Virginia Rivero, esposa de Germán Giuliani, el argentino detenido en Venezuela, habló en las últimas horas en radio Delta 90.3 y pidió desesperadamente una fe de vida de su marido. El abogado se encontraba en un comando pequeño, pero tras ser trasladado el 21 de diciembre, dejaron de recibir novedades y desde ese momento esperan cualquier tipo de información.
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Al igual que muchos otros presos políticos, la caratula de su acusación es “terrorismo, narcotráfico, mercenario”. Según contó Virginia, él estaba en Venezuela por trabajo, fue secuestrado el 21 de mayo cuando lo detuvieron y, al escuchar su acento argentino, se lo llevaron. “Se fue el 5 de abril y el 21 de mayo lo detuvieron. Le preguntaron el nombre y, al escuchar el acento argentino, lo secuestraron. Me enteré por un medio de comunicación, estaba en el trabajo, fue el viernes 23 de mayo y me llamó Cancillería para informarme la noticia”, expresó en declaraciones radiales.

Señaló que, en principio, no habían hecho público el caso porque ya sabían donde estaba, pero en los últimos días la falta de noticias alarmó a la familia y por eso está dando notas para popularizar y viralizar el tema en busca de ayuda. “Me contó dónde estaba, en un comando chiquito en Caracas con otros presos políticos. Me dijo que no me preocupara, que estaba bien. Tuve alguna que otra llamada, pero la información que tenía era a través de otros familiares de presos políticos venezolanos”, concluyó.
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Además de mantener contacto continuo con Cancillería y con Patricia Bullrich, ex ministra de seguridad, a través de la organización Madres del Dolor, Virginia contó que pudo hablar con representantes venezolanos que le confirmaron que Germán es un preso político. Agregó, “no hay pruebas en la causa que se lo acusa […] Germán no pudo tener abogado, ni un juicio, ni nada"
“Sé que están trabajando, sobre todo a partir de la caída de Maduro. No me cuentan nada, hay mucho en manos de Estados Unidos. Sé que trabajan y tienen todo listo para poder traer a los argentinos”, remarcó.

Actualmente se sabe que el argentino se encuentra, desde el 21 de diciembre, en Yare 2, pero no se tiene otra información. “Estamos desesperados y pidiendo una fe de vida. Por eso hago las notas y estoy haciendo más mediático este caso. En un principio no lo hicimos”, explicó Rivero.
Según informó AFP, era la primera vez que su esposo viajaba a Venezuela y que lo hizo por trabajo, a la vez que explicó que desconocía las alertas emitidas por el Gobierno. “Nadie pudo frenar la situación”, relató. "Lo que yo noté de Germán cuando viajó es que no estaba muy contento, lo veía raro. Él para no preocuparnos, no nos contaba mucho, pero nos decía que el país era un desastre. Le pedían que deje el celular para tomar un café y tardaban en devolverle las cosas."
Por último, expresó, "Estamos trabajando con otros países para lograr la liberación hasta del último preso político."

RG / EM