La primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil dejó un mapa electoral atravesado por fuertes diferencias regionales. Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos y Lula da Silva alcanzó el 45,16%, en una disputa que se definirá en el balotaje del 25 de octubre. El candidato de derecha consiguió ventajas importantes en varios estados del Sur y el centro-oeste, mientras que el presidente concentró sus mejores resultados en el Nordeste.
¿Qué explica que los brasileños hayan votado de manera diferente según la región? En diálogo con PERFIL, el analista político y consultor de campañas electorales brasileño Marco Bastos señaló que el comportamiento electoral está relacionado con las condiciones económicas, la estructura social y las identidades culturales de cada territorio. También destacó el peso del agronegocio, la inseguridad, la expansión de las iglesias evangélicas y los cambios en el mercado laboral.
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Según Bastos, esta división tiene antecedentes históricos: “Desde 2006 la derecha se impone mayoritariamente en el Sur y el centro-oeste de Brasil, y desde 2010 también ganó terreno en estados del Norte. El Sudeste, en cambio, presenta un comportamiento más variable y funciona como una región clave para la disputa electoral, con estados cuyo voto puede cambiar de una elección a otra”.

El Nordeste, el principal bastión de Lula
Lula consiguió sus mayores porcentajes en el Nordeste, con resultados destacados en Piauí (71%), Bahía (66,2%), Maranhão (64%) y Pernambuco (63,5%). “Uno de los factores que ayuda a entender ese respaldo es Bolsa Família, un programa de transferencias monetarias destinado a familias vulnerables que alcanza al 50% más pobre de la población brasileña. La asistencia estatal contribuye a entender el apoyo al Partido de los Trabajadores (PT) en las regiones con mayores niveles de pobreza, especialmente en el Nordeste y el Norte del país”, explicó Bastos.
El analista también vinculó el apoyo al presidente con su propia historia de vida. “Hay una identificación cultural con la historia del inmigrante del Nordeste pobre que cumplió el sueño brasileño”, expresó. “Nacido en esa región, Lula migró a San Pablo, donde construyó su carrera sindical, fundó el PT y llegó a la presidencia. Su trayectoria representa una historia de movilidad social con la que muchos votantes nordestinos pueden identificarse”, agregó.

De todos modos, el mapa no muestra un apoyo homogéneo al oficialismo en todo el Nordeste. “Flávio mejoró sus resultados en localidades del interior donde creció el agronegocio, incluso en ciudades de menos de 20.000 habitantes donde la derecha no había conseguido victorias en las últimas dos décadas. Aunque Lula se impuso en varias de ellas, la oposición amplió su respaldo en territorios vinculados a la actividad agropecuaria”, explicó Bastos.
“El PT perdió apoyo en zonas periféricas de algunas capitales estatales, donde la inseguridad y el avance de las organizaciones criminales ganaron peso en las preocupaciones de los votantes”, agregó. Según explicó, el Norte y el Nordeste se consolidaron como corredores del narcotráfico, con puertos del Atlántico y ríos amazónicos utilizados para el traslado de cocaína hacia mercados internacionales. “La percepción de que los gobiernos de izquierda del PT no pudieron solucionar esos temas contribuyó para que haya un crecimiento de candidatos a nivel local de derecha”, sostuvo el analista.
El agronegocio y las iglesias evangélicas, claves del voto a la derecha en el Sur y el centro-oeste
El respaldo a Flávio Bolsonaro fue especialmente alto en estados como Rondônia (67,5%), Santa Catarina (66,7%), Mato Grosso (65,2%) y Paraná (59,9%). El candidato también se impuso en Río Grande do Sul y Goiás.
Bastos relacionó esos resultados con la estructura económica de esos territorios y el peso del campo en la vida cotidiana. “En los municipios donde el agro concentra buena parte de la actividad económica, la derecha tiende a obtener mejores resultados electorales”, sostuvo.

Según explicó, la influencia del agronegocio excede a quienes trabajan directamente en el sector: también alcanza al comercio y los servicios, que dependen de esa actividad para sostener las economías locales. Esa dinámica se extiende a zonas del interior de San Pablo y Minas Gerais.
A esa dinámica, el analista sumó el peso de las creencias religiosas. "Las iglesias evangélicas suelen mostrar una mayor inclinación electoral hacia la derecha que la población católica. “Su expansión fue particularmente significativa en algunas zonas de la Amazonía”, señaló.
San Pablo y Minas Gerais, dos estados fundamentales para entender el balotaje en Brasil
En el Sudeste, uno de los resultados más significativos se produjo en San Pablo. Flávio Bolsonaro obtuvo el 51,9% de los votos válidos y superó a Lula por más de tres millones de sufragios, según los resultados del Tribunal Supremo Electoral (TSE).
“La derecha mantiene una fuerte presencia en el interior paulista, donde el agronegocio tiene un peso importante, mientras que el PT suele conseguir mejores resultados en la capital y su área metropolitana. Sin embargo, en esta elección Lula perdió votos en ambas zonas respecto de 2022 y no logró reducir la diferencia con el interior como lo había hecho hace cuatro años”, señaló el analista.
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Para explicar ese retroceso, Bastos mencionó factores económicos como el costo de vida, el endeudamiento de las familias, las altas tasas de interés y el precio de los alimentos. “Aunque la inflación fue menor durante los últimos cuatro años que en el período anterior, el aumento acumulado de los productos básicos desde la pandemia sigue afectando el poder adquisitivo”, explicó. “El encarecimiento del crédito y de los alquileres se convirtió en un tema de preocupación para los votantes y en uno de los ejes de las críticas de la oposición al Gobierno”, agregó.
Además de San Pablo, Bastos destacó a Minas Gerais como un estado clave para seguir la disputa electoral. Desde la recuperación democrática de Brasil en la década de 1980, ningún candidato presidencial electo llegó al poder sin imponerse allí, una particularidad histórica que el analista vinculó con la diversidad económica y social de su población.

“Minas Gerais reúne regiones rurales con fuerte presencia del agronegocio, zonas más pobres donde tienen peso los programas sociales, áreas industriales afectadas por la pérdida de empleos manufactureros y una gran región metropolitana en torno a Belo Horizonte. Esa combinación hace que el voto presente diferencias dentro del propio estado: mientras algunas zonas se acercan electoralmente al Sur y al centro-oeste, otras muestran características más similares a las del Nordeste”, explicó.
De cara al balotaje del 25 de octubre, Bastos consideró que no habrá un único territorio capaz de definir la elección. “Todo va a contar”, sostuvo, al explicar que una disputa ajustada depende de la suma de diferencias en grandes estados, centros urbanos y localidades del interior. Por eso, además de observar si Flávio Bolsonaro logra mantener la ventaja obtenida en San Pablo, el analista planteó seguir la evolución del voto en Minas Gerais y la capacidad de Lula para recuperar apoyo en las grandes áreas metropolitanas.
LB/AF