El gobierno de Irán anunció oficialmente la postergación del funeral de Estado del Ayatolá Alí Jamenei, que debía comenzar este miércoles por la noche en la Gran Mezquita de Teherán. A través de la televisión estatal, se comunicño la decisión apenas horas antes del inicio previsto para la ceremonia de tres días, en un escenario de extrema vulnerabilidad tras la muerte del líder de 86 años en un ataque conjunto de Israel y los Estados Unidos el pasado sábado.
Sin dudas, la versión oficial difundida por los medios locales y recogida por la agencia AFP indicó que la medida se tomó ante la expectativa de una "asistencia sin precedentes" y la necesidad de adecuar la infraestructura.
A pesar de ello, la suspensión coincide con el quinto día consecutivo de bombardeos sobre la capital iraní, donde los misiles impactaron nuevamente en infraestructuras gubernamentales y militares durante la madrugada de este miércoles.


El director del Consejo de Coordinación del Desarrollo Islámico de Teherán y responsable de la organización, Mohsen Mahmoudi, declaró a la televisión estatal que el retraso responde a la necesidad de garantizar la seguridad de los millones de personas que planean viajar desde distintas provincias. A pesar de estas declaraciones, la realidad en las calles de Teherán muestra un escenario de crisis con largas filas en estaciones de servicio y supermercados desabastecidos.
Sumado a eso, el reporte de The Times of Israel detalló que la ceremonia de despedida fue reprogramada para una fecha que aún no fue especificada. Mientras tanto, el cuerpo del fallecido líder supremo permanece bajo custodia antes de su traslado definitivo a Mashhad, su ciudad natal, donde está prevista su sepultura.

Además, el comunicado oficial de los medios iraníes rezaba: "La ceremonia de despedida del Imam mártir ha sido pospuesta. La nueva fecha se anunciará más adelante". Esta ambigüedad refleja la parálisis administrativa de un régimen que perdió, en la misma operación militar, a figuras clave de su estructura, incluyendo al Ministro de Defensa y al Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, según informes de The Chertoff Group.
Impacto regional y vacío de poder
La muerte de Jamenei generó una onda de choque en todo el mundo chiíta, con protestas y funerales simbólicos en ciudades como Karachi, Beirut y Najaf. Acerca del plano interno, el Consejo de Seguridad Nacional intenta gestionar la sucesión mientras los bombardeos, denominados "Epic Fury" por el Pentágono, continúan degradando la capacidad de respuesta de la Guardia Revolucionaria. La aviación israelí confirmó hoy incluso el derribo de un caza iraní sobre el cielo.
Ahora, en los barrios del norte de la capital, los residentes reportaron fuertes explosiones y columnas de humo negro cerca de complejos oficiales. Al mismo tiempo, otras agencias informaron sobre festejos aislados en algunas zonas, donde conductores hicieron sonar sus bocinas luego de conocerse la noticia del deceso.
El Consejo de Liderazgo interino, integrado por el presidente Masoud Pezeshkian y el jefe de la justicia Gholam-Hossein Mohseni-Ejei, tomó el mando administrativo. Sin embargo, la presión militar externa bloqueó cualquier intento de normalización institucional. La presencia de activos navales de los Estados Unidos en el Golfo y el cierre de facto del Estrecho de Ormuz para el tráfico comercial terminaron por aislar a Teherán del resto de sus aliados regionales.

La situación en los centros de salud es crítica, con el Ministerio de Salud reportando cientos de heridos por los ataques aéreos en zonas urbanas. El operativo logístico para el funeral, que incluía el despliegue de miles de voluntarios de las fuerzas Basij, fue desmantelado para dar prioridad a la defensa de puntos estratégicos y búnkeres de la cúpula .
Al momento, ninguna delegación extranjera de alto nivel confirmó su presencia en Teherán debido a la imposibilidad de garantizar un aterrizaje seguro en el aeropuerto internacional. Las autoridades aeronáuticas mantienen la cancelación de más de 1.400 vuelos comerciales, lo que anula cualquier posibilidad de llegada masiva de fieles desde el exterior.
Irán declaró oficialmente 40 días de luto nacional y siete días de feriado público.
MV