INTERNACIONAL
LA GUERRA EN MEDIO ORIENTE

China se posicionó como aliado de Irán frente a la presión de Estados Unidos y los conflictos regionales en el Golfo

El canciller Wang Yi llamó a su par iraní Abas Araqchí para reafirmar el respaldo de Pekín a la soberanía, seguridad e integridad territorial de Teherán. Al mismo tiempo, busca proteger sus intereses energéticos.

El presidente chino Xi Jinping
El presidente chino Xi Jinping | AFP

El gobierno de China manifestó de manera oficial su respaldo a la República Islámica de Irán en la defensa de su soberanía nacional, en un escenario marcado por la fuerte presión militar de Donald Trump. A raíz de una serie de encuentros diplomáticos de alto nivel en Pekín, las autoridades chinas buscaron equilibrar el apoyo estratégico a su socio energético con un pedido expreso de contención para evitar un conflicto regional que afecte el suministro de crudo.

Se vive una transición política crítica en Irán tras confirmarse la muerte del líder supremo, Alí Jamenei. Este vacío de poder generó movimientos inmediatos en la geopolítica global, con Estados Unidos reforzando su presencia naval en el Estrecho de Ormuz. Ante este escenario, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China emitió un comunicado donde subrayó que Pekín continuará desarrollando su asociación estratégica integral con Teherán.

Además, el portavoz de la cancillería china señaló "China apoya firmemente a Irán en la salvaguardia de su soberanía estatal, su seguridad y su dignidad nacional", según los reportes oficiales recogidos por medios estatales asiáticos. El testimonio representa un mensaje directo a la Casa Blanca, que bajo el mandato de Trump endureció las sanciones económicas y aumentó la retórica de confrontación contra el programa de misiles y la influencia iraní en Oriente Medio.

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Por su parte, el nuevo liderazgo iraní respondió al gesto chino con declaraciones de distensión hacia sus vecinos.

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El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní declaró a medios internacionales que la República Islámica "no tiene ninguna hostilidad hacia los países vecinos" y que su prioridad actual es la estabilidad interna.

El rol de mediador de Pekín y la presión de Trump

La administración de Donald Trump mantuvo una postura de máxima presión sobre Irán, condicionando cualquier posible diálogo a la renuncia total de sus capacidades de defensa y a la limitación de su programa nuclear. Aquella presión contribuyó a que Teherán refuerce su alineamiento con el bloque liderado por China y Rusia.

A partir de reportes del South China Morning Post, el apoyo chino no se limita a declaraciones diplomáticas: incluye cooperación en infraestructura crítica, defensa y monitoreo satelital, dentro del marco del acuerdo estratégico de 25 años firmado entre Pekín y Teherán en 2021.

De hecho, el despliegue de portaaviones estadounidenses en el Golfo Pérsico fue calificado por China como una provocación que amenaza la estabilidad del comercio internacional y las rutas energéticas clave. Las autoridades chinas insistieron en que el uso unilateral de la fuerza y las sanciones no resolverán el conflicto, e instaron "a todas las partes involucradas a abstenerse de acciones que puedan exacerbar las tensiones y a volver al camino del diálogo político”.

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Para Pekín, la estabilidad de Irán es estratégica: el país depende críticamente del petróleo que transita por el Golfo Pérsico y del proyecto de la Nueva Ruta de la Seda, que utiliza el territorio persa como un nodo logístico vital para conectar Asia con Europa, consolidando así su influencia económica global.

La respuesta de Teherán

El gobierno interino de Irán tomó nota de las preocupaciones de su principal socio comercial. Acto seguido a las consultas con funcionarios chinos, el gabinete de seguridad iraní emitió un comunicado en el que remarcó su intención de preservar la seguridad en el Golfo: "Irán busca una región estable y segura, donde la cooperación prevalezca sobre el conflicto. Nuestra postura defensiva no debe interpretarse como una amenaza para los estados árabes".

Sin más, este giro diplomático busca desactivar la formación de una coalición regional liderada por Estados Unidos que podría incluir a Israel y Arabia Saudita. A causa de la muerte de Jamenei, se obligó al ala más pragmática de la política iraní a buscar garantías externas, encontrando en China el paraguas necesario para evitar una intervención militar directa.

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Sin embargo, Irán cerró finalmente el estratégico Estrecho de Ormuz, aunque Pekín continúa usando su influencia para limitar la escalada y preservar el flujo mínimo de comercio energético mundial.

MV / EM