prohibir la palabra "coronavirus" supone un movimiento "radical" para "suprimir toda la información posible sobre la pandemia". En este sentido, acusó al régimen de "poner en peligro a sus ciudadanos". "La negación de esta información no solo daña a los ciudadanos sino que refleja el autoritarismo impuesto por el presidente", denunció la organización.

Turkmenistán, de 5,5 millones de habitantes, tiene frontera con Irán, país duramente golpeado por la pandemia, con casi 3.900 muertos, pero mantiene abiertas sus escuelas, universidades y eventos deportivos. Según la propaganda oficial, el presidente Gourbangouly Berdymoukhamedov sigue siendo el primer defensor de la salud de sus ciudadanos y en un poema publicado en un diario estatal, la poetisa Gozel Shagulyyeva le describe como "una fortaleza inexpugnable" y "un protector que cuida nuestra salud".

Antártida: acostumbrada al aislamiento

Desde que se declaró la pandemia el 11 de marzo, el habitual aislamiento de este gélido y remoto lugar se hizo aún más extremo: se cancelaron todos los viajes de turismo, se trasladó al personal no indispensable, se prohibió el contacto entre las bases internacionales y se establecieron estrictos controles sanitarios. "Estamos aislados dentro de este aislamiento natural que ya tenemos", dijo Alejandro Valenzuela, capitán de fragata y gobernador marítimo en la Antártida chilena.

La vida en la Antártida exige mucha coordinación y cooperación entre los participantes de las cerca de 40 bases permanentes y misiones científicas emplazadas en las islas aledañas, la península antártica y el continente. Diez miembros de la Marina chilena se encuentran actualmente en la base Escudero de la bahía Fildes de Islas Shetlands del Sur, considerada la puerta de entrada a la Antártida, todos ellos libres de Covid-19.

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Antártida es el único continente libre de coronavirus

Antes de la pandemia, la interacción era permanente entre las distintas bases internacionales. El personal destacado en estas tierras de hielo ejecutaba labores conjuntas de carga y descarga de provisiones y compartía en espacios de distensión participando en campeonatos deportivos e invitaciones mutuas a celebraciones y aniversarios. Por fortuna, el inicio de la crisis sanitaria coincidió con el fin de la temporada de turismo, que cada año significa la llegada de unos 50.000 visitantes. El último buque de turismo que llegó a la bahía Fildes fue el 3 de marzo.

A partir de abril, las condiciones climáticas impiden drásticamente todo viaje de visitantes hacia o desde el continente antártico, dejando aislado al personal de las bases permanentes y la declaración de pandemia hizo que los controles a partir de esa fecha fueran aún más estrictos. "La carga se sanitiza antes de poder ingresarla y el contacto con el buque que arriba es mínimo. La gente se mantiene embarcada y no tomamos contacto directo", explica el capitán Valenzuela.

En la base uruguaya Artigas quedaron sólo nueve efectivos tras la reciente evacuación de 10 personas bajo un fuerte protocolo sanitario. "El próximo recambio sería en la primera quincena de diciembre, así que las personas que quedaron pasarán allá todo el invierno", dijo el contraalmirante Manuel Burgos, presidente del Instituto Antártico Uruguayo. Los uruguayos que quedaron allá, al igual que los efectivos chilenos, tampoco tienen contacto con el resto de las bases.