(Desde San Pablo) — Tarcísio Gomes de Freitas, el gobernador del estado de San Pablo, anunció hoy, oficialmente, que este sábado recibirá en la casa de gobierno provincial, el Palacio de los Bandeirantes, al presidente Javier Milei. Anticipó que le hará entrega de la Orden de Ipiranga, la medalla de mayor alcurnia paulista. Milei tendrá, en ese momento, la oportunidad de enterarse de primera mano sobre la situación electoral de aquel a quien quisiera ver como próximo presidente brasileño: el senador Flávio Bolsonaro. No hay ninguna previsión de un eventual viaje a Brasilia para encontrarse con el jefe de Estado Luiz inácio Lula da Silva.
Las relaciones entre ambos mandatarios están distantes desde hace ya un buen tiempo. Y ninguno de ellos se ha esforzado en mejorar el vínculo. Además, en este momento, el enlace entre ambos países se ve más perjudicado por los nexos divergentes que mantiene cada uno con la Casa Blanca.
En el caso de Brasil, el país se ve claramente perjudicado por Washington debido a la entrada en plena vigencia, a partir de hoy, de un arancel de 25% para los productos brasileños que pretendan ingresar al mercado norteamericano. Eso afecta en forma directa al 18% de las exportaciones brasileñas hacia EE.UU. Esto representa, en principio, una reducción de 8.000 millones de dólares de las ventas totales al exterior.
En cuanto a la Argentina, hay un recorte drástico de compras de bienes en Brasil. En parte se debe a las relaciones comerciales de la Casa Rosada con Estados Unidos. Recientemente el país se comprometió a importar en forma directa 10.000 automóviles fabricados en territorio americano. Pero no todo es culpa del gobierno de Donald Trump. Los argentinos consumen, además, más autos producidos en China. La suma de ambos factores no muestra un escenario halagüeño para la industria automotriz del Mercosur en un futuro no muy lejano.
Otro hecho significativo para Brasil es que los argentinos sustituyeron bienes de consumo brasileños por productos chinos. En lo que va del año, la potencia asiática superó en 400 millones de dólares a la suma de las exportaciones brasileñas a nuestro país.
Claro que el gobierno de Lula no se conforma con ese análisis: dice que la Casa Rosada produjo una contracción de los ingresos familiares argentinos al eliminar las subvenciones de los servicios públicos, y ese hecho contribuyó a la fuerte disminución del consumo nacional, lo que desde luego impactó en el país vecino.
Pero la lejanía entre Lula y Milei no se explica solo por lo comercial. Hay claras razones ideológicas y políticas de por medio. Mientras el presidente brasileño apuesta al desarrollo industrial y tecnológico con apoyo gubernamental como modo de insertarse en el mundo global, su colega argentino tiene una visión liberal que promueve la ausencia del Estado en cualquier programa de avance nacional, que pasa a depender exclusivamente del sector privado. No por casualidad la presencia de Milei en San Pablo significará un respaldo argentino al candidato de ultraderecha el senador Flávio, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
ML