El Sistema de Servicio Selectivo (SSS) de los Estados Unidos ha iniciado una transición histórica en su metodología de inscripción. A partir de diciembre, el país implementará un sistema de registro automático para ciudadanos e inmigrantes varones de entre 18 y 25 años. El gobierno de Donald Trump mantiene abierta la posibilidad de ampliar opciones militares, mientras crece la preocupación social ante escenarios de conflicto que podrían requerir movilización de tropas.
La SSS define este cambio como una "reestructuración de la plantilla" para ganar eficiencia. Actualmente, no existe un reclutamiento activo en EE. UU. —el último cesó en los años 70 tras la Guerra de Vietnam—, pero la ley federal exige que los hombres elegibles estén registrados en caso de que el Congreso y el Presidente autoricen una movilización por emergencia nacional. El incumplimiento de este registro conlleva multas de hasta 250.000 dólares, cinco años de prisión y la exclusión de beneficios federales, como préstamos estudiantiles o empleos gubernamentales.


La modificación en estudio apunta a trasladar la responsabilidad del registro desde los individuos hacia el Estado, mediante la integración de bases de datos federales. El organismo defiende el cambio e indica que de aprobarse, se automatizaría el proceso y garantizararía que los hombres "elegibles" queden registrados sin necesidad de trámites personales.
La última vez que Estados Unidos aplicó el reclutamiento obligatorio fue en la década de 1970, durante la Guerra de Vietnam, lo que consolidó una fuerte resistencia al servicio militar compulsivo.
Hoy, el conflicto con Irán y la posibilidad de una escalada militar generaron inquietud en sectores de la población. La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, evitó descartar un eventual despliegue de tropas terrestres y sostuvo que el gobierno mantiene “todas las opciones abiertas”.
Por su parte, Trump ha minimizado públicamente la posibilidad de enviar tropas, aunque fuentes citadas por medios estadounidenses señalan que en privado habría evaluado escenarios más amplios. En ese marco, periodistas como Maria Bartiromo advirtieron sobre la creciente preocupación social, especialmente entre familias que temen un eventual reclutamiento.
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