Los acontecimientos que hoy tienen lugar en Venezuela marcan un punto de inflexión histórico. La caída del dictador Nicolás Maduro no es solo el desenlace de un régimen ilegítimo, sino también el renacer de una esperanza largamente postergada por un pueblo que jamás dejó de resistir. Para nuestra región, este hecho reafirma dos principios irrenunciables: la supremacía de la democracia y la decisión indeclinable de combatir al narcoterrorismo.
Durante años, Venezuela fue sometida a un proceso sistemático de destrucción institucional que erosionó su tejido social, cultural y productivo. El autoritarismo, la corrupción y la violencia estatal forzaron a millones de venezolanos a abandonar su patria. En Argentina los recibimos con los brazos abiertos, no solo como migrantes, sino como hermanos. Compartimos su dolor, los acompañamos en el desarraigo y fuimos testigos de su enorme capacidad de trabajo, de su dignidad y de su voluntad de salir adelante aun en las circunstancias más adversas.
En cada encuentro, en cada conversación cotidiana, se repetía el mismo anhelo: volver a una Venezuela libre. Ese deseo nos convirtió en compañeros de un reclamo legítimo, sostenido con coraje frente a la persecución, el fraude y la represión. Respaldamos su derecho a elegir, a progresar y a vivir sin miedo. Defendimos los resultados democráticos cuando fueron desconocidos y denunciamos, con claridad y sin ambigüedades, los crímenes cometidos por un gobierno que se sostuvo mediante la violencia y el terror.
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Hoy acompañamos al pueblo venezolano en estas horas cargadas de emoción y responsabilidad histórica.
Como senador nacional, adhiero plenamente a las palabras de nuestro presidente Javier Milei y al comunicado oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto. Reconozco la determinación del Gobierno de los Estados Unidos y de los países hermanos que, junto a la Argentina, condenaron sin titubeos las acciones dictatoriales del régimen venezolano.
Destaco especialmente la decisión soberana de nuestro país de declarar al denominado Cartel de los Soles como organización terrorista el pasado 26 de agosto, un paso firme en la lucha contra el narcoterrorismo regional.
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Reafirmo mi compromiso con la democracia, el restablecimiento de la institucionalidad y el pleno Estado de Derecho en Venezuela. Como argentino y como sanluiseño, renuevo la convicción de que nuestra región debe desterrar definitivamente al narcotráfico y a las estructuras criminales que lo sostienen. Frente a este flagelo no puede haber neutralidad: debe caer todo el peso de la ley y de la justicia.
En estas horas, renuevo además con especial énfasis el reclamo por la inmediata liberación de nuestro compatriota Nahuel Gallo, detenido de manera ilegítima por el régimen venezolano desde hace más de un año. Su regreso es una causa humanitaria y una obligación moral que no abandonaremos.
La libertad de Venezuela es una victoria de su pueblo. Acompañarla, defenderla y garantizar que nunca más sea arrebatada es una responsabilidad compartida de toda la región.
Presidente Provisional del Senado
Senador de la Nación