El Concejo de Nueva York votó este jueves a favor de prohibir los históricos carruajes tirados por caballos que pasean a los turistas por Central Park a partir del 1 de junio de 2028. De este modo, la ciudad le pondrá fin a una opción turística de transporte y a una estampa pintoresca que ha formado parte de la postal urbana durante unos 150 años.
La legislación fue aprobada tras un intenso debate en el pleno con 40 votos a favor, 7 en contra y 2 abstenciones, luego de que varios concejales defensores del sector propusieron una modificación para aplazar el veto hasta 2030, iniciativa que finalmente no prosperó. El alcalde Zohran Mamdani, quien en el pasado se había mostrado a favor de la prohibición aunque con reparos sobre la situación laboral de los trabajadores, deberá ahora promulgar la medida.

Desde el siglo XIX, los paseos en calesa por Manhattan han fascinado a visitantes de todo el mundo y, al mismo tiempo, han estado rodeados de controversia. Estos carruajes han quedado inmortalizados en la escena inicial de la película Descalzos por el parque, protagonizada por Robert Redford y Jane Fonda, y en numerosas series de televisión como Sex and the City.
El plazo fijado para la entrada en vigor de la norma busca otorgar margen para que los cerca de 150 cocheros que trabajan en el lugar puedan reconvertirse laboralmente, según señaló la presidenta del Concejo Municipal, Julie Menin. Además, la ley prevé que la administración municipal estudie la posibilidad de establecer un mecanismo de compensación económica para los titulares de las licencias. Desde la organización sindical que nuclea a la actividad ya adelantaron su intención de impugnar la prohibición ante la justicia.
Quién es el candidato demócrata Zohran Mamdani y por qué les da tanto miedo a Trump y a los ricos
Antecedentes trágicos, presiones políticas y el destino de los animales
El debate en torno a la continuidad de los carruajes se remonta a dos décadas atrás. En 2016, el entonces alcalde Bill de Blasio estuvo cerca de prohibirlos, pero debió conformarse con un acuerdo que recortó la flota de caballos de 180 a aproximadamente 100, sin lograr trasladar las cuadras hacia una ubicación más cercana al parque para evitar que los animales debieran lidiar con el peligroso tráfico urbano desde la zona de Hell's Kitchen.
Sin embargo, la presión política y social para erradicar la práctica alcanzó un punto de inflexión crítico el verano pasado, cuando un joven turista indio, Romanach Mahajan, que visitaba la ciudad junto a su familia, falleció tras ser arrojado al suelo por un caballo que se había espantado. El trágico suceso se sumó a una alarmante cadena de episodios: desde mayo de 2025 se habían registrado al menos ocho incidentes vinculados a caballos desbocados en Central Park y sus adyacencias. A ello se le sumaron casos resonantes como el de Ryder, un equino de 26 años que se convirtió en símbolo del maltrato animal tras desplomarse en la vía pública por agotamiento tras una extensa jornada laboral bajo un calor sofocante.
Frente a la decisión institucional, las reacciones públicas no tardaron en llegar. El presidente de los Estados Unidos y figura oriunda de Nueva York, Donald Trump, lamentó el fin de la medida a través de su cuenta en la red Truth Social, donde calificó la tradición como una “experiencia neoyorquina por excelencia” y una “Gran Tradición”.
Por el contrario, organizaciones defensoras de los derechos de los animales celebraron la sanción de la norma. PETA, que anunció una donación de 50.000 dólares destinada a garantizar el cuidado de los animales, emitió un comunicado en el que calificó el hecho como el fin de una “industria ignominiosa”. En ese sentido, la nueva legislación estipula explícitamente que los más de 160 caballos de tiro afectados no podrán bajo ningún concepto ser vendidos a un matadero ni derivados a actividades similares.