En medio de las protestas por la crisis económica en Teherán, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó al Gobierno de la República Islámica de Irán con intervenir si aumenta la violencia en la represión de las manifestaciones. “Les vamos a dar un golpe muy duro”, afirmó el mandatario estadounidense este jueves.
Desde hace doce días Irán se encuentra atravesado por enormes movilizaciones tras la caída del riad, la moneda iraní, en el marco de las sanciones impuestas por EE.UU. e Israel por el programa nuclear, asegura el oficialismo. Este miércoles, el Gobierno iraní intentó mostrar fortaleza con una gran movilización a su favor pero igualmente las protestas opositoras continuaron al día siguiente. Al mismo tiempo, por la represión y los enfrentamientos fallecieron decenas de manifestantes y agentes de seguridad.
En sus últimas declaraciones, en una entrevista con Hugh Hewit, Trump se dirigió directamente a las autoridades iraníes y al mundo. “Les he hecho saber que si empiezan a matar gente, como suelen hacer durante los disturbios, porque tienen muchos disturbios, si lo hacen, les vamos a dar un golpe muy duro", advirtió sin reparos, un día después de defender al oficial de migraciones de su país que ejecutó a una ciudadana en Minneapolis.
"No estoy seguro de poder responsabilizar necesariamente a alguien por ello. Ellos saben, y se les ha dicho muy tajantemente (...) que, si hacen eso, van a tener que pagar un infierno", agregó el mandatario estadounidense.
Hasta el momento no es clara la cifra de policías y manifestantes fallecidos. La organización Iran Human Rights (IHR), contabilizó hasta el jueves 45 muertos, mientras que la agencia AFP relevó 21.
Irán denuncia "políticas de máxima presión" desde Washington
Esta no es la primera vez que desde Washington se realizan amenazas, el miércoles, el Ministerio de Relaciones Exteriores iraní ya rechazó ese tipo de mensajes a los que calificó de “intervencionistas y engañosos”.
Para el Ministerio iraní, las declaraciones de Trump y sus funcionarios son una "clara muestra del odio constante del Gobierno de Estados Unidos hacia la gran nación iraní", que no buscan la "compasión" hacia los iraníes, sino que se engloban en sus "políticas de máxima presión, amenaza e injerencia" en los asuntos internos del país.
El objetivo es "incitar a la violencia y al terrorismo", así como "crear disturbios e inseguridad", apuntó la cartera de Exteriores de Irán que, por otra parte, ha subrayado, que "reconoce las protestas pacíficas y no escatima esfuerzos para atender las demandas legítimas del pueblo".
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