Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, negaron este jueves ante la Justicia de Estados Unidos haber participado en torturas contra presos políticos durante su Gobierno en Venezuela. La audiencia se realizó en un tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York, a cargo del juez Alvin Hellerstein.
Según informó la cadena CNN, el exmandatario aseguró haber leído la acusación y la descalificó por completo: “Es una suma de alegaciones ya presentadas anteriormente de falsas acusaciones”, sostuvo. Antes de que terminara de hablar, el juez lo interrumpió y dio por hecho que se declaraba inocente.
Flores, que este jueves cumple 70 años, fue igual de tajante: “Soy completamente inocente, no soy culpable”. Hace pocos días, la Justicia rechazó su pedido para cumplir la detención en su domicilio.
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Ambos llegaron a la sala con grilletes en los tobillos y saludaron al magistrado en español. A simple vista, se los vio en buen estado de salud. Al retirarse, Maduro alzó la mano para despedirse del juez.
A pedido conjunto de la fiscalía y la defensa, el juez Hellerstein aceptó demorar dos semanas el comienzo del juicio para dar más tiempo a la presentación de mociones previas. El proceso, que estaba previsto para el 1 de junio de 2027, comenzará finalmente el 14 de junio. Antes, el 17 de diciembre de este año, habrá una nueva audiencia en la que se tratarán los planteos de la defensa para que se desestime la causa.
Los cargos contra Maduro y Flores
Los nuevos cargos fueron presentados el 8 de octubre y amplían el expediente que ya pesaba sobre la pareja por narcotráfico y tenencia de armas de fuego, imputaciones que también rechazaron. Ahora, los fiscales los acusan de haber conspirado para torturar a opositores políticos, entre ellos más de una decena de ciudadanos estadounidenses que, según Washington, fueron detenidos de manera injustificada en cárceles venezolanas.
El escrito describe presuntos casos de simulacros de ahogamiento, violaciones y golpizas, y sostiene que el propósito era “reprimir y castigar a la oposición política, silenciar la disidencia (...), preservar y proteger el poder y la autoridad de los miembros de la conspiración, e intimidar, hostigar y neutralizar a sus oponentes, incluso mediante secuestros”.
Entre los episodios mencionados figura el de un militar, cuyo nombre no se revela, detenido en 2013 por sospechas de que preparaba un golpe de Estado. De acuerdo con la fiscalía, Maduro habría ordenado su traslado a la inteligencia militar, donde fue golpeado y recibió descargas eléctricas en reiteradas ocasiones. La acusación también señala que se recurrió a la tortura para amedrentar a los opositores tras las protestas antigubernamentales de 2014.
Al anunciar los cargos, el funcionario estadounidense Todd Blanche afirmó que reflejan la voluntad del Gobierno de Donald Trump “de hacer justicia a las víctimas de tortura, narcoterrorismo y crimen organizado”.
Por qué están presos en Estados Unidos
Maduro y Flores están detenidos en EE. UU. desde el 3 de enero, acusados de narcotráfico y tenencia de armas de fuego. Ese día fueron secuestrados en su residencia de Caracas durante un operativo militar estadounidense. En su primera presentación ante la Justicia, el exmandatario se definió como “prisionero de guerra”.
Desde entonces, la ex vicepresidenta Delcy Rodríguez está a cargo del Gobierno venezolano, bajo una fuerte presión de la Casa Blanca.
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Durante los años en que Maduro gobernó, entre 2013 y 2026, distintas organizaciones de derechos humanos lo denunciaron por perseguir a sus opositores para mantenerse en el poder.
La pareja permanece en una cárcel federal de Brooklyn bajo un régimen de máxima restricción, no tienen acceso a diarios ni a internet, aunque pueden comunicarse por teléfono con sus familiares y abogados.
IC/ML