INTERNACIONAL
Paz a la vista

Estados Unidos e Irán negocian una tregua de 60 días para frenar la guerra en el Golfo

Delegados de ambos países consensuaron un borrador para despejar el Estrecho de Ormuz, levantar sanciones petroleras y frenar el programa nuclear. El texto espera la firma definitiva de Trump, quien busca oxígeno político de cara a las elecciones de noviembre.

Iran And US Remain In Stalemate Over Strait Of Hormuz
Iran And US Remain In Stalemate Over Strait Of Hormuz | Fotógrafo: Majid Saeedi/Getty Images

Mientras los misiles cruzan el cielo del Golfo Pérsico, los diplomáticos intentan apagar el fuego en los despachos. Negociadores de Estados Unidos e Irán cerraron este jueves un principio de acuerdo para clavar los frenos, dictar una tregua de 60 días y sentarse a discutir el futuro nuclear de Teherán. Sin embargo, este borrador de paz pende de un hilo: todavía necesita la firma definitiva del presidente Donald Trump y la aprobación de la cúpula del Gobierno iraní.

La hoja de ruta de este pacto preliminar, filtrada inicialmente por el sitio estadounidense Axios, plantea un escenario de concesiones mutuas. El eje central exige reabrir por completo el estrecho de Ormuz y obliga a Irán a sacar todas las minas de esa ruta comercial en un máximo de 30 días, además de comprometerse por escrito a no fabricar armas nucleares. A cambio, Washington pondría sobre la mesa el descongelamiento de fondos iraníes y el levantamiento progresivo de sus sanciones.

Iran And US Remain In Stalemate Over Strait Of Hormuz

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Pese a la expectativa que generó el texto, la cautela domina la escena oficial. Los medios estatales en Teherán salieron rápidamente a negar que el documento esté cerrado, mientras que la Casa Blanca juega al misterio y evita dar confirmaciones tajantes. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, abordó el tema en su habitual rueda de prensa y le tiró toda la presión a su jefe: "Quizá tenemos los principios de un acuerdo... Todo depende de lo que el presidente Trump quiera hacer", dijo el funcionario. "Es una decisión que debe tomar el presidente Trump", agregó.

Esta luz de esperanza diplomática choca de frente con la cruda realidad del terreno militar, donde el cese al fuego previo ya parecía un recuerdo. Las fuerzas norteamericanas bombardearon un centro de lanzamiento en Bandar Abbas luego de derribar cinco drones iraníes en la zona del Estrecho de Ormuz, artefactos que el Comando Central calificó como una amenaza inminente. La respuesta no tardó en llegar: la Guardia Revolucionaria Islámica disparó un misil balístico contra una base de Estados Unidos en Kuwait, ataque que las defensas locales lograron interceptar pero que desató la furia de su Ministerio de Asuntos Exteriores, que lo tildó de "agresión flagrante".

Estrecho de Ormuz

Más allá del ruido de los bombardeos cruzados, el memorándum de entendimiento filtrado esconde otras claves. El texto estipula que Estados Unidos levantaría su bloqueo naval comercial y otorgaría permisos especiales para que Irán pueda volver a vender petróleo al mundo. Además, el pacto exige ponerle fin a la guerra entre Israel y Hezbollah en el Líbano, un punto súper espinoso que ya generó roces fuertes entre Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Aunque el líder norteamericano repita que no tiene apuro por solucionar el conflicto, los pasillos de Washington cuentan otra historia: el presidente es el principal interesado por cerrar esta crisis. Si el acuerdo avanza, la situación de la región volvería prácticamente al mismo punto donde estaba antes del 28 de febrero, cuando Estados Unidos lanzó la primera ofensiva.

El petróleo volvió a subir por la tensión entre Estados Unidos e Irán a la espera de novedades

Las urnas y el bolsillo: el verdadero frente de batalla

El apuro de la Casa Blanca tiene números concretos que duelen en la billetera de los votantes. La guerra en el Golfo descontroló los surtidores de nafta y empujó la inflación estadounidense hasta un alarmante 3,8% el mes pasado. Este combo económico, sumado a que el conflicto es profundamente impopular, hundió la imagen presidencial a su peor momento histórico, tocando un piso de entre el 34% y el 37% de aprobación en las encuestas.

Este desplome encendió todas las alarmas de cara a las elecciones legislativas de noviembre. El Partido Republicano pone en juego el control del Congreso y, con él, la gobernabilidad de toda la segunda mitad del mandato de Trump. Perder las mayorías a manos de los demócratas no solo trabaría las leyes, sino que le abriría la puerta a una reactivación de juicios políticos contra el presidente y sus funcionarios.

Para intentar retener el poder, el mandatario necesita volver urgente a las bases. Aunque minimizó los comicios en su última reunión de gabinete, la realidad es que el electorado que lo llevó a la presidencia se siente desencantado. Trump ganó prometiendo su famoso "America First", jurando que iba a dejar de involucrarse en guerras lejanas para fortalecer la economía local. Ahora, la única forma de acomodar ese relato es firmar la paz en Medio Oriente y enfocarse otra vez en los problemas internos.

TC